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Fortalecimiento del piso pélvico en el control de la incontinencia urinaria: ejercicios recomendados

La incontinencia urinaria, un problema que afecta a millones de personas, tiene solución en rutinas de ejercicio accesibles y respaldadas por evidencia clínica

Fortalecimiento del piso pélvico en el control de la incontinencia urinaria: ejercicios recomendados

Vista lateral de una chica haciendo un ejercicio de levantamiento pélvico. Crédito: Studio Romantic | Shutterstock

La incontinencia urinaria es una condición frecuente, sobre todo en mujeres, por lo cual es fundamental evitar la normalización de este trastorno. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), afecta a entre el 25% y el 45% de las mujeres adultas, y su incidencia aumenta notablemente después del parto y durante la menopausia. Sin embargo, también impacta a hombres, especialmente tras intervenciones prostáticas. 

A pesar de su alta frecuencia, la mayoría de quienes la padecen no consulta a un profesional por vergüenza o por creer que forma parte inevitable del envejecimiento.

La grata noticia es que existe un tratamiento de primera línea eficaz, gratuito y sin efectos secundarios: el entrenamiento consciente del piso pélvico.

Ejercicios pélvicos

El piso pélvico es un conjunto de músculos, ligamentos y tejidos conectivos que forma la base de la cavidad abdominal. Actúa como una hamaca suspendida entre el pubis y el cóccix, sosteniendo la vejiga, el útero y el recto. Cuando estos músculos se debilitan —por embarazo, parto vaginal, cirugías, obesidad, menopausia o simplemente el paso del tiempo—, la capacidad de retener la orina se ve comprometida.

El tipo más común es la incontinencia de esfuerzo, que ocurre al toser, estornudar, reír o hacer ejercicio. Le sigue la incontinencia de urgencia, caracterizada por un deseo repentino e incontrolable de orinar. Ambas responden bien al trabajo muscular dirigido.

Aunque los ejercicios de Kegel y las rutinas sean seguros para la mayoría de las personas, la evaluación por un fisioterapeuta especializado en suelo pélvico o un uroginecólogo es fundamental antes de iniciar cualquier programa. El autodiagnóstico puede llevar a técnicas incorrectas que agraven la condición.

Ejercicios recomendados por la evidencia:

Kegel clásico. Contraer los músculos como si se detuviera el flujo de orina. Sostener 5–10 seg., relajar 10 seg. 10–15 repeticiones, 3 veces al día. Fundamento esencial de cualquier programa efectivo.

Kegel rápido. Contraer y soltar en 1 segundo, sin descanso entre repeticiones. 10–20 contracciones seguidas. Entrena la respuesta refleja ante el esfuerzo súbito.

Puente glúteo-cadera. Acostado boca arriba, rodillas flexionadas. Elevar las caderas activando el piso pélvico en la subida. 10–15 repeticiones. Trabaja sinergias posturales.

Sentadilla funcional (Squat pélvico). Sentadilla profunda con activación consciente del suelo pélvico al subir. Peso corporal, 10 repeticiones. Integra el trabajo en movimientos cotidianos.

Respiración diafragmática coordinada. Al exhalar, contraer el piso pélvico. Al inhalar, relajar. 5 min diarios. Sincroniza la presión abdominal con el soporte pélvico.

Elevación de talones de pie. De pie, eleva los talones y contrae al mismo tiempo el suelo pélvico. 15–20 rep. Trabaja la musculatura en postura de carga.

Claves de una rutina efectiva

Es fundamental entender que la constancia supera a la intensidad. Los especialistas en uroginecología y fisioterapia del suelo pélvico coinciden en que la progresión gradual y la técnica correcta son más relevantes que el número de repeticiones. Un error frecuente es hacer los ejercicios conteniendo la respiración o contrayendo glúteos y abdomen en lugar de la musculatura pélvica específica.

Se recomienda comenzar con contracciones cortas de 3 segundos e ir avanzando hasta sostenerlas 10 segundos a lo largo de varias semanas.

A la vez, el entrenamiento muscular funciona mejor si se acompaña de ciertos cambios en el estilo de vida. Reducir el consumo de cafeína y alcohol —ambos irritantes de la vejiga—, mantener un peso saludable, evitar el estreñimiento crónico y espaciar las idas al baño de forma progresiva son medidas que potencian los resultados del trabajo muscular.

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