Trump arremete con todo contra los eléctricos y presume de su decisión
El presidente de EE.UU. volvió a cuestionar el avance del coche eléctrico y defendió su decisión de poner fin a lo que llama el "mandato eléctrico"
El eléctrico Lancia Ypsilon. Crédito: Lancia. Crédito: Cortesía
Donald Trump volvió a poner los autos eléctricos en el centro de su discurso político, esta vez durante un mitin celebrado en Las Vegas.
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El presidente estadounidense aprovechó el escenario para defender las medidas de su administración contra las políticas que, según él, buscaban impulsar esta tecnología desde Washington.
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Trump aseguró que había terminado con el denominado “mandato eléctrico” y aprovechó para burlarse de quienes sienten preocupación por la autonomía de sus vehículos. En ese contexto, llegó a afirmar que algunos propietarios tienen una “enfermedad”.
La autonomía sigue siendo un punto sensible
La crítica de Trump se apoya en una preocupación que sí existe entre algunos conductores de eléctricos. El temor a quedarse sin batería antes de encontrar un punto de carga sigue siendo uno de los argumentos utilizados por quienes todavía dudan en dar el salto desde un vehículo de combustión.
Sin embargo, la situación ha cambiado bastante. Las redes de recarga son cada vez más amplias y muchos modelos actuales ofrecen autonomías que permiten afrontar desplazamientos largos con menos preocupaciones que hace algunos años.

Qué había detrás del llamado “mandato eléctrico”
Otro de los argumentos habituales de Trump es que su gobierno eliminó el “EV mandate”. La Casa Blanca utilizó esa expresión para referirse a políticas relacionadas con emisiones, incentivos y regulaciones que favorecían una mayor presencia de vehículos eléctricos.
Pero la realidad era algo más compleja. Los estadounidenses no estaban obligados por una ley federal a comprar un coche eléctrico. El debate estaba relacionado principalmente con las exigencias que debían cumplir los fabricantes y con determinadas políticas estatales.
California, por ejemplo, había establecido objetivos muy ambiciosos para reducir progresivamente las ventas de vehículos nuevos con emisiones contaminantes.

Los eléctricos pierden fuerza, pero la electrificación sigue
Trump también ha utilizado la cuota de mercado de los eléctricos para respaldar su argumento. Los vehículos completamente eléctricos rondaron el 7% de las ventas de automóviles nuevos en Estados Unidos, aunque la cifra cambia según el periodo analizado.
La fotografía es diferente cuando se incluyen los híbridos y los híbridos enchufables. En ese caso, la participación de las tecnologías electrificadas es considerablemente mayor y demuestra que el consumidor estadounidense no está abandonando por completo estas alternativas.
Ahí aparece uno de los principales dilemas para la industria. Estados Unidos puede reducir el ritmo de adopción del coche eléctrico, pero fabricantes de otros mercados continúan invirtiendo grandes cantidades de dinero en baterías, software, producción y nuevas plataformas.
La discusión, por tanto, va mucho más allá de si un conductor quiere gasolina, híbrido o electricidad. También está en juego la posición que ocupará Estados Unidos dentro de una industria automotriz que está cambiando a gran velocidad.
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