Las lecciones de la Amazonia para California

Hay muchísimos aspectos de la vida de cualquier persona que se ven afectados a diario por esta selva tropical

Imagen área de una parte de la Selva del Amazonas.

Imagen área de una parte de la Selva del Amazonas. Crédito: AP

California y el resto del mundo tienen mucho que aprender de la manera como científicos y responsables de políticas públicas están replanteando cómo proteger la Amazonia, la selva tropical más grande del mundo frente a la deforestación, la minería, la pérdida de biodiversidad y el cambio climático.  

“Hace poco nos contactó un grupo de California que se inspiró en nuestra labor para conseguir derechos legales para las abejas silvestres sin aguijón; fueron los primeros insectos del mundo en obtener derechos gracias a nuestro trabajo. Esa es una forma en la que estamos viendo un impacto global”, dijo la doctora Rosa Vásquez Espinosa, bióloga química, exploradora de National Geographic durante la videoconferencia “Sabiduría ancestral y Ciencia Ancestral” organizado por American Community Media (ACoM). 

“No es solo California; hemos recibido noticias de Polonia, el Reino Unido, varios países de África, India, Ecuador, Colombia y Bolivia. Algunos tienen selva amazónica y otros no, pero todos buscan formas innovadoras de proteger a sus polinizadores silvestres, y a los ecosistemas asociados o a los sistemas alimentarios que dependen de ellos”.  

Así que – consideró – que esa es solo una de las maneras en que el resto del mundo puede conectar con las lecciones que deja la Amazonia. 

Enfatizó que sin importar dónde te encuentres, ya sea en el punto más septentrional de Europa, en Australia o en Norteamérica, se ve afectado por lo que sucede en la selva amazónica.  

“Nuestro clima se ve influido por las fluctuaciones en la cantidad de agua que ocurren en la selva amazónica, la cual, a su vez, se ve afectada por la deforestación”.  

Expuso que lo interesante de la Amazonía es que no solo posee los ríos físicos y sistemas hídricos que vemos a simple vista; también alberga “ríos vivos” entre las copas de los árboles, ya que retiene y contiene enormes cantidades de agua mediante la evaporación y el movimiento constante.  

Por eso, indicó que cuando se tala un árbol, realmente estamos afectando a toda el agua que termina liberándose en los océanos; esto, a su vez, influye en la temperatura, así como en el volumen y la cantidad de sedimentos que se desplazan desde allí hacia el resto del mundo, generando diversos fenómenos y patrones de tormentas, e incluso contribuyendo a cambios en la fauna marina, algo de lo que mucha gente no suele hablar.  

“También están los sistemas alimentarios: tenemos una producción crucial de café, cacao, açaí y muchas plantas medicinales que terminan convirtiéndose en medicamentos aprobados por la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos)”.  

Mencionó por ejemplo, la planta Croton lechleri, conocida como el árbol “sangre de dragón”, que en 2012, uno de sus componentes se convirtió en el ingrediente clave de un fármaco aprobado por la FDA; así que el acceso a ese medicamento depende directamente de los árboles de la selva amazónica. 

“Lo mismo ocurre con la disponibilidad de maderas para uso comercial, el oro y otros materiales, en los que a veces ni siquiera nos detenemos a pensar de dónde provienen. Muchos de ellos tienen su origen en la selva amazónica”.  

Así que – dijo – que hay muchísimos aspectos de la vida de cualquier persona que se ven afectados a diario por la Amazonía.  

La historia familiar 

La doctora Vásquez Espinosa, también autora del libro The Spirit of the Rainforest y fundadora de Amazon Research International, galardonada por Rolex y la UNESCO, y reconocida en la lista 100 Women de la BBC, quien nació y creció en Perú, dijo que su abuela siempre le contó las historias asociadas con las plantas medicinales, y cómo cuidar el suelo, las hojas y flores. 

“Así que, en realidad, aprendí observando su relación con la naturaleza: su manera de actuar y de hablar de ella, con la convicción de que está viva. Con el tiempo, especialmente al llegar a la edad adulta, comprendí que esa es, precisamente, la cosmovisión indígena: la idea de que la naturaleza tiene vida”.  

Dijo que esto no es exclusivo de las culturas andinas, quechuas o amazónicas sino que está presente en muchas otras partes del mundo: desde los inuit y los aborígenes australianos hasta otros muchos pueblos.  

“Ese rasgo común, el cual ahora veo reflejado en diversos movimientos, como el de los Derechos de la Naturaleza, una iniciativa de conservación que busca otorgar derechos legales al entorno natural, o en el ámbito científico, donde se exige actualizar los sistemas para integrar el conocimiento indígena”. 

Una relación intrínseca 

¿Qué significa que la naturaleza está viva? 

Desde las perspectivas indígenas, creemos que una abeja es una vida, un espíritu, un guardián, un maestro. Algunas culturas indígenas creen que cuando una persona muere en el mundo físico pueden regresar al mundo natural y volver a la vida como un árbol, un río, una abeja o cualquier otro tipo de animal 

Pero también existe la creencia inherente de que todos tenemos los mismos derechos. Así que, si yo, como ser humano, tengo derecho a acceder a un bosque sano y a aguas limpias, los animales y las plantas que me rodean también lo tienen. Porque si ellos no están sanos, yo, como ser humano, tampoco lo estoy. 

Por tanto, existe un entendimiento intrínseco de que la naturaleza está viva; esto se manifiesta en diversas historias y prácticas, como el cuidado de la cosecha, asegurándose de que haya suficiente para quienes vendrán después y para que la tierra pueda regenerarse, así como en los relatos en los que un abuelo que fallece, pasa a vivir en un árbol que luego nos brinda plantas medicinales. 

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