La paradoja latina del Distrito 32
Uno pensaría que si la inmigración no es un tema central de su plataforma, su apoyo entre el liderazgo latino sería escaso
Congresista Brad Sherman (izq.) y retador Jake Levine / dominio público Crédito: Wikimedia Commons
Uno de cada cinco ciudadanos en edad de votar del Distrito Congresional 32 de California es latino, un total de 110,131. El 60% son blancos, 13% asiáticos, 5% afroamericanos y el resto de diversas razas o combinaciones. El distrito abarca partes del oeste del condado de Los Ángeles y del condado de Ventura.
En las elecciones que culminan el 2 de junio, los votantes que viven allí elegirán a quien los representará en la Cámara Baja en los próximos dos años. Si hablamos en general, es una zona relativamente próspera, con un ingreso promedio de $108,176 al año. Casi 40% más que el término medio nacional de $77,719.
El distrito no es homogéneo. Está dividido casi por mitades. Y si nos adentramos a los detalles, el distrito se divide en las laderas, costa y colinas por un lado y el Valle de San Fernando por el otro. De hecho, el promedio no refleja bien la realidad de ninguna de las dos mitades. Este es el cuadro más actualizado que muestra cómo se divide el distrito, por comunidad o ciudad, con su código postal, el ingreso anual promedio y el porcentaje de latinos.
COMUNIDADES RICAS:
COMUNIDADES MODESTAS DEL VALLE:
El patrón de población en el Distrito 32 es inconfundible. Cuánto más ingresos tiene una comunidad, menor es el porcentaje de latinos que allí viven. Y viceversa.
Por cierto en otros distritos del Valle la población latina es aún más significativa, como por ejemplo 92% en la ciudad de San Fernando o Van Nuys, donde vivo, con 57%. Otras comunidades fluctúan entre ambos números.
En las laderas, la costa y las colinas están las casas caras y los ciudadanos ricos. En el Valle, las casas de menor valor y familias latinas. Y el ingreso de estas familias es mucho menor.
Con la disparidad en ingresos, propiedad, zona postal, vienen problemas específicos.
Quien quiera ganar las elecciones debe hablar a ambos grupos. Debe conocer sus necesidades, y si está en un puesto de responsabilidad, satisfacerlas.
El congresista titular del Distrito 32 es Brad Sherman, quien está por cumplir 30 años en el Congreso; 15 victorias. Tiene 71 años. El retador es Jake Levine, sin experiencia electoral, pero de amplia trayectoria en puestos de dirección. Tiene 41 años.
El enfrentamiento entre Jake Levine y Brad Sherman es parte de un proceso más generalizado, en el que la joven guardia demócrata trata de desplazar a los veteranos, que han estado en sus puestos por décadas, afirmando que en la era Trump se requiere una oposición más enérgica por parte de una generación más reciente.
Esto está sucediendo en seis carreras electorales para el Congreso en el estado, según un análisis de Político.
Pero lo que nos concierne ahora es el lugar que ocupa la comunidad latina en la estrategia de los candidatos.
Después de 16 meses del segundo gobierno de Trump, de redadas por agentes encapuchados, armados, violentos, injustos, que andan por ahí buscando al que parece ser latino, está claro que la cuestión migratoria es crucial para todos los miembros de esta comunidad. Incluyendo a quienes son ciudadanos.
Entonces, el tema debería figurar de manera prominente en la plataforma de los candidatos.
Pero en el sitio de internet del congresista Sherman, inmigración no está. No figura, no aparece.
Aquí llegamos a la paradoja latina del Distrito 32. Algo no está bien.
Estos son los temas, las posiciones de Sherman, según su propia lista. Es una lista larga: Economía Impuestos y Comercio; Independencia energética; Política exterior; Protegiendo nuestro medio ambiente; Relación Estados Unidos-Grecia; Protección del Seguro Social y Medicare; Impuestos; Comercio; Transporte; Relación Estados Unidos-Israel; Educación; Relación Estados Unidos-Armenia, Relación Estados Unidos-India; Por un mundo en paz; Protección al consumidor; Trabajando para los trabajadores estadounidenses; Protegiendo a los animales; Asambleas; Derechos de las mujeres; Prevención de la violencia armada; Apoyando a nuestra comunidad LGBTQ+; Lucha contra el antisemitismo; Apoyando a los veteranos.
Buena lista, pero, ¡faltó inmigración! ¿Por qué?
Nadie dice que Sherman no apoya a la comunidad. Durante su años en el Congreso ha votado numerosas veces por los intereses de los latinos, junto con el resto de los demócratas.
Pero no es líder. Eso es lo que significa esa omisión.
En el sitio de Levine, en cambio, la inmigración sí figura entre sus prioridades. Estas son sus posiciones, en su orden: “Avanzar en legislación que agilice los caminos hacia la ciudadanía; abolir ICE; Redirigir los fondos para la aplicación de la ley de inmigración a la supervisión (por parte) del sistema judicial, y Organizar a la comunidad contra la conducta inconstitucional de ICE/CBP en Los Ángeles”.
Claro, la idea de “abolir ICE” no es práctica y ni siquiera buena idea. Lo bueno sería cambiar los parámetros de conducta, el uso de esas tropas. Desmilitarizar las unidades. Quitarles la máscara de anonimato. Pero no estamos por fronteras abiertas. Sherman critica al ICE, pero no pide su abolición. Pero el término expresa el enojo justificado ante la crueldad e impunidad con que agentes migratorios se han manejado en la era Trump, pretendiendo autoridad que no tienen. Las ideas son claras: a la defensa de la comunidad, y con todo.
No termina ahí la paradoja. De hecho, recién comienza.
Uno pensaría que si la inmigración no es un tema central de su plataforma, si la inmigración no existe siquiera en la lista, su apoyo entre el liderazgo latino sería escaso.
Pero no es así. Lo apoyan los congresistas Luz Rivas, Norma Torres, Linda Sánchez, Nanette Barragán, Jimmy Gomez, Gil Cisneros Jr., Lou Correa, Salud Carbajal, Raul Ruiz, Robert Garcia, Juan Vargas, Pete Aguilar. Los asambleístas Rick Chavez Zbur, Celeste Rodriguez. Las supervisoras Hilda Solís (condado de Los Ángeles) y Vianey Lopez (Ventura); los concejales angelinos Imelda Padilla y Monica Rodriguez. Todos latinos.
¿Y a Jake Levine? Dolores Huerta, lo cual es importante por el prestigio merecido que tiene esta nonagenaria líder de los trabajadores del campo.
¿Además? IDEPSCA – el Instituto de Educación Popular del Sur de California y CLEAN, el Centro de trabajadores de lavado de autos.
Es respetable: son organizaciones de base, reales. Como otras organizaciones progresistas y de medio ambiente que lo han endosado. Pero no hallé una documentación de que funcionarios electos latinos lo estén apoyando abiertamente.
¿Hay un descalabrado entre el liderazgo latino y los intereses de la comunidad?
¿Cómo explicarlo? Creo que con el concepto de la permanencia. Sherman tiene casi tres décadas detrás de sí en un puesto de influencia. Además de sus logros, cualesquiera que fuesen, su apoyo se basa en las relaciones, la longevidad y el historial de votación, y no en mensajes políticos. Todo eso es parte de la poderosa maquinaria demócrata federal.
Otro poderoso argumento que esgrimen “los veteranos” es eso, precisamente, su veteranía. Sí, con su defensa de la gerontología justifican que después de tantos años y por la inercia propia de las reglas del Congreso, estos representantes están en posiciones de liderazgo en los comités, listos para influir.
Sí, están listos, tienen el poder, pero no lo ejercen.
Veamos los comités de Sherman. Después de 30 años, es miembro de dos, el de Relaciones Exteriores, y el de Servicios Financieros. En el primero, es el principal demócrata en el Subcomité de Oriente Medio y Norte de África. En el segundo, figura en tres Subcomités, y en uno de ellos es el principal demócrata, el de Mercado de Capitales. ¿Son suficientes esas membresías para preferirlo a alguien nuevo, a cualquier otro candidato nuevo? Se puede arguir que no.
Por último, se nota que, en el apuro, las páginas en español del sitio de Levine no fueron supervisadas por el ojo humano, prueba de lo cual encontramos en esta frase: “En el Congreso, promoveré una legislación que agilice el camino hacia la ciudadanía, abolir el hielo…”
Sí, el programa de traducción leyó “ice” como “hielo”. Pero es el acrónimo de la Migra. Más cuidado.