Estrés y alimentación nocturna: un vínculo perjudicial para la salud digestiva
Cambios en la dieta y ritmos circadianos pueden alterar la salud gastrointestinal, impactando la regulación hormonal y la comunicación entre intestino y cerebro
Mujer con signos de estrés y un trozo de pizza en su mano. Crédito: Nicoleta Ionescu | Shutterstock
Una investigación reciente sugiere que la combinación de estrés y la ingesta de más del 25% de las calorías diarias después de las 9 p.m. puede aumentar significativamente el riesgo de trastornos intestinales, incluyendo estreñimiento y diarrea.
Los participantes estresados que comen tarde tienen hasta 2.5 veces más probabilidades de experimentar estos problemas, lo que destaca la necesidad de una mayor atención a los hábitos alimenticios nocturnos.
El estudio fue presentado en el mes de mayo en la Semana de las Enfermedades Digestivas, un prestigioso encuentro anual para profesionales de gastroenterología, hepatología y campos afines, reseñó CNN.
El mismo difiere de otras investigaciones, en tanto que la mayoría de los estudios sobre los efectos de comer tarde en la salud se centran en el sueño, la diabetes, la obesidad y el reflujo ácido o enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE).
“Yo misma suelo comer a altas horas de la noche, así que lo hice por simple curiosidad, y no encontré muchos artículos al respecto”, explicó la doctora Harika Dadigiri, autora principal del estudio, al justificar su investigación.
“Pocos estudios previos han explorado el momento de las comidas, o la combinación del estrés con la ingesta de alimentos a altas horas de la noche, en relación con la función intestinal”, agregó el doctor Geoffrey Preidis, profesor asociado de pediatría en la división de gastroenterología, hepatología y nutrición del Baylor College of Medicine y del Texas Children’s Hospital, en un correo electrónico.
Impacto en la diversidad del microbioma intestinal
El estudio indica que el consumo tardío de alimentos, en conjunción con el estrés, puede afectar negativamente la diversidad del microbioma intestinal.
Un microbioma diverso es esencial para la salud general, ya que permite una recuperación más efectiva ante perturbaciones.
Los investigadores notaron que aquellos con hábitos de comida nocturna y alta carga de estrés mostraron una diversidad bacteriana significativamente menor.

Consecuencia de los comportamientos alimenticios
Aunque la investigación no establece una relación causal directa, los expertos sugieren que existe una interacción perjudicial entre el estrés, la alimentación nocturna y la salud intestinal.
Cambios en la dieta y ritmos circadianos pueden alterar la salud gastrointestinal, impactando la regulación hormonal y la comunicación entre el intestino y el cerebro.
Recomendaciones para mejorar la salud digestiva
Los especialistas aconsejan evitar comidas en las tres a cuatro horas previas a dormir para permitir que el sistema digestivo funcione de manera óptima.
Si la ingesta nocturna es inevitable, optar por porciones pequeñas y alimentos de fácil digestión, como frutas y verduras, puede ayudar a mitigar problemas digestivos correspondientes al estrés y a la alimentación tardía.
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