Expertos cuestionan pruebas de testosterona para soldados impulsadas por Pete Hegseth
La congresista Becca Balint dice que esta medida identifica a los funcionarios que “tienen sentimientos extraños, intensos y homoeróticos hacia los hombres”
Pete Hegseth anunció que los soldados de 30 años o más serán sometidos a pruebas de detección de bajos niveles de testosterona, en sintonía con la administración de Trump en proyectar una imagen de masculinidad tradicional y virilidad. Crédito: Manuel Balce Ceneta | AP
El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, abrió un nuevo frente de debate tras anunciar que el Pentágono implementará pruebas anuales para detectar niveles bajos de testosterona entre militares en servicio activo y de la reserva mayores de 30 años. La administración sostiene que la medida busca preservar la preparación para el combate y mejorar el rendimiento físico de las tropas, pero especialistas en salud masculina advierten que la evidencia científica disponible no respalda un programa de detección masiva y alertan sobre posibles riesgos para la salud.
El nuevo protocolo formará parte de las evaluaciones médicas periódicas del personal militar. Según Hegseth, quienes presenten niveles bajos de testosterona podrán acceder de forma voluntaria a terapia de reemplazo hormonal, con el objetivo de restaurar sus capacidades físicas y fortalecer su resistencia.
El funcionario aseguró que la iniciativa no pretende mejorar artificialmente el desempeño de los soldados, sino optimizar su condición biológica para enfrentar las exigencias del servicio militar y contribuir a su salud a largo plazo.
Especialistas advierten sobre riesgos y posible sobrediagnóstico
Pese a la justificación del Departamento de Defensa, médicos consultados por diversos medios especializados consideran que no existen pruebas concluyentes de que realizar exámenes rutinarios a toda la población militar mayor de 30 años mejore la capacidad operativa de las Fuerzas Armadas. Expertos como Derek Griffith, director del programa de investigación sobre salud masculina de la Universidad de Pensilvania, sostienen que la deficiencia clínica de testosterona afecta a una proporción reducida de hombres y que la mayoría de los militares en servicio activo mantiene mejores condiciones físicas que la población general.
Organizaciones médicas como la Asociación Americana de Urología y la Sociedad de Endocrinología recomiendan que las pruebas se realicen únicamente cuando existen síntomas compatibles con una deficiencia hormonal, como fatiga persistente, disminución del deseo sexual, pérdida de masa muscular o reducción de la densidad ósea.
Los especialistas advierten que realizar estudios sin la presencia de síntomas puede derivar en sobrediagnósticos y en tratamientos innecesarios. Además, recuerdan que los niveles de testosterona disminuyen gradualmente con la edad y que esa reducción, por sí sola, no representa necesariamente una enfermedad.
El debate se extiende al impacto sobre la salud y la fertilidad
Uno de los principales puntos de preocupación es el uso de la terapia de reemplazo de testosterona en hombres jóvenes. Médicos consultados señalaron que el tratamiento puede provocar una disminución significativa de la producción de espermatozoides y afectar la fertilidad, además de asociarse con efectos secundarios como alteraciones cardiovasculares, arritmias, fracturas óseas, problemas prostáticos, cambios de humor, acné y alteraciones en la composición de la sangre.
Algunos especialistas consideran que, antes de recurrir a un tratamiento hormonal, muchos casos podrían mejorar mediante cambios en el estilo de vida, incluyendo mejor calidad del sueño, alimentación adecuada, reducción del estrés y control del peso corporal.
El anuncio también ha generado un debate político. Mientras Hegseth defiende que la iniciativa fortalecerá la preparación militar, legisladores demócratas han criticado el enfoque de la administración Trump hacia los temas relacionados con la masculinidad y cuestionan la prioridad otorgada a este programa frente a otros desafíos sanitarios que enfrentan las Fuerzas Armadas.
Hasta ahora, el Pentágono no ha detallado cómo evaluará los resultados de las pruebas, qué criterios utilizará para recomendar tratamientos ni si el programa se aplicará de la misma forma a hombres y mujeres. Tampoco ha presentado estudios propios que demuestren que el cribado universal de testosterona aumente el rendimiento o la capacidad de combate de los militares estadounidenses.
Congresista critica los “sentimientos homoeróticos hacia los hombres” del gobierno de Trump
La representante de Vermont, Becca Balint, apunta a la nueva iniciativa de testosterona militar del secretario de Defensa, Pete Hegseth, argumentando que la obsesión de la administración por proyectar hipermasculinidad merece una comparación con sus continuos ataques contra las personas LGBTQ+.
La congresista dijo que cree que hay funcionarios en la administración Trump que “tienen sentimientos extraños, intensos y homoeróticos hacia los hombres y al mismo tiempo son increíblemente homofóbicos, y no solo homofóbicos, sino que les gusta incitar al odio y al miedo sobre la comunidad LGBTQ”.
Aclaró que no estaba criticando el homoerotismo en sí y añadió: “No creo que el homoerotismo sea la parte rara. La parte rara es que fingen que no se trata de eso”.
Sigue leyendo: