Anís estrellado, una especia muy apreciada: propiedades, beneficios y contraindicaciones
La riqueza del anís estrellado reside en su composición: aceites esenciales como el anetol, el limoneno y el estragol; flavonoides; taninos; y ácidos orgánicos
Anís estrellado, especia oriunda del Asia milenaria. Crédito: YRABOTA | Shutterstock
Con su inconfundible silueta de estrella de ocho puntas y su aroma dulce que recuerda al regaliz, el anís estrellado (Illicium verum) ha pasado de ser un ingrediente de la cocina y la medicina tradicional china a convertirse en un habitual de las cocinas occidentales y en protagonista de infusiones digestivas en todo el mundo.
Originario del sur de China y de zonas de Vietnam, este fruto seco —que en realidad es el pericarpo estrellado de un árbol perenne— acumula siglos de uso culinario y terapéutico, respaldados hoy por un creciente número de estudios científicos.
El anís estrellado se recolecta antes de madurar y se seca al sol, un proceso que concentra su intenso aroma anisado. Su empleo está documentado desde hace siglos en la medicina tradicional china, donde se recomendaba para “calentar” el organismo, favorecer la digestión y aliviar el dolor. No debe confundirse con el anís verde (Pimpinella anisum), una planta de familia botánica distinta, pero con la que comparte buena parte de sus compuestos aromáticos, principalmente el anetol.
Propiedades y beneficios
La riqueza del anís estrellado reside en su composición: aceites esenciales como el anetol, el limoneno y el estragol; flavonoides; taninos; y ácidos orgánicos, entre ellos el célebre ácido shikímico. A partir de esta mezcla de componentes se le atribuyen distintas propiedades:
- Digestivas y carminativas. Es, con diferencia, su uso más extendido: favorece la digestión, ayuda a expulsar los gases intestinales y reduce la sensación de hinchazón abdominal, sobre todo tomado en infusión después de las comidas.
- Expectorantes. Su acción sobre las vías respiratorias lo convierte en un remedio popular frente a la tos y los síntomas del resfriado, un uso que cuenta con el respaldo de la Agencia Europea de Medicamentos para preparados tradicionales a base de esta planta.
- Antimicrobianas. Diversas investigaciones han descrito la capacidad del extracto de anís estrellado, especialmente el alcohólico, para inhibir el crecimiento de bacterias, levaduras y hongos.
- Antioxidantes. Se le atribuye un notable potencial frente al estrés oxidativo celular, lo que abre la puerta a un posible papel preventivo frente a procesos inflamatorios crónicos.
- Importancia farmacéutica. Su aportación más conocida a la medicina moderna es indirecta: el ácido shikímico que contiene es la materia prima de partida para sintetizar el oseltamivir, el principio activo del conocido antiviral Tamiflu, empleado contra la gripe. Eso sí, esto no significa que el propio anís estrellado tenga un efecto antiviral demostrado por sí solo.

Cómo se consume
La forma más extendida de aprovechar sus propiedades es la infusión: basta con añadir una o dos estrellas secas a agua caliente (sin necesidad de hervir directamente la especia) y dejar reposar unos minutos.
Tradicionalmente, se ha empleado también en pequeñas cantidades para aliviar los cólicos del lactante, aunque, como se explica a continuación, este uso concreto exige hoy mucha cautela.
Contraindicaciones
Pese a su fama de remedio “natural” e inocuo, el anís estrellado tiene contraindicaciones que conviene conocer:
Riesgo de adulteración con su “primo” tóxico. El principal peligro no procede tanto del propio Illicium verum como de su confusión o mezcla con el anís estrellado japonés (Illicium anisatum, también llamado badiana de Japón), una especie de aspecto casi idéntico, pero que contiene anisatina y otras neurotoxinas potentes. Diversos casos de intoxicación descritos en la literatura médica, con síntomas neurológicos graves en lactantes, se han relacionado precisamente con esta contaminación en productos importados sin un etiquetado o control de calidad adecuados.
Precaución especial en bebés y niños pequeños. Las autoridades sanitarias desaconsejan administrar infusiones de anís estrellado a lactantes y niños menores de seis años para tratar cólicos o gases, dado el riesgo de reacciones alérgicas e intoxicación, y recomiendan consultar siempre con el pediatra antes de recurrir a este remedio.
Embarazo y lactancia. El aceite esencial de anís estrellado está contraindicado durante estas etapas.
Interacción con tratamientos hormonales. Se recomienda que las mujeres bajo tratamiento con estrógenos eviten el aceite esencial de esta planta.
Sensibilidad al anetol. Las personas alérgicas al anís, al hinojo o a otras plantas ricas en anetol deben evitar su consumo.
Consumo excesivo y combinación con alcohol. Un uso desmedido puede provocar náuseas, vómitos, temblores o alteraciones neurológicas; estos efectos se agravan si se combina con la ingesta de alcohol.
Ante cualquier síntoma sospechoso tras su consumo —temblores, agitación inusual, vómitos persistentes o alteración del nivel de conciencia—, los especialistas insisten en acudir de inmediato a un centro médico.
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