La costumbre de las gasolineras de EE.UU. que genera molestias
Muchos conductores en EE.UU. terminan de cargar gasolina y dejan el auto junto al surtidor mientras entran a la tienda
El funcionamiento de las estaciones estadounidenses ayuda a entender por qué esta escena es relativamente común. Crédito: Marta Lavandier | AP
Una parada para llenar el tanque puede terminar convirtiéndose en una espera inesperada. En varias gasolineras de Estados Unidos es habitual que algunos conductores terminen de cargar combustible y dejen el vehículo exactamente donde está, aunque ya no estén utilizando el surtidor.
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La razón suele ser bastante sencilla. Muchas estaciones funcionan también como tiendas de conveniencia y ofrecen café, comida, bebidas, baños y otros servicios. Así, el conductor puede aprovechar la misma parada para resolver varias cosas antes de volver a la carretera.
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El problema aparece cuando la estación está llena. Un automóvil que ya terminó de cargar puede ocupar durante varios minutos un espacio que otro conductor necesita, lo que genera filas y cierta molestia.

Una gasolinera también es una parada rápida
El funcionamiento de las estaciones estadounidenses ayuda a entender por qué esta escena es relativamente común. En muchos establecimientos, el área de combustible está integrada con una tienda que invita a los clientes a quedarse unos minutos más.
El conductor puede pagar directamente en el surtidor con su tarjeta, terminar de llenar el tanque y entrar a comprar algo sin necesidad de mover primero el vehículo. Para algunos, dejar el auto allí simplemente resulta más cómodo.
Además, no todas las estaciones tienen espacios de estacionamiento amplios o claramente separados de las zonas destinadas a los surtidores. Cuando existen pocos lugares disponibles, la opción más sencilla puede parecer quedarse donde se está.
El problema aparece cuando llegan más autos
La situación cambia bastante cuando hay muchos vehículos esperando. Un conductor que permanece frente a la bomba después de terminar de abastecerse puede bloquear el acceso durante varios minutos.
Eso obliga a quienes llegan detrás a esperar o buscar otro surtidor. En estaciones ubicadas cerca de autopistas, áreas comerciales o zonas con mucho movimiento, la acumulación de vehículos puede hacerse todavía más evidente.
También puede ocurrir que otro automovilista intente acceder a una bomba disponible desde un ángulo incómodo porque el vehículo estacionado continúa ocupando parte del espacio. En un lugar diseñado para movimientos rápidos, cualquier demora termina afectando a más personas.

¿Es una falta de cortesía?
Aquí aparece la parte más curiosa del asunto. No todos los conductores estadounidenses consideran que quedarse unos minutos junto al surtidor sea algo especialmente grave. Para ellos, entrar a la tienda después de cargar gasolina forma parte normal de la parada.
Otros, en cambio, consideran que liberar la bomba debería ser una cuestión básica de consideración hacia los demás. Si el automóvil ya está abastecido, sostienen que no tiene demasiado sentido mantenerlo en un espacio que fue pensado para cargar combustible.
Por eso, más que una discusión sobre una única regla, se trata también de una cuestión de hábitos y de convivencia entre conductores.

La solución es bastante sencilla
La recomendación más práctica es mover el vehículo una vez terminado el abastecimiento. Si hace falta comprar café, comida, agua o cualquier otro producto, lo ideal es utilizar una zona de estacionamiento cuando la estación la tenga disponible.
Ese pequeño gesto permite que otro conductor pueda acercarse al surtidor sin esperar y evita que una parada individual termine provocando una fila.
La costumbre probablemente seguirá apareciendo en las gasolineras de Estados Unidos, especialmente porque muchas de ellas funcionan como auténticos puntos de descanso durante los viajes. Sin embargo, cuando hay mucha gente esperando, dejar libre la bomba después de cargar gasolina sigue siendo la opción más rápida y considerada.
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