Muertes por sobredosis de drogas siguen muy altas entre latinos en Los Ángeles
El fentanilo y la metanfetamina son las dos principales drogas causantes en el condado de Los Ángeles
La sobredosis de fentanilo se da en grandes proporciones en la comunidad latina. Crédito: Cliff Owen, archivo | AP
Si bien las muertes por sobredosis han disminuido drásticamente en el condado de Los Ángeles y en todo el país, entre las comunidad latinas y afroamericanas siguen siendo desproporcionadamente altas.
Durante la videoconferencia: “Disminuyen las muertes por sobredosis de drogas en Los Ángeles. Persisten las disparidades raciales y de ingresos”, organizada por American Community Media (ACoM), expertos en el tema hablaron de las nuevas intervenciones que el Condado de Los Ángeles está implementando para hacer frente a las disparidades.
El doctor Brian Hurley, director médico de la Oficina de Prevención y Control del Abuso de Sustancias del Departamento de Salud Pública del Condado de Los Ángeles, dijo que observaron una disminución del 22% en las muertes relacionadas con sobredosis en 2024 en comparación con 2023.
“Es la caída más significativa en las muertes que involucraron fentanilo, aunque también hubo una reducción en las relacionadas con la metanfetamina”.
Dijo que esta reducción en la mortalidad no se experimenta de manera equitativa en todas las comunidades del Condado de Los Ángeles.
“Los residentes afroamericanos del condado de Los Ángeles continúan presentando la tasa de sobredosis más alta en comparación con los residentes blancos, latinos y asiáticos del condado”.
Pero dado que el condado de Los Ángeles alberga a un gran número de residentes latinos, este grupo constituye el mayor contingente en términos de cifras absolutas de residentes que sufren una sobredosis.
¿Cuál es la estrategia del condado de Los Ángeles para atender estas disparidades?
Shoshanna Scholar, directora de la División de Reducción de Daños del Departamento de Servicios de Salud de Los Ángeles, dijo que el Condado de Los Ángeles está invirtiendo en vecindarios y comunidades más saludables desde el Antelope Valley hasta el este de Los Ángeles.
“Contamos con socios provenientes de organizaciones comunitarias que brindan atención y colaboran con otros aliados para reducir las sobredosis y salvar vidas”.
Detalló que los servicios de prevención de sobredosis son prestados por trabajadores de la salud, líderes comunitarios, bomberos, personal de respuesta a emergencias, personas que consumen drogas, sus amigos, sus familias y sus seres queridos.
“Todas estas personas actúan movidas por la convicción de que todo ser humano merece una oportunidad, así como una vida sana, estable y plena. Por ello, una de las estrategias que está empleando el Condado de Los Ángeles consiste en ampliar los espacios interiores o centros de salud”.
Explicó que se trata de lugares a los que las personas que consumen drogas pueden acudir para conectarse con proveedores de atención médica, recibir una comida y obtener referencias para acceder a tratamientos contra la drogadicción.
“En algunos de estos lugares disponemos de clínicas, mientras que en otros contamos con espacios que funcionan más bien como áreas de descanso”.
Explicó que estos centros incluyen también componentes de desarrollo laboral, por lo que su naturaleza varía considerablemente a lo largo de toda la región. Algunos son de menor tamaño; otros, de mayor envergadura.
“Existen iniciativas de alcance comunitario a través de los servicios para personas sin hogar, pero también intervenciones directas, como los servicios y equipos de prevención de sobredosis con personas que salen a distribuir el medicamento naloxona o narcan”.
Expuso que hasta la fecha, han distribuido millones de dosis de naloxona en todo el condado sobre todo a las comunidades más afectadas, como las personas que salen de la cárcel, una población que lamentablemente presenta tasas de mortalidad más elevadas que otros grupos.
“Hemos instalado máquinas expendedoras dentro de la cárcel y hemos puesto a disposición videos de capacitación sobre prevención de sobredosis, para que las personas sepan cómo responder mediante la respiración de rescate y la administración de naloxona”.
Mencionó que como resultado de estas acciones, se han logrado 50,000 reversiones, lo que significa que, entre 2019 y la actualidad, han registrado 50,000 casos reportados en los que un miembro de la comunidad obtuvo naloxona y la utilizó para salvar la vida de otra persona.
Sin embargo, destacó que las personas de entre 25 y 65 años presentan el mayor riesgo en comparación con las comunidades de mayor edad o las más jóvenes; asimismo, las muertes por sobredosis tienden a predominar entre los hombres frente a las mujeres.
“En este contexto, parte del trabajo que hemos realizado tiene como objetivo garantizar que los jóvenes del condado de Los Ángeles estén protegidos y tengan el mismo acceso a la naloxona, a las tiras reactivas, a la educación y a la información. Por ello, establecemos numerosas alianzas con las escuelas, así como con los servicios de bienestar infantil”.
Dijo que cuentan con una amplia programación dirigida a los jóvenes en el ámbito de la prevención con la intención de intervenir antes de que las personas desarrollen un problema de consumo.
“Es fundamental que la gente comprenda que el fentanilo presente en el suministro de drogas es mucho más potente y que su mecanismo de acción difiere sustancialmente del de los opioides del pasado.
“Asimismo, existe una iniciativa impulsada por las fuerzas del orden, que nosotros también difundimos, bajo el lema ‘una sola pastilla puede matar’; y hacemos hincapié en este mensaje porque queremos asegurarnos de que la población comprenda los riesgos asociados al suministro actual de drogas”.
Y señaló que la información que transmiten a la comunidad es que nunca consuman a solas, y tengan siempre naloxona a mano.
Adicciones y falta de vivienda
Kelvin Driscoll, subdirector del Homeless Outreach Program Integrated Care System (HOPICS), dijo que las comunidades de color han enfrentado de manera desproporcionada, desafíos relacionados con el consumo de sustancias y la falta de vivienda.
“Colaboramos con las personas para ofrecerles alternativas saludables, y utilizamos nuestra experiencia vivida para proporcionar espacios seguros”.
Dijo que su centro de atención abierta, drop-in center, es uno de esos espacios comunitarios a los que la gente acude a diario y recibe una variedad de servicios incluidas derivaciones a otros recursos y programas de intercambio seguro de agujas.
A veces, hizo ver que lo único que buscan es aire acondicionado y agua fresca.
De hecho, comentó que cuentan con una estupenda barra de café y bebidas, así como un espacio donde las personas pueden simplemente entrar y encontrar un momento de respiro.
“Estos son ejemplos de las innovaciones que estamos implementando, en colaboración con el condado, con el objetivo final de generar confianza y forjar relaciones que conduzcan a opciones de tratamiento saludables para las personas que experimentan la falta de vivienda y que además luchan contra el consumo de sustancias”.
Expuso que en el último año, cerca de 8,000 personas han pasado por ese centro de atención abierta.
“Nuestros equipos han distribuido 48,000 dosis de naloxona, y se han logrado 599 reversiones de sobredosis”.
La experiencia vivida
Aurora Morales, directora asociada de Iniciativas Comunitarias del Homeless Health Care Los Angeles (HHCLA) relató que creció en un hogar bastante desprotegido sin una gran base comunitaria, por lo que terminó experimentando la falta de vivienda y se hizo adicta a la metanfetamina cristalina durante algunos años.
“En mi caso, yo necesitaba a alguien que se acercara para brindarme apoyo, amor y una atención libre de estigmas en esa encrucijada de mi vida”.
Encontró una salida al entregarse a la fe, lo que la llevó a espacios y personas que con compasión y sin emitir juicios, lograron conectar con ella.
“En lo que respecta a los servicios de reducción de daños, es muy importante incorporar a personas con experiencia vivida ya que constituye el punto de enganche y conexión”.
Reconoció que si alguien se hubiera acercado a decirle ‘tienes que cambiar’ y limitado a eso, realmente no lo habría escuchado porque no estaba preparado.
Fue cuando se topó con Homeless Health Care antes de iniciar su carrera profesional allí, cuando comenzó su rehabilitación, porque la trataron con compasión y libre de estigmas.
Ya como parte de Homeless Health Care, dijo que han estado trabajando arduamente tanto en Skid Row como en MacArthur Park.
“En Skid Row, atendemos a 3,000 personas en un día promedio. Todas son fortalecidas mediante la creación de vínculos y conexiones con diversos servicios”.
Comentó que a menudo, los miembros de la comunidad a los que atienden no disponen de teléfono, y carecen de recursos o de personas que velen constantemente por su seguridad.
“Esto los sitúa en un estado de mayor vulnerabilidad, pues si nadie te busca, si nadie te ve, nadie sabrá que te estás muriendo”.
En el Parque MacArthur, cuentan con personal bilingüe porque la población latina ahí es numerosa.
“Todos nuestros equipos de respuesta ante la sobredosis están capacitados para suministrar naloxona. Esto nos lleva a la conclusión de que debemos seguir invirtiendo en la reducción de daños y seguir educando a la comunidad”.
Subrayó que es muy importante compartir información en las familias latinas para afrontar el tipo de crisis que estamos viviendo.