El gigante sigue dormido: por qué los jóvenes latinos no traducen su número en poder

Bloqueo federal y silencio en las urnas: jóvenes californianos explican por qué el peso demográfico no es poder político

Jóvenes migrantes votan en el este de LA.

Jóvenes migrantes votan en el este de LA.  Crédito: Jorge Macías | Impremedia

Siguiendo una lógica propia de regímenes autoritarios, el ataque de esta administración contra los latinos – sean inmigrantes o estadounidenses – tiene como propósito detener las ruedas de la historia. Prevenir que siga acelerándose el crecimiento demográfico de la comunidad latina. Impedir que su número se traduzca en poder político, económico, social. 

En una frase: impedir que se despierte el gigante dormido que es la comunidad latina estadounidense. Porque despierta, no está. 

Es importante comprender, antes de noviembre, esta radiografía de la juventud latina estadounidense. 

En las elecciones primarias de junio la participación fue típica. Sin embargo, la noche electoral la participación en el condado de Los Ángeles fue de apenas el 23%. A nivel estatal la proporción fue similar. Una vez contabilizados los votos por correo – de votantes mayores – la participación estatal había subido a 40.7% según la Secretaría de Estado (vía Political Data Inc.). En el condado de Los Ángeles, 37.76%; en el condado de Orange, 43%. 

Ambos conteos son los más altos en primarias desde al menos 2016 ya que en 2014 fue de 25.17%, un mínimo histórico, y en 2022, 33%. Solo cuando se libró la primaria presidencial que llevaría a la elección de Barack Obama, se marcó un récord histórico de participación: 57%. 

¿Y los latinos? 

Tomando en cuenta que las expectativas de fuerza electoral, la espera del gigante dormido no es alocada. Pero los votantes latinos en estas elecciones fueron solamente un 18% del total.

Algunos dicen que es porque hay una gran proporción de indocumentados, gente sin derecho al voto. Pero es una excusa, porque alrededor del 80% de los latinos en California son ciudadanos. El 68% del total, nacieron en Estados Unidos y 12% son naturalizados.  Solo el 20% no lo son. Mucho: entre los no latinos, los no ciudadanos son el 8%.

Ha subido el registro, pero no la participación. California rompió un récord de votantes inscritos, 23.1 millones, el 83% de todos los elegibles para serlo. Y ese crecimiento fue especialmente fuerte en zonas de mayoría latina.  Pero los márgenes de votación no siguieron ese crecimiento. Es decir: el crecimiento de la población no significó más poder político. Es la diferencia entre ser contado y ser escuchado. El votante registrado que no votó tiene cero de influencia.

Este grupo – en el cual muchos se naturalizaron solo para prevenir futuros problemas, por definición no se ha adaptado al país. Su país de origen es todavía su patria. Hay también un grupo numerosos de quienes pudieron gestionar su ciudadanía, porque son residentes permanentes, pero no lo han hecho. No les interesó. Sí, pagan impuestos, son gente de bien. Pero estadounidenses, no lo son. Americanos, en el sentido continental, sí. 

Son casi dos millones de adultos elegibles para naturalizarse, de ellos 1.16 millones son latinos. 

Y eso que en California, la tasa de naturalización es relativamente alta: 74%.

En cuanto a los jóvenes, prácticamente no votan. En 2024 tan solo el 16% de los californianos menores de 35 años votaron frente al 60% de los mayores de 65 años. Dice el estudio de PPIC: “Aunque representaban el 28 % de las personas inscritas, los menores de 35 fueron el 12 % de quienes efectivamente votaron”. 

Obviamente, la pregunta no es por qué los mayores votan más, sino por qué los jóvenes no lo hacen. Análisis de los votos mostraron que esa tendencia es más pronunciada aún entre minorías étnicas.  

Un estudio de PPIC de 2025 muestra que los votantes probables latinos son muchos más jóvenes que el resto: el 38% tienen menos de 35 años, comparado con solo 14% entre los blancos. Aún así nuestros jóvenes votan menos. 

Además, California es uno de los estados donde es más fácil votar en general, gracias a la popularidad del voto por correo universal, el registro automático para votar, el conteo de votos que llegan después del cierre de urnas y más. 

Y mientras 36 estados exigen o solicitan a los votantes presentar algún documento de identidad, en California no. Así de fácil. 

Los ataques a los latinos

Desde el gobierno federal se acumulan las restricciones generales para el voto latino, dirigidas contra inmigrantes pero que perjudican también a residentes legales y ciudadanos. 

Hubo aumentos de tarifas migratorias y trabas burocráticas que redujeron el acceso a la naturalización. Recientemente se implementaron más barreras a la naturalización. El nuevo test de ciudadanía, con sus 128 preguntas La evaluación del “carácter moral”  del candidato que revisa su historia más allá de los cinco años que marca la ley. El retomar investigaciones de vecindario y de lugar de trabajo después de 20 años. La evaluación de “anti-americanismo” que incluye revisar las redes sociales. El futuro encarecimiento del formulario de naturalización N-400 de $760 a $1,330, sin excepciones. La amenazante acción de desnaturalización contra, por ahora, 17 ciudadanos naturalizados.

Pero el elemento clave de esta segunda presidencia son las redadas migratorias de agentes armados enmascarados  que paralizan de miedo a la población latina. Eso causa que mucha gente no vote ni se registre en el censo, ni se haga presente públicamente, porque tiene miedo de que vengan por ellos. Aunque sean legales.

Son intentos de contención al empoderamiento de la comunidad, aunque desde el gobierno insisten en motivos de seguridad o de partido político. 

Población y representación

Los latinos constituyen el 41% de la población total de California. Más de la mitad de los californianos de hasta 24 años (51,5%) son latinos.  Once de los 58 condados tienen mayoría latina. En de Los Ángeles, casi: un 48.4%. 

Pero en representación política, los latinos solo ocupan cuatro de 15 bancas en el Concejo de la ciudad de Los Ángeles, aunque son 47.25% de su población.  Y en el gobierno condal – la Junta de Supervisores – una sola latina, Hilda Solís.
 

La reacción de jóvenes latinos

Pocos días antes de las primarias del 2 de junio, la organización sin fines de lucro Unseen convocó a cuatro jóvenes líderes latinos a expresarse, para el podcast Cafecito con Estrellita, en un encuentro llamado “La generación Z de latinos sobre el futuro de California,”

para que describan cómo ven el compromiso civico como latinos. Son: 

Selina Méndez, estudiante de ciencias políticas de tercer año en UC Berkeley, crea contenido político para Brown Issues. “Las instituciones del estado no fueron creados para personas de color. Incluso en Berkeley sentí el síndrome del impostor, que estos espacios realmente no fueron hechos para mí,” dice. 

Marlene Ramírez, latina de primera generación, nativa de Long Beach, “creadora de contenido político”. Luego de UCLA, estudió política social internacional en la London School of Economics. “Lo único que realmente ves es que las personas que hablan de políticas o de política son personas blancas”.

José Quintero, locutor de radio en Cali 93.9 y educador financiero, se presentó como un agente del cambio. “Soy un creador de contenido financiero”; la información económica necesaria. “Lo hago con pasión porque quiero cerrar la brecha entre los latinos y el dinero simplemente porque es un tabú”. 

Jorgel Chávez, concejal de la ciudad de Bell Gardens, con 40,000 habitantes. Es nativo del Sudeste de Los Ángeles (SELA), siete pequeñas ciudades de mayoría latina. “Si analizamos las injusticias, desde educación hasta calidad del aire y acceso a la calles y caminos limpios, somos los más afectados”.

El encuentro

En la conversación se trataron temas diversos, sin más desarrollo que su enunciación y explicación básica. Pero su común denominador fue ¿qué llevaría a la Generación Z a participar en los comicios? Estos sucesores de los Millennials son el futuro, son la esperanza. Y son caracterizados como votantes de baja propensión. 

Estrella Serrato, presentadora y fundadora de Cafecito con Estrellita, lo resumió así: “Los latinos somos uno de los bloques electorales más poderosos en este estado y, sin embargo, todavía estamos consistentemente subrepresentados”. 

Los pobres no votan 

Ramírez: “Viví cómo la política ha impactado a mi familia desde el encarcelamiento hasta el desamparo, falta de vivienda, vivir en la pobreza y esa pobreza cíclica… cómo afectó a mi familia y a mí”. 

Y sí. La verdad es que los pobres, mucho, no votan. No es solo aquí. Es una constante. 

“Hay una gran palabra de moda llamada asequibilidad, affordability”, dijo Ramírez. Los votantes necesitan una sensación de estabilidad. 

“El Partido Demócrata está viendo que la gente responde más a esas cuestiones”. Ofreció como ejemplo la campaña electoral de Zohran Mamdani, el nuevo alcalde de Nueva York, que ganó al reconocerlo.  “Por eso, ¡Basta con las guerras de cultura! La asequibilidad debe ser el tema más importante. Porque pagué $6 por galón de gasolina”.

La comunidad latina inmigrante y pobre no conoce los beneficios de SNAP; tampoco sabe lo que es vivir de un sueldo, ni tener hermanos que están en viviendas públicas, y menos hermanos que están encarcelados, explica Ramírez.

Hay poca buena información

La falta de información – económica o política – es para los participantes un elemento crucial a superar. Hay un momento definitorio: la persona a quien convencieron que venga a votar está frente a las urnas, y no sabe por quién ni por qué. “Cuando le dices a la gente que simplemente vote y no les dé la base o las herramientas para que puedan hacer la investigación que necesitan”, dice Quintero, “creo que eso es donde mucha gente fracasa”. 

Lo reconoció Serrato: esto funciona en ambas direcciones. La información que el votante necesita para tomar su decisión, y la que los representantes necesitan para también ellos tomar decisiones. “Si nuestros representantes no se reúnen con nosotros para comprender nuestra perspectiva, nuestras experiencias, no están representando lo que queremos y esperamos de estas experiencias”.

Cómo llegar a la información real

Para los participantes, es el uso de internet, que aumenta con cada nueva generación, el vehículo informativo. La generación Z son conocidos porque “están pegados al internet”.

Sin embargo, dice Ramírez, eso es una ventaja, no un problema. “Gracias a ese conocimiento pueden separar la verdad de la mentira, la autenticidad del simulacro”. 

Ramírez recalca la importancia de los medios sociales como un foro disponible para la gente de esta generación. Es allí donde debe fluir la información que se necesita para la participación cívica. “Si eres de la Generación Z y has visto cómo el contenido se ha vuelto mucho más importante en la política, es porque la gente tiene esas audiencias auténticas”.

Sin embargo, para Quintero, para la educación política lo mejor es la instrucción de boca en boca, personal. En la comunidad latina, dice “nos encanta saber hablar y el chisme. Es más fácil para nuestra comunidad ir de puerta en puerta y simplemente explicarles, oye, esta es la iniciativa…”

En la era de la IA, vuelve a ser vigente golpear de puerta en puerta. 

Las desigualdades educativas

En Bell Gardens, reconoce su concejal Chávez, la participación cívica es mínima. Alcanza con 4,000 o 5,000 votos para ganar unas elecciones para una población de 40,000. “Ese número me dice que, o no estamos haciendo suficiente divulgación o hay otras prioridades antes de que puedan ir y hacer esto en las urnas o enviar esa boleta”.

“Estamos tan ocupados ayudando a nuestros hijos con la tarea, recogiéndolos del colegio, cocinando tres comidas, trabajando en dos o tres trabajos, pagando impuestos a tiempo, que cuando llegamos a la votación, ya no es lo más importante”. 

Los participantes están de acuerdo en que “educación” es la palabra clave. Pero ¿de qué manera? ¿Cómo superar el escollo de medios sociales poco confiables? 

El legado de los padres 

Méndez acotó que además, “muchos de nosotros venimos de entornos donde nuestros padres no tienen la educación, ni la experiencia ni el conocimiento para comprender lo importante que es su voto o si marcará la diferencia”. 

“Los temas políticos, locales, cívicos, participativos, son considerados extraños, inalcanzables para ellos”, dice Méndez. 

Serrato cuenta cómo “cuando finalmente pude votar, intenté presionar a mi madre inmigrante que tenía dos trabajos para que votara. Fueron muchos tira y afloja durante años. Y no fue hasta ahora que votó, por todo lo de las redadas”. 

Fue el ataque abierto a nuestra comunidad lo que llevó a esta madre que por décadas pudo votar y no lo hizo, a finalmente hacerlo. 

“Y ahora va a su biblioteca porque quiere aprender. Quiere comprometerse”, cuenta la moderadora. 

Chávez afirma que “nuestros padres tal vez, sienten un poco de cinismo hacia votar, como que su voto no cuenta, o tal vez provienen de naciones donde el voto era corrupto y la gente simplemente decía que el voto no importa. Por eso nos buscan para orientación, para que les expliquemos qué son todas esas papeletas que llegan por correo. 

Méndez dice que muchas personas que tienen padres que provienen de niveles más altos con antecedentes educativos, inculcan este valor y esta idea en sus hijos de que votar es importante.

“Y como alguien que creció teniendo que centrarse en las necesidades básicas y teniendo cosas diferentes, sé que es un gran privilegio. No entendemos el impacto porque no hemos crecido ni hemos tenido esa educación y ese  conocimiento para comprender su impacto.

Consejos para los jóvenes votantes latinos

Entonces, ¿cuál es el mensaje para los jóvenes en edad de votar? 

Chávez: “Lee todo lo que puedas. Dale la vuelta al folleto electoral, lee la letra pequeña del comercial de televisión para ver quién lo pagó. Sigue la huella del dinero. Eso te dirá quién, qué, cuándo, dónde, por qué y cómo. 

Los participantes recalcaron la urgencia del momento. Dice Ramírez: “Estamos en medio de una toma fascista de nuestro país. Las redadas del ICE todavía están sucediendo”. También recomienda saber de donde viene la información. “Examina tus fuentes. Además, involúcrate, para saber quién es el miembro de tu consejo local, tu alcalde local, ser más consciente. Acude  a las reuniones de tu consejo vecinal”. 

Para Méndez, el mensaje es tener la conciencia de que “votar es un gran privilegio… estas instituciones y estos sistemas no fueron creados para personas de color y personas que provienen de estos orígenes”. 

“Cuando se trata de votar, hacen que las cosas sean inaccesibles. Y eso es a propósito”.

Conclusión

El gigante dormido es una realidad estadística y no una metáfora vacía. Los latinos representan el 41% de la población de California. En su mayoría, son menores de 24 años. En cualquier momento más de un millón podrían nacionalizarse si así lo quisiesen. Y podrían votar. Y sin embargo, una vez más se comprueba que el peso demográfico no necesariamente se traduce en poder político. Hay que hacer algo para que se active en las urnas. Pero los jóvenes de California aún no han encontrado como reducir la brecha entre ser contado y ser escuchado.

Para Selina Méndez, el sistema es inaccesible a propósito. ¿Lo es? He enumerado al comienzo las facilidades para votar que distinguen a California. Y también las nuevas trabas a la naturalización que la actual administración establece. ¿Por dónde empieza el cambio? El ejemplo de la madre de Estrella Serrato demuestra cómo rompieron las redadas décadas de abstencionismo. Quizás la última lección sea que el miedo moviliza tanto como la esperanza. 

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