Apple y Samsung tendrán que permitir que cambies la batería de tu celular gracias a la nueva ley de la Unión Europea
La nueva normativa obliga a los fabricantes de teléfonos a implementar baterías que puedan ser retiradas por los usuarios
Los próximos modelos de iPhone deberán contar con baterías que se puedan remover Crédito: Shutterstock
La Unión Europea acaba de confirmar algo que desde algunos sectores venían pidiendo desde hace años. A partir del 18 de febrero de 2027, todos los smartphones vendidos en Europa deberán tener baterías que el propio usuario pueda retirar y reemplazar. Eso incluye, sin excepción, a los dos grandes del mercado como lo son Apple y Samsung.
Pero lo que hace esta noticia todavía más relevante es que sus efectos no se van a quedar en Europa. El resto del mundo, incluyendo Estados Unidos, va a sentir el impacto, y aquí te explicamos por qué.
La ley europea que cambia las reglas del juego
El Consejo Europeo dio luz verde definitiva a este reglamento que obliga a que las baterías portátiles incorporadas en los dispositivos sean removibles y reemplazables por el usuario final. Y no se trata de algo vago: la normativa específica que los fabricantes no podrán exigir herramientas especializadas para retirar la batería, y si se necesita alguna herramienta básica, esta debe estar disponible en el mercado sin patentes ni restricciones.
Esto supone un golpe directo al diseño monolítico que han perfeccionado marcas como Apple durante más de una década. Desde que el iPhone adoptó el diseño sellado con adhesivos industriales, cambiar una batería pasó de ser una tarea de dos minutos a un procedimiento que podía costar más de $100 dólares en un centro autorizado. Con esta ley, eso se acabó, al menos para los dispositivos vendidos en territorio europeo.
Además, el reglamento viene acompañado de un objetivo ambiental muy concreto. Garantizar baterías extraíbles en teléfonos y tabletas podría reducir las emisiones anuales hasta un 30% en comparación con las prácticas actuales, ya que uno de los principales motivos por los que la gente cambia de celular antes de tiempo es precisamente el deterioro de la batería.
¿Qué tendrán que hacer Apple, Samsung y Google?
Ninguno de los grandes fabricantes se escapa. Apple, Samsung y Google tendrán que abandonar los diseños que dependen de adhesivos fuertes o calor para abrir el terminal, y permitir un acceso seguro a la batería sin dañar el dispositivo.
La pregunta más lógica que surge es: ¿y la resistencia al agua? Porque la principal excusa que han usado las marcas para sellar sus teléfonos ha sido precisamente la impermeabilidad. La respuesta de la normativa es clara: la ley exige que el diseño sea extraíble sin sacrificar la seguridad del equipo. Así que el reto de ingeniería está sobre la mesa, pero no es excusa válida para no cumplir.
Según información compartida por The Verge, Samsung ya estaría modificando su línea Galaxy A para incorporar carcasas traseras de fácil apertura que permitirían retirar la batería “con un solo clic”. Apple, por su parte, estaría explorando tecnologías de inducción que faciliten la extracción sin aplicar calor ni métodos complejos. Ambas compañías tienen ingenieros trabajando en esto ahora mismo, y el reloj ya está corriendo.
¿Por qué una decisión de la Unión Europea afecta al mercado estadounidense?
Aquí está el punto que mucha gente pasa por alto y es que aunque esta normativa es europea, en la práctica va a terminar afectando al mercado estadounidense también. ¿Por qué? Porque fabricar dos versiones completamente distintas de hardware para el mismo teléfono —una con batería extraíble para Europa y otra sellada para EE.UU.— no es viable desde el punto de vista de producción, logística ni costos.
Ya lo vimos con el USB-C. Cuando la UE obligó a que todos los smartphones adoptaran este conector universal, Apple tuvo que migrar el iPhone al USB-C de forma global, no solo en Europa. Lo mismo va a ocurrir aquí. Si Apple y Samsung tienen que rediseñar sus dispositivos para cumplir con el mercado europeo, ese rediseño inevitablemente va a llegar a los celulares que se venden en EE.UU., Latinoamérica y el resto del mundo.
Mantener líneas de producción diferenciadas elevaría los costos de manufactura de forma significativa, complicaría la cadena de suministro y fragmentaría las actualizaciones de software y hardware de una manera que simplemente no tiene sentido desde el punto de vista empresarial. En la práctica, las marcas suelen estandarizar el hardware a nivel global y ajustar solo el software o las bandas de red según la región.
Esto significa que, aunque ningún gobierno americano haya aprobado aún una ley similar, los consumidores en Estados Unidos podrían beneficiarse de baterías extraíbles sin que su propio país haya legislado al respecto. Europa legisla, y el mundo, tarde o temprano, termina siguiendo el camino.
Lo que parecía un estándar olvidado de la era de los Nokia clásicos está volviendo, pero esta vez no por nostalgia, sino por regulación. Y honestamente, ya era hora.
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