¿Tienes cansancio y sientes sueño en cada momento? Esta puede ser la causa
Millones de personas conviven con esta condición sin saberlo. Reconocer sus señales a tiempo puede marcar una gran diferencia en la calidad de vida
Examen de hematología. Crédito: angellodeco | Shutterstock
A veces puede parecer inexplicable, pero sucede. Dormir ocho horas e igual sentir sueño, que el cuerpo te pide más descanso; subir escaleras y notar que el corazón se te acelera sin razón; mirarte al espejo y encontrar un tono de piel más pálido de lo habitual, son señales que muchas personas atribuyen al estrés o al ritmo acelerado de la vida moderna, pero que pueden tener un origen mucho más concreto y tratable: la anemia.
Provoca cansancio, debilidad, falta de concentración y somnolencia, que empeoran si no se trata, advierte el Dr. Fabio Alberto González Plata, especialista en medicina interna.
La anemia ocurre cuando la sangre no tiene suficientes glóbulos rojos sanos, o cuando estos no producen la hemoglobina necesaria para transportar oxígeno a los órganos y tejidos del cuerpo. Sin ese oxígeno, el organismo trabaja al límite: el corazón late más rápido para compensar, los músculos se agotan antes y el cerebro rinde por debajo de su capacidad.
Existen más de 400 tipos de anemia, clasificados según su causa. La más extendida es la anemia ferropénica, provocada por la falta de hierro, mineral indispensable para fabricar hemoglobina. También resulta de una deficiencia de vitaminas B12 y ácido fólico.
Señales que el cuerpo envía
La fatiga persistente es la bandera más visible, pero el cuadro clínico de la anemia es más amplio y variado de lo que se suele creer:
- Cansancio extremo y somnolencia constante, incluso tras dormir bien
- Palidez en la piel, encías y parte interna de los párpados
- Dificultad para respirar con el mínimo esfuerzo físico
- Palpitaciones o sensación de que el corazón “trabaja de más”
- Dolores de cabeza frecuentes y mareos al levantarse
- Manos y pies fríos de manera habitual
- Dificultad para concentrarse o sensación de “niebla mental”
- Uñas frágiles y cabello sin brillo que cae con facilidad
En casos más avanzados pueden aparecer también deseo inusual de comer sustancias no alimenticias —como hielo, tierra o almidón—, que es señal de una deficiencia severa de hierro.
¿Quiénes corren más riesgo?
La anemia puede afectar a cualquier persona, pero ciertos grupos son especialmente vulnerables. Las mujeres en edad fértil encabezan la lista, debido a las pérdidas de sangre mensual durante la menstruación. Las embarazadas tienen necesidades de hierro duplicadas para sostener el desarrollo del feto. Mientras que los niños en etapa de crecimiento, los adultos mayores y las personas con enfermedades crónicas como insuficiencia renal, cáncer o enfermedades inflamatorias también presentan mayor riesgo.
Igual, regímenes alimenticios muy restrictivos pueden contribuir a bajos niveles de hierro, vitamina B12 o ácido fólico. También quienes han sufrido cirugías gastrointestinales o padecen condiciones como la enfermedad celíaca pueden tener dificultades para absorber correctamente estos nutrientes.
Diagnóstico: un simple examen de sangre
Una buena noticia es que diagnosticar la anemia es sencillo y accesible. Un hemograma completo —análisis de sangre de rutina— permite al médico evaluar los niveles de hemoglobina, el recuento de glóbulos rojos y otros indicadores clave en cuestión de horas.
Si los resultados apuntan a deficiencias, pruebas complementarias ayudarán a identificar la causa exacta y orientar el tratamiento más adecuado.
Abordaje dietético y suplementación
Una dieta equilibrada es crucial en el tratamiento de la anemia. A este respecto, Cleveland Clinic brinda unas recomendaciones:
Se sugiere un consumo elevado de carnes rojas, legumbres y verduras de hoja verde, combinados con fuentes de vitamina C para maximizar la absorción de hierro.
Platos como la ensalada de frijoles blancos con atún y el wrap de carne molida con frijoles negros son ejemplos de opciones alimenticias que ofrecen una combinación eficaz de hierro y otros nutrientes esenciales. Los suplementos de hierro, como el sulfato ferroso, son una opción viable para quienes necesitan una ingesta adicional.
Bebidas como el licuado de piña y perejil o el zumo de naranja y betabel también pueden complementar una dieta destinada a combatir la anemia.
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