Trump ataca de nuevo a la OTAN, y vuelve a insinuar que podría abandonarla; exige apoyo total en la guerra contra Irán
La frustración del magnate neoyorquino emana de la falta de apoyo de los socios europeos en la operación "Furia Épica"
El presidente Donald Trump, a la derecha, se reúne con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, durante un encuentro celebrado al margen de la Reunión Anual del Foro Económico Mundial en Davos, Suiza, el miércoles 21 de enero de 2026. Crédito: Evan Vucci | AP
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, intensificó sus críticas contra la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), al asegurar que la alianza militar “debería avergonzarse de sí misma” y reiterar que su país podría replantear su permanencia en el bloque.
Durante un acto en la Casa Blanca, el mandatario republicano respondió a preguntas sobre una posible retirada estadounidense con un mensaje directo: “Lo verán muy pronto. La OTAN no ha estado a la altura”. Sus declaraciones se producen en medio de crecientes tensiones con aliados europeos por su negativa a respaldar operaciones militares contra Irán.
Trump ha señalado en repetidas ocasiones que varios países miembros han limitado el uso de su espacio aéreo y bases militares para acciones vinculadas a la ofensiva denominada “Furia Épica”, iniciada a finales de febrero por Washington e Israel. Según el presidente, esta falta de apoyo evidencia debilidad dentro de la alianza.
Presión internacional y tensiones con aliados
El endurecimiento del discurso ha generado preocupación tanto en Europa como en Estados Unidos. Funcionarios y analistas advierten que, más allá de una retirada formal, las constantes amenazas podrían debilitar la confianza entre aliados.
El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, tiene previsto viajar a Washington en los próximos días, en un intento por contener la crisis diplomática. Mientras tanto, el secretario de Estado, Marco Rubio, confirmó que la administración revisará la relación con la alianza una vez que concluya el conflicto en Medio Oriente.
Expertos subrayan que el impacto de la retórica presidencial ya se percibe al otro lado del Atlántico. “La cuestión no es si Estados Unidos se irá, sino si los aliados seguirán confiando en su liderazgo”, han advertido analistas de seguridad internacional.
Aunque una salida formal requeriría la aprobación del Congreso, debido a una legislación aprobada en 2023, Trump podría reducir significativamente la participación estadounidense mediante recortes de tropas, menor cooperación militar o limitando su compromiso con el principio de defensa colectiva establecido en el Artículo 5.
Ormuz y el factor energético
El conflicto también ha puesto en el centro el estrecho de Ormuz, una vía estratégica por donde transita gran parte del petróleo y gas a nivel mundial. Irán ha restringido parcialmente el paso como respuesta a la ofensiva militar, lo que ha elevado la presión internacional.
Trump lanzó un ultimátum a Teherán para reabrir la ruta marítima, advirtiendo que, de no hacerlo, Estados Unidos podría atacar infraestructura clave iraní. Sin embargo, el mandatario ha ofrecido versiones contradictorias en días recientes, señalando en ocasiones que el flujo comercial se restablecería “de forma natural”.
En paralelo, el presidente ha instado a aliados europeos y asiáticos a asumir un papel más activo en la resolución de la crisis energética, incluso sugiriendo que busquen alternativas de suministro fuera del Golfo Pérsico.
Las tensiones actuales se suman a una larga lista de desacuerdos entre Washington y la OTAN, que incluyen disputas por gasto en defensa, comercio, apoyo a Ucrania y diferencias estratégicas frente a potencias como Xi Jinping.
Pese al clima de incertidumbre, legisladores de ambos partidos en Estados Unidos han defendido la importancia de la alianza, recordando su papel histórico en la seguridad global desde su fundación en 1949.
Sin embargo, la postura de Trump continúa generando dudas sobre el futuro del bloque y el papel de Washington en el orden internacional.
Desde Varsovia, el Ministerio de Asuntos Exteriores polaco advirtió que una retirada estadounidense es ya un “escenario posible” que debe tomarse con total seriedad. En los pasillos diplomáticos de Bruselas, la consigna empieza a ser clara: Europa debe fortalecer su propia capacidad operativa ante la creciente imprevisibilidad de su aliado más poderoso.
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