Cómo es el plan de la NASA para establecer una base científica en la Luna
La NASA quiere establecer una base lunar que ayude al objetivo de lanzar una misión tripulada a Marte
La base lunar contempla 3 fases para establecer una presencia a largo plazo en nuestro satélite Crédito: NASA | Cortesía
La NASA ha pisado el acelerador a fondo y acaba de revelar una estrategia que parece sacada de una película de ciencia ficción, pero que es completamente real. El nuevo administrador de la agencia espacial estadounidense, Jared Isaacman, ha dejado claro durante el reciente evento “Ignition” que la prioridad absoluta es construir una base permanente en la Luna y no están dispuestos a perder tiempo.
Para lograr esta hazaña monumental, la agencia espacial destinará la friolera de $20,000 millones de dólares durante los próximos siete años. Atrás quedaron las medias tintas o los planes aplazados indefinidamente. El objetivo principal es establecer una presencia humana duradera en nuestro satélite natural antes de que termine el mandato del presidente Donald Trump. ¿Pero cómo piensan lograr un objetivo tan ambicioso en tan poco tiempo? Aquí te desglosamos todos los detalles técnicos y estratégicos de cara a los próximos años.
Por qué la NASA invertirá $20,000 millones en una base lunar
Uno de los anuncios más sorprendentes de este nuevo rumbo es un cambio radical de estrategia técnica. Durante años escuchamos hablar de la Lunar Gateway, una gran estación espacial que orbitaría la Luna y serviría de parada intermedia para los astronautas. Pues bien, la NASA ha decidido cancelar el despliegue de esta estación orbital en su forma original.
En lugar de gastar recursos vitales en el espacio intermedio, la agencia quiere ir directo al terreno. El dinero y los componentes tecnológicos previstos se redirigirán para construir directamente sobre la superficie de la Luna. Isaacman y su equipo saben que el reloj no se detiene y la competencia internacional exige tomar decisiones audaces, especialmente frente a los veloces avances de China que planea su propio alunizaje para la década de 2030.
La idea central de este cambio es dejar de ver a nuestro satélite como un destino científico al que vamos de vez en cuando. El objetivo real es establecer un ecosistema comercial y de investigación sostenible en el tiempo. Al enfocar esos $20,000 millones de dólares directamente en el terreno lunar, los ingenieros pueden priorizar recursos que permitan estancias prolongadas de la tripulación. Esto incluye aprovechar los equipos ya desarrollados para mantener la actividad humana sin depender constantemente de costosos y lentos envíos desde la Tierra.
El plan de la NASA en tres fases para conquistar la Luna
Para evitar sobrecostos del pasado y asegurar que la construcción de este colosal proyecto avance a paso firme, el plan estratégico se ha dividido en tres etapas cuidadosas y progresivas. El administrador asociado de la NASA, Amit Kshatriya, detalló que el objetivo es construir infraestructura útil aterrizaje tras aterrizaje en colaboración con socios comerciales.
- Fase Uno (Construir, Probar y Aprender)
Aquí la agencia dejará atrás las misiones esporádicas para establecer un modelo tecnológico repetible. A través del programa de cargas comerciales, veremos un aumento increíble en la actividad robótica. A partir de 2027 presenciaremos aterrizajes frecuentes de rovers e instrumentos tecnológicos para poner a prueba la generación de energía y la navegación en las condiciones extremas del entorno lunar. - Fase Dos (Establecer Infraestructura Temprana)
Con los valiosos datos recopilados, la NASA comenzará a instalar infraestructura semi-habitable. En este punto la colaboración internacional será absolutamente vital para el éxito. Se incorporarán elementos clave como un rover presurizado de la agencia espacial japonesa (JAXA), lo que permitirá operaciones rutinarias de los astronautas sobre el accidentado terreno lunar. - Fase Tres (Presencia Humana de Larga Duración)
A medida que los sistemas de aterrizaje de carga pesada estén totalmente operativos, se enviará la infraestructura masiva necesaria para tener una base lunar permanente. Esta etapa definitiva incluirá hábitats multipropósito aportados por la Agencia Espacial Italiana y vehículos de utilidad de Canadá, marcando la transición oficial de expediciones temporales a un hogar humano constante.
Reactores nucleares y el salto definitivo hacia Marte
El presupuesto de los $20,000 millones de dólares no se limita exclusivamente a levantar muros y laboratorios en la Luna. La base lunar funcionará como el campo de pruebas perfecto para la próxima gran frontera de la humanidad: la exploración del espacio profundo. Y para llegar más lejos, la NASA sabe que necesita de forma urgente mejor energía y sistemas de propulsión de vanguardia.
Durante la presentación estratégica, se anunció un avance gigantesco que cambiará las reglas del juego espacial. La agencia lanzará el Space Reactor-1 Freedom antes de que termine el año 2028. Se trata de la primera nave espacial interplanetaria impulsada por energía nuclear que viajará hacia Marte. Esta tecnología de propulsión eléctrica nuclear permitirá mover grandes cantidades de carga de manera muy eficiente, algo vital para cuando la humanidad decida establecer colonias más allá de Júpiter. Una vez que llegue al planeta rojo, esta nave desplegará una flota de helicópteros tipo Ingenuity para seguir explorando su superficie.
Además, mientras nuestra mirada se fija en establecer bases extraterrestres, la actual Estación Espacial Internacional (ISS) comenzará una transición planificada hacia el sector privado. Después de más de dos décadas de servicio impecable y más de $100,000 millones de dólares de inversión histórica, la NASA facilitará que empresas comerciales desarrollen sus propias estaciones en la órbita baja terrestre. De esta forma, la agencia pasará a ser simplemente un cliente más que compra servicios, liberando fondos críticos para mantener vivo el sueño de la exploración profunda.
Sin duda, estamos presenciando el inicio de la era más emocionante de la exploración espacial moderna. Con un presupuesto multimillonario enfocado, tecnología nuclear avanzada y una voluntad inquebrantable, Estados Unidos está sentando las bases logísticas para asegurar su liderazgo tecnológico durante las próximas décadas. La Luna dejó de ser inalcanzable; ahora es el próximo gran sitio de construcción de la humanidad.
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