Esteatosis hepática: la enfermedad silenciosa que afecta a un tercio de la población
La evolución de la etiología de la esteatosis hepática ha llevado a un enfoque más holístico, que considera no solo el hígado
Modelo de hígado humano en exhibición en un consultorio médico. Crédito: NMK-Studio | Shutterstock
La esteatosis hepática, conocida popularmente como hígado graso, es una enfermedad crónica vinculada con la obesidad y diabetes, que está presente en un tercio de la población. Sin embargo, solo un 20% desarrollará enfermedades hepáticas significativas, señala el reconocido hepatólogo español Javier Crespo.
Crespo, nacido en 1961 en Torrelavega, Cantabria, ya se dedicaba a la materia mucho antes de que se descubriera incluso la hepatitis C, refiere La Voz de la Salud, medio al que le concedió una entrevista. Actualmente, es director de la Cohorte Cantabria, un estudio de investigación clínica observacional pionero en España, que se está desarrollando en el Hospital Valdecilla.
Resalta que la existencia de ciertas comorbilidades, como la obesidad y la diabetes, aumenta el riesgo de desarrollar esta condición. También menciona la influencia de factores genéticos y la microbiota, sugiriendo que la salud hepática puede heredarse.
“Existen determinantes genéticos. Desde el punto de vista de los factores, la microbiota también juega un papel muy importante (…) El genotipo de microbiota que tengamos puede hacer que incluso el propio organismo produzca metabolitos que son tóxicos para el hígado, como el alcohol. Es decir, que en una enfermedad no alcohólica podría darse la paradoja de que, en algunos casos, el alcohol juegue un papel, aunque no lo consuma. Se trata de alcohol endógeno”, sostiene.
Prevalencia de hígado graso
Crespo señala que del 100% de personas con grasa en el hígado, un 20% va a tener una enfermedad hepática significativa. “Y solo un 5% va a tener una enfermedad hepática importante o grave, por decirlo de alguna forma”, aclara.
“El hígado graso, al que nosotros llamamos técnicamente esteatosis hepática metabólica, es una manifestación que, casi siempre, va asociada a otras dos manifestaciones o, al menos, a una de ellas: obesidad y diabetes mellitus. Todo eso ha crecido de forma extraordinaria en los últimos años. En España, hay entre un 20 y un 25% de personas que viven con obesidad; que conviven con exceso de peso, cerca del 60%; y que padecen diabetes tipo 2, entre un 14 y un 17%. Con esas cifras, si la esteatosis hepática metabólica es una enfermedad que acompaña a esas otras, no es sorprendente que un tercio lo tenga”, puntualizó.
Cambios en la comprensión y tratamiento de la enfermedad
La evolución de la etiología de la esteatosis hepática ha llevado a un enfoque más holístico, que considera no solo el hígado, sino también la salud cardiovascular y renal.
Se plantean métodos de detección y la necesidad de una rehabilitación que considere el enfoque en el estilo de vida.
El especialista subraya la importancia de desmitificar la enfermedad hepática, destacando que no está limitada a quienes consumen alcohol. La rehabilitación y educación en salud deben ser parte del tratamiento para aquellos con hígado graso, dado su riesgo elevado de mortalidad.
Síntomas del hígado graso
La esteatosis hepática, o hígado graso, suele ser asintomática en sus etapas iniciales, por lo que a menudo se detecta en exámenes de rutina.
Síntomas iniciales comunes. Cuando aparecen síntomas leves al inicio, los más frecuentes incluyen:
- Fatiga o cansancio excesivo.
- Dolor o molestia en la parte superior derecha del abdomen.
- Malestar general o sensación de pesadez.
Señales a vigilar
Monitorea también hinchazón abdominal leve, náuseas ocasionales o pérdida de apetito sin causa aparente, ya que pueden indicar progresión temprana. Consulta a un médico si persisten, junto con pruebas como ecografías o análisis hepáticos para confirmación.
Cambio en la alimentación
Los cambios en la dieta son clave para prevenir y tratar el hígado graso no alcohólico (EHGNA), enfocándose en reducir la acumulación de grasa hepática mediante alimentos saludables y evitando excesos calóricos.
Dieta recomendada. La dieta mediterránea es la más efectiva, rica en frutas, verduras (al menos 5 raciones diarias), legumbres (3-4 veces por semana), cereales integrales y alimentos con omega-3 como pescados azules (2-3 veces por semana), nueces y aceite de oliva.
Alimentos a priorizar
- Proteínas magras: pollo, pavo, pescado blanco, clara de huevo y lácteos desnatados.
- Fibra y antioxidantes: alcachofa, espirulina, alimentos de bajo índice glucémico como granos enteros en lugar de refinados.
- Grasas saludables: omega-3 (EPA y DHA) de pescados o suplementos si es necesario.
Alimentos a evitar. Elimina alcohol, azúcares refinados, carnes rojas, ultraprocesados, grasas saturadas y bebidas azucaradas; limita pan, pasta y dulces refinados.
Beneficios adicionales. Combinar con pérdida de peso (5-10% del peso corporal) y ejercicio regular potencia la reversión de la grasa hepática, mejorando la inflamación y la resistencia a la insulina.
También te puede interesar:
· Un factor clave de la larga vida es ayunar, pero no de cualquier forma, afirma experto
· Una particular dieta basada en vegetales ayuda a mantener joven el cerebro
· Consumir estos 11 tipos de alimentos naturales aumenta tu colágeno