Editorial: Estados Unidos necesita la mano de obra migrante
La Admimistración Trump está vendiendo las expulsiones de los indocumentados como una solución fácil a las preocupaciones de la gente descontenta
Trabajadores de la construcción tienen temor por la presencia de agentes de inmigración. Crédito: Rich Pedroncelli | AP
Uno de los principales argumentos para justificar la política agresiva de deportaciones dice que el espacio que hoy ocupa un indocumentado es inmediatamente reemplazado por un nativo estadounidense. No es así como lo pintan, en algunos casos es todo lo contrario.
La Admimistración Trump está vendiendo las redadas y expulsiones de los indocumentados como una solución fácil a las preocupaciones de la gente descontenta por la suba de los precios, la falta de vivienda, un sistema de salud deficiente y muy poca confianza que la Casa Blanca pueda remediar estas urgencias.
Lo más repetido es el concepto de que los inmigrantes deportados dejan vacantes que son ocupadas por ciudadanos nativos. Desde el secretario de Comercio Howard Lutnick, hasta el secretario del Tesoro, Scott Bessentt, llevan repitiendo esa solución para resolver el desempleo.
Esa es una ilusión. Las deportaciones, además de no crear empleo, son dañinas para los nativos.
Según un detallado análisis del National Bureau de Economy Research, “no encontramos indicios de que se produzcan efectos positivos indirectos para los trabajadores nacidos en Estados Unidos, incluso se ven perjudicados aquellos nativos que laboran en sectores con una alta presencia de inmigrantes”.
El estudio es el único de este tipo realizado al mismo tiempo que la fuerzas de ICE invadían ciudades demócratas con una represión que causó dos muertes de ciudadanos estadounidenses. El análisis midió la relación en el sector laboral entre inmigrantes deportados y ciudadanos contratados para ese puesto.
Es más, las deportaciones masivas pueden tener consecuencias económicas negativas, ya que podrían reducir la base impositiva, aumentar los precios de los bienes y servicios. Además, de agravar la escasez de mano de obra en sectores clave como la agricultura y la construcción.
Los estadounidenses aspiran a cargos de supervisor, pero nadie quiere agacharse para recoger la fresa. Al mismo tiempo el sector de la construcción está a la baja porque no hay electricistas, plomeros y gente que trabaje en (drywall) paredes de yeso.
La idea de que ocurra un reemplazo laboral es ingenua y simplista porque ve la deportación solamente como un empleado que va y otro que llega. Sin embargo, impacta negativamente la economía, porque los expulsados eran consumidores que ya no están para hacer compras, para aportar impuestos sea a la compra o al ingreso.
El estudio concluye que los inmigrantes indocumentados y los trabajadores nacidos en Estados Unidos son complementarios, y no sustitutos, en el mercado laboral. También está el reemplazo generacional de mano de obra.
Para todo se requiere una visión clara y realista en vez de la histeria antiinmigrante.