Satán II, el misil del juicio final que Rusia desplegará antes de que acabe 2026

Rusia confirmó el despliegue del RS-28 Sarmat antes de fin de 2026. Te explicamos qué hace tan peligroso al misil nuclear apodado Satán II por la OTAN

El Satán II forma parte del arsenal ruso especialmente diseñado para servir como disuasor nuclear

El Satán II forma parte del arsenal ruso especialmente diseñado para servir como disuasor nuclear Crédito: Servicio de Prensa del Ministerio de Defensa de Rusia | AP

Rusia confirmó esta semana que el misil RS-28 Sarmat, bautizado como Satán II por la OTAN, estará desplegado y en servicio antes de que termine 2026. Y con este objetivo en mente el Kremlin ya realizó una prueba de lanzamiento. 

Qué hace tan temible al RS-28 Sarmat

Para entender por qué este misil genera tanta tensión geopolítica, hay que ver los números. El Sarmat mide 35.3 metros de largo, pesa 220 toneladas y puede viajar a una velocidad máxima de 24,900 km/h

Su alcance llega a los 18,000 kilómetros, lo que significa que puede impactar en cualquier punto del planeta sin necesidad de cambiar de base de lanzamiento. Eso lo hace único entre los misiles intercontinentales actualmente en circulación. 

Lo más escalofriante de todo, aunque parezca ciencia ficción, es su capacidad de carga. Un solo misil puede portar:

  • Hasta 15 ojivas nucleares independientes (tecnología MIRV)
  • Señuelos y contramedidas para burlar sistemas de defensa antimisiles
  • Trayectorias de vuelo variables que dificultan su interceptación 

Cada ojiva tiene una potencia estimada entre 150 y 300 kilotones, unas 200 veces más poderosa que la bomba lanzada sobre Hiroshima en 1945. En pocas palabras, un solo disparo podría arrasar un área equivalente a toda Francia. 

El accidentado camino hacia el despliegue

No todo ha sido marcha triunfal para el Sarmat. El proyecto empezó en 2011 con un despliegue objetivo para 2018, pero los retrasos se acumularon durante años, según datos del Centro para Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS). 

En septiembre de 2024 ocurrió lo que nadie esperaba, una prueba de lanzamiento fallida dejó un cráter de 60 metros en el silo de la base de Plesetsk, en la región de Arkhangelsk. Expertos consultados por The Guardian no dudaron en calificarlo como “un grave incidente”. 

A pesar de ese tropiezo, Rusia siguió adelante. La prueba exitosa de mayo de 2026 marcó el punto de inflexión, y Putin aprovechó el momento para anunciar que el misil entrará en servicio de combate a finales de este año. Lo que vemos aquí es un programa que, tras múltiples tropiezos, finalmente está llegando a la recta final. 

Rusia tiene un nuevo pilar en su disuasión nuclear

El Sarmat no es un misil más, es el reemplazo directo del antiguo R-36M2 Voevoda soviético, que llevaba décadas siendo el pilar de la disuasión nuclear rusa. Con este relevo, Rusia moderniza su fuerza de ataque estratégica de forma sustancial. 

Putin ha dejado claro que el objetivo del arma es hacer que Occidente “se lo piense dos veces antes de amenazar a Rusia”. No es casualidad que el anuncio llegue en un momento de tensiones elevadas con la OTAN por el conflicto en Ucrania. 

La respuesta de Occidente, por ahora, es de alarma contenida. Los sistemas de defensa antimisiles actuales, como el THAAD o el Aegis de EE.UU., no están diseñados para interceptar un misil con trayectorias tan variables y tantas ojivas simultáneas. Estamos ante un arma que cuestiona el equilibrio de terror que ha mantenido la paz nuclear desde la Guerra Fría. 

¿Qué es el misil Satán II y por qué se llama así?
El Satán II es el apodo asignado por la OTAN al misil balístico intercontinental ruso RS-28 Sarmat. El nombre surge de la designación previa de su predecesor soviético (apodado “Satán” a secas) y se usa en Occidente para identificar la versión modernizada de este arsenal nuclear. 

¿Cuándo planea Rusia desplegar el misil Sarmat?
Putin confirmó en mayo de 2026, tras una prueba exitosa, que el RS-28 Sarmat entrará en servicio de combate antes de que concluya el año 2026. El programa lleva años de retraso respecto al objetivo original de 2018. 

¿Puede ser interceptado el misil Satán II?
Según los analistas, es extremadamente difícil de interceptar. El Sarmat puede cambiar de trayectoria durante el vuelo, lleva señuelos para engañar radares y porta múltiples ojivas independientes que se separan para atacar distintos objetivos de forma simultánea. Los sistemas de defensa antimisiles actuales no están preparados para responder a esa combinación de capacidades. 

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