Editorial: Defender la ley en tiempos de trump
Hay que poner freno a los excesos del presidente
Vista del John F Kennedy Memorial Center for the Performing Arts en Washington, DC. Crédito: EFE
La justicia no está preparada para un presidente como Donald Trump que no espera ninguna confirmación de la legalidad de sus actos antes de proceder. No obstante el margen de impunidad, tarde o temprano los jueces están frenando los excesos de autoridad presidencial.
Un ejemplo son los proyectos de la Casa Blanca para satisfacer el ego del presidente como el gigantesco salón de fiestas en la Casa Blanca y el Centro Kennedy, al que colocó su nombre antes del expresidente John Kennedy, al cual fue dedicado el centro cultural y artístico. Ambos fueron detenidos por jueces federales.
Los magistrados aplicaron la lógica básica de que la autorización para esas transformaciones de edificios federales corresponde al Congreso. Un argumento legal que era anticipado, pero ignorado por Trump quien acusa a los jueces de ataque personal por fallar en su contra.
Estos no son hechos aislados. Otro juez federal anuló el acuerdo entre Trump y el Departamento de Justicia para resolver una demanda contra el gobierno por $10,000 millones por una amnistía impositiva retroactiva para Trump, su familia y su organización. En ese acuerdo está la creación de un fondo de $1,800 millones para los invasores del Congreso en 2021 y quien diga haber sido perseguido por el gobierno de Joe Biden.
La estrategia de la Casa Blanca era hacer una demanda absurda –Trump fue uno de más de 400,000 contribuyentes cuyas declaraciones impositivas fueron expuestas por una investitación– para luego hacer rápidamente el acuerdo y evitar ir ante el juez. La idea era evitar tener que defender en los tribunales el absurdo conflicto de intereses entre Trump ciudadano, Trump presidente y el secretario de Justicia, Todd Blanche, que fue abogado personal de Trump.
El juez rechazó el acuerdo y pidió explicaciones. Esperamos que esto siga esta tendencia de los jueces federales de escrutar las acciones de Trump, quien actúa como si fuera dueño de una empresa. Toma decisiones y las implementa de inmediato como si el hecho consumado le diera una legalidad inexistente.
El rencor y la venganza son características de Trump quien utiliza la Procuraduría Federal como si fueran sus abogados, para castigar a quien percibe como enemigos.
El colmo es la investigación federal por perjurio contra E. Jean Carroll, quien le ganó un juicio civil a Trump por una cifra multimillonaria en un caso de abuso sexual. Las apelaciones legales presentadas por el presidente parecen ser insuficientes.
Esperamos que los jueces desechen este caso como el de tantas otras personas que cayeron en desgracia ante Trump, pero que a la hora del juicio el sentido común prevaleció eliminando los cargos por falta de mérito.
La Suprema Corte de Justicia sigue siendo el último defensor de Trump pero, aunque haya rechazado las tarifas aduaneras, a veces es impredecible. Mientras tanto los jueces de tribunales menores están mostrando, en repetidas ocasiones, que son los héroes capaces de defender la ley en estos momentos oscuros.