A un año del “Día de la Liberación”, decisiones de Trump le pasan factura
Uno de los efectos más visibles ha sido el deterioro del empleo. Desde la implementación de los aranceles, EE.UU. ha perdido cerca de 89,000 empleos
Lo que inició como una estrategia para reducir el déficit comercial y fortalecer la manufactura nacional ha derivado en un escenario de incertidumbre económica. Crédito: Jose Luis Magana/ Archivo | AP
A casi un año de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunciara su ambiciosa política arancelaria durante el llamado “Día de la Liberación”, los efectos económicos, políticos y sociales de aquella estrategia comienzan a reflejarse con mayor claridad, tanto en los mercados como en la vida cotidiana de los estadounidenses.
El 2 de abril de 2025, desde la Casa Blanca, Trump prometió que los aranceles impulsarían la industria nacional, reducirían el déficit comercial y elevarían los salarios. Sin embargo, a doce meses de distancia, diversos indicadores muestran un panorama más complejo, marcado por pérdidas de empleo, tensiones internacionales y una creciente incertidumbre económica.
Golpe a trabajadores y empresas
Uno de los efectos más visibles ha sido el deterioro del empleo en sectores clave. Datos recientes señalan que, desde la implementación de los aranceles, Estados Unidos ha perdido cerca de 89,000 empleos en manufactura y más de 120,000 en transporte y almacenamiento, industrias especialmente sensibles al comercio internacional.
El impacto se extiende a nivel nacional. En la mayoría de los estados, la creación de empleos para trabajadores manuales ha quedado por debajo de los niveles registrados en años anteriores, mientras que la inversión en construcción manufacturera cayó aproximadamente 14% en el último año.
Pequeñas empresas también reportan dificultades para sostener operaciones ante el aumento de costos derivados de los aranceles. A esto se suma un incremento en las quiebras, que han alcanzado niveles no vistos desde hace más de una década.
Además, el encarecimiento de productos básicos ha afectado directamente a los consumidores. Estudios recientes estiman que los hogares estadounidenses han tenido que asumir costos adicionales de hasta 1,700 dólares anuales debido al aumento de precios vinculado a estas políticas.
Reveses legales y tensiones globales
El panorama se complicó aún más tras el fallo de la Corte Suprema de Estados Unidos, que invalidó los aranceles originales al considerar que el Ejecutivo excedió sus facultades legales. La decisión abrió la puerta a demandas masivas de importadores que buscan reembolsos, en un proceso que podría costar entre 130,000 y 175,000 millones de dólares.
Pese a ello, Trump ha insistido en mantener su estrategia y recientemente anunció un nuevo arancel general del 10%, con la posibilidad de incrementarlo hasta el 15%, lo que ha generado incertidumbre adicional en los mercados.
En el plano internacional, la política comercial estadounidense ha provocado fricciones con aliados tradicionales como la Unión Europea e India, que han ralentizado acuerdos comerciales e incluso amenazado con abandonarlos ante medidas unilaterales de Washington.
Al mismo tiempo, el comercio global no se ha detenido, sino que se ha reconfigurado. Un informe del McKinsey Global Institute indica que, aunque el intercambio directo entre Estados Unidos y China cayó cerca de 30%, otros países del sudeste asiático han absorbido gran parte de esa dinámica.
Un balance incierto
En términos generales, los objetivos centrales de la política arancelaria, reducir el déficit comercial y revitalizar la manufactura, no se han materializado plenamente. El déficit de bienes alcanzó niveles récord en 2025 y la actividad industrial muestra signos de contracción.
Mientras tanto, factores externos como el aumento en los precios del petróleo y la inflación persistente, señalada por el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, han intensificado la presión sobre la economía.
A medida que se acercan las elecciones legislativas de medio mandato, el impacto acumulado de estas decisiones podría traducirse en costos políticos para la administración. Por ahora, el “Día de la Liberación” se perfila menos como un punto de inflexión económico y más como un episodio que redefinió, con resultados mixtos, la política comercial y el papel de Estados Unidos en la economía global.
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