La Opinión Hoy: EE.UU. evalúa duras opciones en Irán
¿Cuáles son los objetivos militares de Trump y las alternativas que maneja el gobierno de EE.UU.?
Un hombre sostiene una fotografía del presidente estadounidense Donald Trump al revés tras las oraciones del viernes en la Gran Mezquita Imam Khomeini en Teherán, Irán, el viernes 20 de marzo de 2026. Crédito: Vahid Salemi | AP
Tres semanas después de que comenzara la guerra conjunta de Estados Unidos e Israel contra Irán, el conflicto ha alcanzado un estado difuso de mensajes contradictorios e incertidumbre en el que los comentarios públicos de Donald Trump parecen a menudo verse desmentidos por lo que ocurre en el terreno.
La apertura del estrecho de Ormuz, el punto estratégico geográfico por donde transita el 20% de las exportaciones mundiales de petróleo es una simple maniobra militar, pero por ahora solo los barcos autorizados por Irán transitan por sus aguas. El ejército iraní se ha ido, pero los drones y misiles siguen atacando objetivos en la región, extendiendo su alcance hasta la base conjunta de Estados Unidos y Reino Unido en Diego García.
En una publicación del sábado por la noche en Truth Social, Trump amenazó con una escalada advirtiendo que, si Irán no abre completamente y sin amenazas el estrecho de Ormuz en 48 horas, el ejército estadounidense comenzará a atacar las centrales eléctricas iraníes, empezando por la más grande. Sin embargo, el día anterior había utilizado su red social para proporcionar una lista numerada de objetivos militares para la guerra contra Irán, que, según él, Estados Unidos estaba muy cerca de cumplir. Lo que no figuraba en la lista era el objetivo de asegurar el estrecho de Ormuz.
Trump ha señalado con frecuencia que Estados Unidos es un exportador neto de energía y que no depende del petróleo de Medio Oriente. Esta postura pasa por alto la naturaleza global del mercado de combustibles fósiles, en el que las fluctuaciones de precios repercuten directamente en el precio del combustible en las gasolineras estadounidenses.
Hace poco más de una semana, los medios de comunicación estadounidenses informaron que una unidad expedicionaria de los Marines compuesta de cerca de 2500 soldados de combate, así como por buques y aeronaves de apoyo, había sido desplegada desde Japón hacia Medio Oriente, región a la que se espera que lleguen en los próximos días. Asimismo, otra fuerza de los Marines de tamaño similar partió recientemente de su base en California. Previéndose su llegada para mediados de abril, analistas militares han sugerido que Estados Unidos podría estar planeando capturar la isla de Jark, una porción de tierra de 3 km² que alberga la principal terminal de exportación de petróleo de Irán.
De realizarse esta acción podría en teoría interrumpir los envíos de petróleo de la nación, privándola de ingresos sumamente necesarios y obligándola a hacer mayores concesiones a los estadounidenses a cambio del cese de las hostilidades. El viernes pasado, Trump dijo que no enviaría tropas terrestres a Irán, pero añadió, “Si lo hiciera, ciertamente no se los diría a ustedes. La claridad no parece ser su intención.
La amenaza de tal maniobra llevó a los medios estatales iraníes a informar el sábado que cualquier ataque contra la isla de Jark provocaría que Irán generara inseguridad en el Mar Rojo, otro punto clave de tránsito para el transporte marítimo mundial y prendiera fuego a las instalaciones energéticas de toda la región.
La advertencia de Irán subraya los peligros que conllevaría una escalada por parte de Estados Unidos, la cual expondría aún más a las fuerzas militares estadounidenses a represalias iraníes. A principios de esta semana, medios de comunicación estadounidenses informaron que el gobierno de Trump se preparaba para solicitar al Congreso 200,000 millones de dólares en fondos de emergencia para la operación militar en curso contra Irán.
Dicha solicitud sugeriría que lejos de estar concluyendo, la Casa Blanca se está preparando para una contienda larga y costosa. La reacción inicial del Congreso, incluida la de los aliados republicanos de Trump, fue, en el mejor de los casos, cautelosa. La denominada niebla de guerra no solo nubla el pensamiento de los asesores militares, sino que también afecta la percepción de los políticos y la de la opinión pública. La guerra con Irán al parecer se encuentra en un punto de inflexión. Sin embargo, la dirección que tomará a partir de ahora sigue siendo una incógnita.
Ronda Política
En la Ronda Política con Araceli Martínez, periodista de La Opinión, habló que sobre las minorías, que, en realidad, parecen ser mayorías, están siendo dejadas de lado.
“En esta ronda política abordamos un tema que ha generado mucho revuelo y polémica en la última semana y es que como todos saben, este año habrá elecciones en California para elegir gobernador en sustitución de Gavin Newsom, quien se va en enero del año que entra. Entonces, la Universidad del Sur de California, que es una universidad privada, organiza un debate y solamente invita a seis de los candidatos, cuando tenemos más de 12 que son curiosamente todos son candidatos blancos y ellos lo que argumentan los organizadores es de que son los candidatos que mejor posicionados salen en las encuestas y los que han recaudado más dinero para sus campañas”, dijo Araceli Martínez.
Apuntó que “Y entonces dejan por fuera a los candidatos étnicos o candidatos de colores de las minorías, que son el exalcalde de los Ángeles, Antonio Villaraigosa, Xavier Becerra, el ex secretario de salud, la ex contralora del estado, Betty Yee, que es de origen asiático y el latino, el afrolatino secretario, el superintendente de educación de California, Tony Thurmond. Entonces, a ellos cuatro los dejan fuera con este argumento. Obviamente Xavier Becerra mandó una carta a los organizadores diciéndoles que por qué los están descalificando. Villaraigosa también hizo lo mismo. Todos han protestado, pero la universidad nos dio un paso atrás y dijeron que ellos hicieron sus cálculos y que esos son los que han invitado”.
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