SM-39 Razor: El caza de sexta generación con diseño de murciélago que quiere revolucionar los cielos
El avión de combate SM-39 Razor busca reemplazar al veterano F/A-18E/F Super Hornet utilizado por la Marina de los Estados Unidos
El SM-39 Razor pretende convertirse en el avión de combate insignia de la Marina de los Estados Unidos Crédito: Stavatti | Cortesía
El SM-39 Razor es un avión conceptual que parece sacado directamente de una película de ciencia ficción y que está haciendo temblar a los gigantes de la industria de defensa. Stavatti Aerospace, una empresa privada con sede en Nueva York, presentó oficialmente este diseño a principios de 2026 como su propuesta independiente para el programa F/A-XX de la Marina de los Estados Unidos, el proyecto que busca reemplazar al veterano F/A-18E/F Super Hornet.
Lo que hace al Razor tan llamativo no es solo su nombre. Es su silueta. A primera vista parece un murciélago gigante, con un diseño de ala integrada al fuselaje —conocido como blended-wing body— que elimina la separación tradicional entre alas y cuerpo. El resultado es una aeronave que parece más un dron de combate del futuro lejano que un caza convencional.
Un diseño triple fuselaje que desafía todo lo conocido
Lo más radical del SM-39 Razor es, sin duda, su arquitectura de triple fuselaje. Mientras que todos los aviones de combate actuales cuentan con un único fuselaje central, el Razor integra un fuselaje principal central flanqueado por dos fuselajes secundarios laterales, todos ellos unidos bajo un ala de curvatura variable. Este enfoque no es solo estético —tiene una razón de ingeniería muy concreta: reducir la resistencia de onda supersónica y distribuir más eficientemente el combustible, los sensores y los sistemas de guerra electrónica a lo largo del fuselaje.
La estructura del avión utiliza materiales de vanguardia como la cerámica de diboruro de titanio (titanium diboride cermet) y la construcción tipo sándwich de espuma de titanio, capaces de soportar el calor extremo que genera volar a velocidades hipersónicas. Además, cuenta con toberas de vectorizado de empuje, flaps de doble ranura con soplado de capa límite y estabilizadores horizontales de movimiento total —sin cola vertical tradicional.
Stavatti describe al Razor como “un puente directo entre las aeronaves atmosféricas y los futuros cazas espaciales reutilizables”, lo cual suena ambicioso, pero encaja perfectamente con la tendencia de los ejércitos más avanzados del mundo por desarrollar plataformas que operen en el límite del espacio.
Velocidad Mach 4 y tecnología que supera al F-47
En cuanto a rendimiento, el SM-39 Razor no tiene pelos en la lengua. Stavatti promete que el avión puede mantener un supercrucero sostenido por encima de Mach 2.5, con ráfagas capaces de superar Mach 4 —lo que lo haría aproximadamente el doble de rápido que el propio F-47 de sexta generación que ya tiene la Fuerza Aérea de EE.UU. Su techo de servicio operativo llegaría a los 100,000 pies de altitud, y su capacidad de carga interna alcanzaría las 25,000 libras.
La propulsión corre a cargo de dos turbofanes de ciclo adaptativo con postcombustión de última generación, basados en el concepto patentado NeoThrust o en motores equivalentes a los demostradores adaptativos americanos más avanzados. Este tipo de motores de ciclo variable es clave: permiten al avión ser eficiente en crucero subsónico y, al mismo tiempo, desatar una potencia brutal cuando la situación lo demanda.
Para el combate, el Razor integra dos bahías de armas internas —preservando así su perfil de baja observabilidad— y cuenta con características de sigilo activo, aviónica de última generación y lo que Stavatti denomina “Inteligencia Sintética”, un sistema que permite operaciones autónomas sin piloto a bordo. De hecho, el avión está disponible en tres configuraciones: monoplaza con piloto, biplaza y variante totalmente autónoma no tripulada.
¿Puede el SM-39 Razor competir en el mundo real?
Aquí viene la parte que genera más debate entre los expertos. Stavatti Aerospace no es Boeing ni Northrop Grumman. La empresa, relativamente poco conocida en la industria de defensa, compite directamente contra estos dos colosos que son los candidatos principales para el contrato F/A-XX de la Marina. Además, hasta la fecha, Stavatti no ha producido ningún prototipo operativo, lo que levanta dudas legítimas sobre la viabilidad del proyecto en el corto plazo.
La Marina de los Estados Unidos tampoco ha confirmado oficialmente que el Razor haya sido presentado como propuesta formal dentro del proceso de adquisición. Sin embargo, el concepto tiene un valor enorme como referente de innovación: demuestra que hay espacio para pensar de forma radicalmente diferente sobre el diseño de cazas de nueva generación, especialmente en un contexto geopolítico donde China y Rusia también están desarrollando sus propios aviones de sexta generación.
Lo que sí es innegable es que el SM-39 Razor ha capturado la atención del mundo de la defensa y la aviación. En un sector donde los diseños convencionales han dominado durante décadas, una propuesta tan atrevida como esta —triple fuselaje, velocidades hipersónicas, materiales exóticos e inteligencia sintética— merece ser tomada en serio, aunque solo sea como inspiración para lo que podría ser el caza del futuro. Si algún día despega un prototipo de esta bestia, el mundo de la aviación militar nunca volverá a ser el mismo.
Sigue leyendo:
• Los equipos de élite de EE.UU. y las peligrosas operaciones de rescate de soldados en combate
• Trump anuncia el rescate del segundo tripulante del avión de combate F-15 derribado por Irán
• Aviones de combate de EE.UU. ingresan en espacio aéreo de Venezuela