Ortega llama “desquiciado mental” a Trump por la guerra en Irán
El mandatario de Nicaragua endurece su discurso tras sanciones y acusa a Washington de desestabilizar la paz global
Daniel Ortega se le fue a la yugular a Donald Trump por ataques para secuestrar presidentes. Crédito: (Adalberto Roque, Pool Photo | AP
El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, elevó el tono contra su homólogo estadounidense, Donald Trump, al calificarlo como “desquiciado mental” durante un acto oficial, en un nuevo episodio de tensión diplomática entre ambos países.
De acuerdo con reportes, el discurso se dio en el marco del Día Nacional de la Paz en Managua, donde Ortega criticó duramente las recientes acciones de Washington, incluyendo sanciones dirigidas a miembros de su familia.

“Es un problema de desquiciamiento mental… no está en sus cinco sentidos”, lanzó el mandatario, quien además acusó a Estados Unidos de aplicar “políticas terroristas” que, según él, afectan la estabilidad global.
El ataque verbal ocurre en un contexto de creciente presión internacional sobre el gobierno nicaragüense.
Apenas días antes, Estados Unidos impuso nuevas sanciones a funcionarios y allegados al régimen, incluyendo a dos hijos de Ortega, en medio de acusaciones de corrupción y control de sectores estratégicos como la minería.
Durante su intervención, Ortega también cuestionó la política exterior estadounidense en la región y más allá. Criticó las sanciones contra Venezuela, el embargo a Cuba y las acciones militares en Medio Oriente, señalando que responden a decisiones unilaterales.
“Si hay que tirar bombas, lo decide él… sin respetar leyes ni organismos internacionales”, afirmó.

Además, el mandatario nicaragüense reiteró su postura sobre el caso del líder venezolano Nicolás Maduro, al que acusó de haber sido “secuestrado” por Estados Unidos, y exigió su retorno. También pidió el fin de las hostilidades en Irán y el levantamiento de sanciones económicas contra varios países.
Según expertos citados por agencias internacionales, el tono confrontativo podría traer nuevas consecuencias en la relación bilateral.
Más allá de las declaraciones, el episodio refleja un momento de alta tensión política en América Latina, donde las diferencias ideológicas y estratégicas entre gobiernos siguen marcando la agenda internacional.
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