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Tirador de cena de corresponsales es acusado de intentar asesinar a Trump

El Departamento de Justicia sumó una acusación contra Cole Tomas Allen: intentar matar al presidente Donald Trump

Cole Tomas Allen fue detenido por agentes del Servicio Secreto.

Cole Tomas Allen fue detenido por agentes del Servicio Secreto. Crédito: Alex Brandon | AP

Cole Tomas Allen, de 31 años, el tirador sospechoso de la cena de corresponsales de la Casa Blanca, fue acusado formalmente de tres cargos: intentar asesinar al presidente Donald Trump, transportar armas y disparar un arma.

Originalmente, el Departamento de Justicia informó que eran dos cargos en contra de Allen, pero este lunes en la Corte de Distrito de Washington, D.C., se actualizaron las acusaciones incluido el atentado contra Trump.

El sospechoso fue presentando ante el juez Matthew Sharbaugh, quien le tomó su juramento de responder con verdad y le realizó preguntas de rutina, pero todavía no hizo declaración de culpabilidad, la cual puede suceder el 11 de mayo, cuando será la siguiente audiencia preliminar.

Por ahora, Allen quedó bajo custodia, a la espera de una decisión sobre si reúne los requisitos para obtener algún tipo de libertad provisional.

El acusado tiene asignado una abogada de oficio, Tezira Abe, quien destacó que su cliente no tiene antecedentes penales ni condenas previas.

Allen llegó a Washington, D.C., armado con varias armas letales, señalan los fiscales en el caso, entre los cuales destacan una escopeta, una pistola semiautomática calibre .38 y tres cuchillos, según la declaración de la fiscal federal adjunta Jocelyn Ballantine.

Hasta el momento no había información pública en el sistema judicial sobre el caso, pero más tarde podrían revelarse los detalles de las acusaciones en el documento presentado por fiscales, donde podrían exponerse detalles de los motivos.

Por ahora se sabe que Allen dejó un manifiesto y envió un mensaje a sus familiares, donde se autodenominó “Asesino Federal Amistoso” y aunque no menciona el nombre del presidente Trump, en su texto hizo repetidas referencias al presidente republicano, habló de las actuales políticas de gobierno, incluso contra inmigrantes.

Para los fiscales los escritos y otra evidencia recabada –incluidas entrevistas con familiares– abordan la situación mental del sospechoso y sus motivos para planear y ejecutar el atentado fallido.

Allen estuvo hospedado en el hotel Hilton Washington, donde habría llegado el 24 de abril, un día antes de la cena de corresponsales. El 25 de abril, aunque la seguridad se incrementó, las personas podían entrar y salir del hotel, donde hubo otros dos eventos relacionados con periodistas.

El sospechoso, quien es de California, habría viajado en tren desde ese estado, primero hacia Chicago y después a Washington.

“Parece que, efectivamente, su objetivo era atacar a personas que trabajan en la administración, probablemente incluyendo al presidente”, declaró Blanche el domingo el fiscal general Todd Blance en una entrevista en NBC News.

El atentado ocurrió pasadas las 8:30 p.m. del Este, apenas unos 15-20 minutos después de que ingreso al salón del evento el presidente Trump y su esposa Melania Trump, quienes se sentaron en la mesa principal, donde también estaba el vicepresidente J.D. Vance.

En otras mesas se encontraban varios funcionarios, incluido el secretario de Estado, Marco Rubio; el secretario de Defensa, Pete Hegseth; el subjefe de Gabinete y asesor principal de Trump, Stephen Miller; el subsecretario de Estado, Christopher Landau; el director del FBI, Kash Patel, entre otros.

La cena transcurría, previo al discurso de Trump y a la entrega de reconocimientos a periodistas, cuando se escucharon cuatro detonaciones, lo que desató caos en el salón y la operación del Servicio Secreto, cuyos agentes incluso caminaron sobre mesas para alcanzar a funcionarios de alto nivel, quienes fueron desalojados.

Después se supo que una persona había sido detenida, aunque unos primeros reportes indicaron que había sido abatida, lo cual evidentemente no ocurrió. En ese momento la información llegaba a cuentagotas y era poco precisa.

Un sospechoso con alto nivel educativo

Cole Tomas Allen no es un sospechoso común en este tipo de casos. Es un maestro con un alto nivel educativo y desarrollador aficionado de videojuegos, con experiencia incluso en preparar a jóvenes para exámenes de ingreso a la universidad.

“Soy ciudadano de los Estados Unidos de América. Lo que hacen mis representantes me afecta directamente. Y ya no estoy dispuesto a permitir que un pedófilo, violador y traidor manche mis manos con sus crímenes”, escribió Allen su su manifiesto.

La Unidad Nacional de Investigación confirmó que Allen trabajaba como tutor en Torrance e incluso fue nombrado Profesor del Mes en diciembre de 2024.

El Servicio Secreto y la Policía del Condado de Montgomery entrevistaron a la hermana de Allen en su residencia en Rockville, Maryland, quien señaló que su hermano tenía tendencia a hacer declaraciones radicales y hablaba seguido de hacer “algo”.

También confirmó que Allen compró dos pistolas y una escopeta en Cap Tactical Firearms y las guardaba en casa de sus padres, quienes desconocían que Allen las tuviera allí. Solía ​​ir regularmente al campo de tiro para practicar con sus armas.

Además de criticar las políticas federales actuales, Allen lamentó la poca seguridad en el hotel Hilton Washington, a donde pudo ingresar con sus armas.

“La seguridad del evento está toda afuera, enfocada en los manifestantes y los recién llegados, porque aparentemente nadie pensó en qué pasaría si alguien se registra el día anterior”, escribió en referencia a una manifestación que había afuera del hotel. “Si fuera un agente iraní, en lugar de un ciudadano estadounidense, podría haber traído una maldita Ma Deuce y nadie se habría dado cuenta”.

Las teorías de un montaje

En redes sociales ha habido comentarios y bromas de que el atentado en la cena de corresponsales fue un montaje y se conecta con la baja popularidad del presidente Trump, así como los problemas que enfrenta su administración por la guerra que inició con Irán, el caso Jeffrey Epstein y la negativa situación económica para millones de familias, debido a los altos costos de la gasolina y diversos productos.

La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, desestimó las teorías sobre un supuesto montaje y calificó de “locuras”, lo que circular en internet.

“Para nosotros es fundamental conocer la verdad y los hechos sobre este caso y cualquier otro caso lo antes posible para desmentir algunas de las locuras que circulan por internet”, expresó en la conferencia de prensa de la Casa Blanca este lunes. “Por lo que a nosotros respecta, se trata de brindar la máxima transparencia y esperamos que la gente crea la verdad en lugar de las mentiras y las teorías conspirativas”.

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