Falleció Wilfredo Gómez, leyenda del boxeo puertorriqueño

Dentro de sus presentaciones más recordadas destaca la victoria lograda en 1978 ante el mexicano Carlos Zárate, a quien derribó en dos ocasiones

Wilfreedo Gómez perdió una grn pelea contra el mexicano Salvador Sánchez en 1981

Wilfreedo Gómez perdió una grn pelea contra el mexicano Salvador Sánchez en 1981 Crédito: Scott Henry | AP

El pugilismo internacional lamenta la partida física de uno de sus exponentes más destacados. El excampeón mundial puertorriqueño Wilfredo Gómez, conocido popularmente como “Bazooka” y “El Niño de Las Monjas”, falleció este sábado a los 69 años de edad tras permanecer dos semanas hospitalizado por complicaciones respiratorias.

La noticia fue confirmada por su hijo a través de medios locales, dejando un legado histórico en el deporte caribeño y mundial.

Trayectoria amateur y consolidación en el profesionalismo

Nacido el 29 de octubre de 1956 en San Juan, la carrera de Wilfredo Gómez dio sus primeros pasos estelares en el campo aficionado. Con apenas 15 años formó parte de la delegación de Puerto Rico en los Juegos Olímpicos de Múnich 1972, para luego consagrarse con la medalla de oro en el primer Campeonato Mundial de Boxeo Aficionado celebrado en La Habana en 1974. Su transición al terreno profesional marcó el inicio de una era dominada por su capacidad de definición por la vía rápida.

Su primer cetro orbital llegó el 21 de mayo de 1977 en el Coliseo Roberto Clemente de San Juan, cuando derrotó por nocaut en el duodécimo asalto al surcoreano Dong Kyun Yum para obtener el título supergallo del Consejo Mundial de Boxeo. A partir de esa fecha, Wilfredo Gómez construyó un reinado caracterizado por la contundencia en el cuadrilátero, estableciendo una marca de 17 defensas consecutivas de su corona ganadas por nocaut, un récord que permanece en la historia del deporte.

Grandes combates y coronaciones en tres divisiones

Dentro de sus presentaciones más recordadas destaca la victoria lograda en 1978 ante el mexicano Carlos Zárate, a quien derribó en dos ocasiones antes de que el árbitro detuviera la contienda en el quinto episodio. Aunque Wilfredo Gómez tropezó en 1981 al perder su invicto frente a Salvador Sánchez en Las Vegas, su competitividad le permitió conquistar coronas mundiales en tres categorías distintas: supergallo (122 libras), pluma (126 libras) y superpluma (130 libras), superando a rivales como Lupe Pintor, Juan Laporte y Rocky Lockridge.

El deportista concluyó su trayectoria profesional en 1987 tras vencer por nocaut técnico a Mario Salazar, dejando un registro oficial de 44 victorias, 3 derrotas y un empate, con 42 triunfos antes del límite. Su consistencia y poder de puños le valieron la exaltación al Salón de la Fama Internacional de Boxeo en 1995, consolidando su posición como una referencia del deporte en su país.

Reconocimientos institucionales y batallas de salud

A lo largo de los años posteriores a su retiro, Wilfredo Gómez recibió múltiples homenajes por su desempeño sobre el ring, entre ellos la distinción como “Campeón Honorífico” otorgada por la Organización Mundial de Boxeo durante una reunión con excampeones de la isla. Pese a afrontar severos quebrantos de salud en la etapa final de su vida, incluyendo afecciones neurológicas y pulmonares, su figura permaneció como un referente constante para la afición.

La familia del expúgil ofrecerá detalles sobre las honras fúnebres que se llevarán a cabo en San Juan. Con el fallecimiento de Wilfredo Gómez, el boxeo despide a un atleta cuya efectividad en el nocaut y triunfos divisionales marcaron una época de esplendor para el deporte latinoamericano.

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