Personas que “volvieron” de la muerte cuentan qué vieron: qué dice la ciencia
Las experiencias cercanas a la muerte alumbran respuestas que la humanidad busca desde hace siglos. Qué dicen los sobrevivientes y qué estudia la ciencia
Las experiencias cercanas a la muerte suelen incluir relatos de luces intensas, sensación de paz y recuerdos vívidos durante situaciones críticas. Crédito: Imagen creada con AI | Impremedia
¿Qué ocurre en los últimos minutos de vida? La pregunta acompaña a la humanidad desde siempre, pero en los últimos años dejó de ser solo un tema religioso o filosófico para entrar también en laboratorios, hospitales y estudios sobre la conciencia y los misterios del cerebro.
El estreno del documental Final Hours: Is Death Really the End?, de EpochTV, volvió a poner en primer plano las llamadas experiencias cercanas a la muerte, conocidas en inglés como NDE, por near-death experiences. La producción reúne testimonios de personas que estuvieron clínicamente muertas o al borde de la muerte y que aseguran haber tenido recuerdos intensos de ese momento: verse desde afuera, atravesar una luz, revisar escenas de su vida o experimentar una sensación de paz difícil de explicar.
Estos relatos no son nuevos. Lo que cambió es el interés científico por estudiarlos. Durante años, las experiencias cercanas a la muerte fueron tratadas como anécdotas personales o fenómenos espirituales. Hoy, investigadores de distintas universidades intentan entender qué ocurre en el cerebro durante un paro cardíaco, una reanimación o estados extremos en los que la conciencia parece desaparecer.
Experiencias cercanas la muerte: la ciencia detrás del misterio
Una revisión científica publicada en 2024 sobre experiencias cercanas a la muerte después de un paro cardíaco señaló que el fenómeno sigue siendo poco comprendido, pero que puede aparecer en una proporción significativa de sobrevivientes. Algunos estudios prospectivos encontraron que más de un tercio de los pacientes reanimados reportaron algún tipo de experiencia cercana a la muerte, aunque las cifras varían según el método, el estado clínico y la forma de entrevista.
Los testimonios suelen compartir patrones: sensación de separación del cuerpo, percepción de una luz intensa, encuentro con seres queridos fallecidos, revisión de la propia vida, pérdida del miedo a la muerte y cambios profundos después de la recuperación. Para algunas personas, la experiencia se vuelve transformadora: modifican prioridades, relaciones, creencias espirituales o la forma en que enfrentan la vida cotidiana.
La explicación científica, sin embargo, sigue abierta. Una hipótesis es que estas experiencias podrían estar vinculadas a procesos del cerebro bajo estrés extremo: falta de oxígeno, liberación de neurotransmisores, actividad eléctrica anómala, alteraciones en regiones asociadas con la percepción del cuerpo o mecanismos de memoria durante la reanimación.
Otra línea de investigación, más controvertida, plantea que ciertos relatos desafían los modelos tradicionales sobre cómo se apaga la conciencia.
Un estudio liderado por investigadores de NYU Langone, conocido como AWARE-II, encontró que algunos pacientes reanimados tras un paro cardíaco recordaban experiencias lúcidas y que, en ciertos casos, se detectaron patrones de actividad cerebral compatibles con procesos conscientes hasta una hora después de iniciado el esfuerzo de reanimación. Los autores no presentaron esto como prueba de vida después de la muerte, sino como evidencia de que la muerte puede ser un proceso más gradual y complejo de lo que se pensaba.
Ese punto es clave. Las experiencias cercanas a la muerte no prueban por sí solas qué ocurre después de morir. Pero sí obligan a revisar una idea demasiado simple: que la conciencia se apaga de manera instantánea cuando el corazón deja de latir. La medicina moderna ya entiende que la muerte no siempre es un interruptor, sino una transición biológica que puede tener etapas, especialmente cuando hay maniobras de reanimación.
También hay una dimensión humana que los hospitales empiezan a mirar con más atención. Para muchas personas, volver de una experiencia cercana a la muerte puede traer alivio, sentido y menor miedo a morir. Pero otras pueden quedar confundidas, aisladas o emocionalmente afectadas, sobre todo si sienten que nadie les cree o que no pueden hablar de lo vivido sin ser juzgadas.
Por eso, algunos especialistas piden que el tema se aborde con seriedad clínica: no como prueba definitiva del más allá, pero tampoco como una simple fantasía. Escuchar estos relatos puede ayudar a acompañar mejor a sobrevivientes de paros cardíacos, pacientes críticos y personas que atraviesan recuperaciones complejas.
El misterio sigue abierto. La ciencia todavía no puede responder si la muerte es realmente el final de la conciencia. Lo que sí empieza a mostrar es que los últimos minutos —o incluso los primeros minutos después de que el corazón se detiene— pueden ser mucho más complejos de lo que se creía.
Si quieres ver el documental, puedes verlo aquí: Final Hours: Is Death Really the End?, de EpochTV.
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