Cosmetibles de cannabis representan un peligro creciente para los niños pequeños
Gomitas, chocolates, galletas y brownies con THC pueden confundirse con alimentos comunes. Casi la mitad de las ingestas de cannabis corresponde a comestibles
Comestibles de cannabis. Crédito: Aleksey Boyko | Shutterstock
Los informes de ingestas accidentales de drogas recreativas entre menores de 6 años pasaron de aproximadamente un caso por cada 100,000 niños en el año 2000 a casi 36 por cada 100,000 en 2024.
El estudio, publicado en la revista BMC Public Health, identificó más de 41,000 casos; el 85% involucró cannabinoides y el 77% correspondió a productos de cannabis. Cerca de un tercio de los niños fue hospitalizado y seis murieron.
Las gomitas, chocolates, galletas y brownies con THC (tetrahidrocannabinol) pueden confundirse con alimentos comunes. Casi la mitad de las ingestas de cannabis correspondió a comestibles, y el 96% de los incidentes ocurrió en viviendas. Los niños de 1 y 2 años representaron casi la mitad de los casos.
Para comprender lo que estos hallazgos pueden significar, CNN consultó a la doctora Leana Wen, médico de urgencias y profesora clínica asociada en la Universidad George Washington.
A la pregunta de por qué cree que la ingesta de comestibles de cannabis ha aumentado tan drásticamente, Wen fue categórica: “El factor más probable es el aumento de la disponibilidad. La gran mayoría de los estados han legalizado el uso de marihuana medicinal, y más de 20 han legalizado el uso recreativo en adultos. En 2024, 61.5 millones de adultos estadounidenses, es decir, casi 1 de cada 4, consumieron marihuana. Esto significa que muchos hogares tienen productos de cannabis”.
Agrega que los comestibles de cannabis representan un problema particular para los niños pequeños porque, a diferencia de los productos fumados o vaporizados, pueden parecerse mucho a los alimentos y golosinas.
Una intoxicación que puede tardar en manifestarse
El THC puede causar somnolencia intensa, confusión, falta de coordinación, vómitos y alteraciones del ritmo cardíaco. En los casos graves puede provocar respiración lenta, convulsiones, pérdida del conocimiento y coma. Los síntomas pueden aparecer con retraso porque el organismo debe digerir el comestible.
Aunque los opioides representaron menos del 3% de las ingestas, ocasionaron una proporción mucho mayor de efectos graves. El fentanilo estuvo relacionado con cuatro de las seis muertes registradas. También aumentaron las ingestas de estimulantes y productos psicodélicos, incluidos hongos comercializados en forma de gomitas o chocolates.

¿Qué hacer ante una posible ingesta?
Los padres no deben esperar a que aparezcan síntomas ni intentar provocar el vómito. En Estados Unidos, deben llamar de inmediato al Centro de Control de Intoxicaciones, al 800-222-1222, disponible las 24 horas.
Si el niño no despierta, tiene dificultad para respirar o sufre una convulsión, deben llamar al 911. El envase del producto debe conservarse para ayudar a determinar la sustancia y la dosis.
La prevención empieza con el almacenamiento
Los comestibles y otras drogas deben mantenerse en su envase original, bajo llave y fuera de la vista y el alcance de los niños. Un estante alto no es suficiente. Las mismas medidas deben aplicarse en casas de familiares, cuidadores y amigos.
Los adultos también deben evitar consumir estos productos delante de niños pequeños y mantener bajo llave medicamentos, productos de limpieza, pesticidas y otros artículos peligrosos.
Cantidad de THD que puede resultar peligrosa
En un niño pequeño, cualquier ingesta de THC debe considerarse potencialmente peligrosa, porque no existe una dosis “segura” universal y la gravedad depende mucho del peso, la cantidad ingerida y el producto. En la literatura pediátrica, una ingesta alrededor de 1.7 mg/kg ya se ha asociado con riesgo de toxicidad grave en un niño de 3 años de unos 13 kg, y dosis de 5 a 10 mg pueden causar somnolencia importante en algunos niños pequeños.
Cómo influye el peso
El peso importa porque el THC actúa en función de los miligramos por kilo: a igual cantidad total, un niño más pequeño recibe una dosis relativa mucho mayor. Por eso, una cantidad que en un adulto podría causar solo relajación en un niño pequeño puede provocar somnolencia profunda, dificultad para caminar, vómitos, alteración del estado mental, problemas respiratorios o incluso convulsiones.
Qué vigilar
Los signos de alarma incluyen mucho sueño, dificultad para despertarlo, inestabilidad al caminar o sentarse, respiración lenta o dificultosa, convulsiones o pérdida de respuesta. Si un niño pudo haber ingerido THC, la recomendación de fuentes pediátricas es buscar ayuda médica rápida y contactar toxicología o urgencias de inmediato, especialmente si los síntomas son intensos.
También te puede interesar:
· Fumar puede reducir las posibilidades de fertilidad de hombres y mujeres
· Desarrollan chicle que promete combatir el cáncer y el VPH
· Tan solo una bebida alcohólica al día puede elevar el riesgo de morir por cáncer, asevera estudio