El LAFC trae el santo de espaldas y vuelve a morder el polvo en la MLS
El LAFC sigue en caída libre tras perder ante unos Colorado Rapids intratables y ya hila tres juegos sin ganar mientras la afición cuestiona a Son Heung min
Son Heung-Min no anda en su nivel y eso lo está resintiendo el cuadro angelino. Crédito: William Liang | AP
Cuando las cosas se salen de control y los resultados no llegan, los focos rojos se encienden de inmediato. Eso es justo lo que está pasando en el entorno del LAFC: la dolorosa derrota contra los Colorado Rapids cayó como un balde de agua fría, caló en lo más hondo del orgullo y ya hilan tres partidos al hilo sin ver la suya en el terreno de juego.
Lo que al principio parecía una mala racha pasajera, hoy ya se lee como una crisis en toda regla que empieza a tambalear el banquillo angelino y a cuestionar el verdadero nivel de los black & gold, pues el momento negativo se complicó con la eliminación en la Leagues Cup.
Fue un tropezón tan amargo como inesperado que desató una auténtica tormenta de críticas en los programas de debate y las redes sociales. La afición y la prensa especializada ya empezaron a dudar del verdadero nivel de sus grandes figuras, cuestionando si tienen el liderazgo para sacar el barco a flote.
Los reflectores apuntan directamente al franco-gabonés Denis Bouanga, a quien acusan de estar desaparecido, pero sobre todo están raspando con todo al fichaje bomba y millonario de la MLS, el surcoreano Son Heung-min.
Para mala fortuna del club, el astro asiático resintió por completo el desgaste físico y mental de las vacaciones posmundialistas tras la dolorosa eliminación de su selección. Vino a dar el bajón físico y a arrastrar los pies justo en el peor momento, cuando el equipo más necesitaba de su magia para marcar diferencia.
En la cancha de juego jamás se vio la supuesta superioridad en nómina de los angelinos. Al contrario, el cuadro de las Rocallosas planteó un partido inteligente, le cerró los caminos al LAFC y aprovechó el viaje para mantener la inercia positiva que traen desde que concluyó la Copa del Mundo de 2026.
Con un orden táctico impecable, Colorado ya sumó tres victorias consecutivas manteniendo la portería invicta, y presumen un saldo envidiable de cuatro triunfos en sus últimos cinco compromisos. Hoy por hoy, son la antítesis del LAFC: un equipo sin tantas luminarias, pero que juega de memoria y muerde en cada sector de la cancha.
La pesadilla y el calvario para los locales comenzaron a gestarse muy temprano, específicamente al minuto 22, cortesía de una auténtica pifia de Jeremy Ebobisse. Todo nació de un balón parado: Youssef Maziz cobró un tiro libre desde la banda derecha, mandando un centro venenoso y con mucha rosca al corazón del área.
Ebobisse, en su afán de despejar, midió terriblemente mal el viaje de la pelota; el esférico terminó techándolo, pegó de manera dramática en el segundo poste y rebotó directamente en su cuerpo para irse al fondo de la red.
Un autogol de vestidor que dejó helada a la tribuna y que terminó por sellar un 1-0 definitivo, dejando al LAFC sumido en un mar de dudas y con la urgente necesidad de replantearse el camino si no quieren que la temporada se les vaya directo al traste.
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