Dolores Huerta, una mujer monumental, muere a los 96 años
La defensora de los derechos civiles y autora del “¡Sí se puede!” le dio voz a los campesinos, fuerza a la clase trabajadora y dignidad a las mujeres
Dolores Huerta, considerada una de las mujeres más destacadas en la defensa de los derechos civiles de Estados Unidos, falleció a la edad de 96 años. En esta foto aparece con su imborrable sonrisa en 2025 Anaheim. Crédito: Damian Dovarganes | AP
Dolores Huerta, ícono de la lucha por los derechos civiles y gran defensora de los campesinos y de la clase trabajadora, falleció este miércoles a los 96 años. La noticia ha causado conmoción nacional.
Huerta falleció de cáncer en su hogar en Bakersfield, California, según Erika Olvera, portavoz de la familia.
Nacida el 10 de abril de 1930 bajo el nombre de Dolores Clara Fernández en Dawson, Nuevo México, Dolores Huerta es la persona a quien se atribuye la frase “¡Sí se puede!”, que acuñó como confundadora del United Farm Workers (UFW/Unión de Campesinos).
“Hemos perdido a un ícono. Dolores Huerta fue una mujer extraordinaria, una líder intrépida que luchó por los derechos civiles e impulsó el movimiento laboral durante décadas”, dijo la alcaldesa de Los Ángeles, Karen Bass.
“Dolores inspiró a muchos de nosotros a participar en el activismo. La admiré desde muy joven, y fue un honor y un privilegio increíbles no solo conocerla, sino también poder llamarla amiga. Ella me inspiró en momentos difíciles y me enseñó a nunca rendirme. Me apoyó en cada campaña y desafío que enfrenté”, añadió Bass.

Los padres de Huerta, Juan Fernández, un minero, agricultor, líder sindical y, posteriormente, legislador estatal en Nuevo México, y Alicia Chávez, propietaria de un restaurante y un hotel en Stockton, influyeron en su activismo en defensa de los más vulnerables de la sociedad.
“Aunque Dolores Huerta se convirtió en una mujer poderosa, su modestia, humildad y valentía son valores que no solo se deben admirar, sino también aprender a ponerlos en práctica”, aseveró Hilda Marella Delgado, consultora y amiga de Huerta. Ella fue la organizadora de la fiesta de cumpleaños 96 de la líder del UFW el 4 de junio en la Plaza de la Cultura y Arte de Los Ángeles.
Junto a César Chávez, Dolores Huerta encabezó centenares de huelgas y boicots de los agricultores de California y otros estados por la explotación de los campesinos en las décadas de 1960 y 1970, hasta lograr la sindicalización de los trabajadores de la uva.
Dolorosa revelación
Bajo el estandarte del águila azteca negra de alas cuadradas colocada dentro de un círculo blanco sobre un fondo rojo, Huerta era quien negociaba contratos con los rancheros. Era la mano derecha de César Chávez y ocupó la vicepresidencia del UFW hasta la muerte de él en 1993.
Sin embargo, hubo un lado oscuro en la relación de ambos que ella misma reveló en 2026: Dolores Huerta había sufrido violación por parte de César Chávez.

“Lo veía, una vez más, como mi jefe, como mi héroe, como alguien —ya sabes— capaz de lograr lo imposible”, declaró Huerta a The New York Times. “Nunca hablé de ello con nadie, y la razón es que simplemente no quería perjudicar al movimiento”.
El 18 de marzo, en una carta pública, Dolores Huerta denunció el abuso sexual. La familia de César Chávez no pidió perdón formalmente, sino que emitió un comunicado expresando conmoción, tristeza y apoyo a las víctimas.
“Este año, Dolores compartió verdades dolorosas sobre el abuso sexual que sufrió a manos de César Chávez. Su decisión de hablar públicamente sobre lo que padeció merece ser recibida con compasión y respeto. Me solidarizo con Dolores y con todas las personas sobrevivientes que merecen ser escuchadas y tratadas con dignidad”, expresó Hilda Solís, presidenta de la Junta de Supervisores del condado de Los Ángeles.
“No podemos contar la historia completa del movimiento de los trabajadores agrícolas sin reconocer el daño que sufrieron las mujeres. Dolores ayudó a construir ese movimiento, y sus contribuciones deben ser reconocidas sin quedar eclipsadas por las acciones de otros”, añadió.
Solís ordenó este miércoles que todas las banderas del condado de Los Ángeles ondeen a media asta en honor de la emblemática líder sindical.
Por su parte, Xavier Becerra, candidato a la gubernatura de California, expresó: “¡Adiós, Dolores! Estuviste por todas partes. Lo hiciste todo y lo hiciste con ganas y corazón. Si quieres saber a dónde te llevará un líder, aprende de dónde vinieron. Dolores nunca nos dejó olvidar de dónde vino. Sí se pudo. Carolina y yo enviamos nuestro pésame orgulloso y de todo corazón a todos tus seres queridos”.
Dolores dedicó el resto de su vida a luchar por las comunidades marginadas, incluso mientras ella enfrentaba sexismo y abusos"
En favor de los inmigrantes
Dolores Huerta también defendió los derechos de los inmigrantes y de las mujeres. Estuvo al lado de demócratas progresistas como el gobernador de California, Jerry Brown, quien promulgó leyes impulsadas por ella, el senador Robert F. Kennedy —estuvo presente el día de su asesinato en 1968 en un hotel de Los Ángeles—, y el presidente Barack Obama, quien en 2012 le otorgó la Medalla Presidencial de la Libertad, la distinción civil más alta de los Estados Unidos.
“Dolores Huerta fue una luz guía, mentora de miles de personas y alguien que demostró a todos lo que significa luchar por la justicia hasta el último día de su vida”, declaró Angélica Salas, directora ejecutiva de la Coalición por los Derechos Humanos de los Inmigrantes (CHIRLA) de Los Ángeles, tras lamentar el fallecimiento.
“La labor a favor del cambio social es ardua, pero Dolores no se cansaba ni cedía fácilmente. Poseía la fortaleza y la sabiduría necesarias —incluso hasta sus últimos días— para seguir dando voz a millones de personas que, como ella sabía, necesitaban ser escuchadas”, añadió Salas, quien recordó que hace apenas unos días Huerta animaba a la comunidad a salir a votar.
“Ella estaba profundamente convencida de que contra la injusticia hay que luchar las 24 horas del día, los 7 días de la semana”, indicó Salas. “CHIRLA rinde homenaje a Dolores y a su familia, agradeciéndoles los numerosos sacrificios que realizaron para contribuir a hacer de nuestra nación un lugar más equitativo, donde todos podamos prosperar y ver respetada nuestra dignidad. Hoy, Estados Unidos ha perdido a una heroína. Bendita sea su lucha; que perdure su compromiso y su inspirador lema: ¡Sí se puede!”.

Brutalidad policial
En los actos de desobediencia civil y en las “líneas de piquete” laborales, tanto Dolores Huerta como César Chávez pusieron en práctica las enseñanzas de la no violencia que promovió el doctor Martin Luther King Jr. Ella fue arrestada 22 veces.
A pesar de ello, durante una protesta pacífica frente al hotel St. Francis, el 18 de septiembre de 1988, un policía de San Francisco la golpeó brutalmente, causándole fracturas en varias costillas y la destrucción del bazo.
En aquella fecha, mientras la policía dispersaba a la multitud durante un acto de campaña del vicepresidente George H. W. Bush, un agente golpeó a Huerta repetidamente con una porra. Huerta requirió de esplenectomía de urgencia y más de una docena de transfusiones de sangre.
Como consecuencia de la brutalidad policial, la ciudad de San Francisco tuvo que pagar a Dolores Huerta una indemnización de $825,000 dólares, y la agresión obligó al departamento de policía a modificar sus políticas de control de multitudes y de disciplina de los agentes.
Después de una larga recuperación, Huerta cambió el enfoque de su lucha y se abocó a los derechos de las mujeres, alentando a las latinas a postularse a cargos públicos.
“Mantuve esa misma determinación cuando Dolores y yo viajamos a Ciudad Juárez, México, para exigir justicia para las mujeres que habían sido asesinadas o habían desaparecido. Reclamamos que se rindan cuentas por los feminicidios que devastaron a familias y comunidades”, dijo a La Opinión la supervisora Solís.
“Dolores comprendía la importancia de estar presente, de ser testigo y de no permitir que el sufrimiento de las mujeres quedara ignorado. Siempre recordaré haber estado a su lado en esa lucha”, agregó.
Dolores Huerta también se unió a las campañas presidenciales de los demócratas Bill Clinton, Barack Obama y Joe Biden. El gobernador de California, Gavin Newsom, la consideraba una amiga cercana.

Una figura gigantesca
“California llora a una figura gigantesca. Dolores Huerta dio voz a quienes no la tenían, dignidad a los campos y esperanza a generaciones enteras. Como una de las más grandes líderes de los derechos civiles en la historia, nos demostró que, incluso ante la injusticia, juntos podemos. Sí se puede”, dijo Robert Rivas, presidente de la Asamblea Estatal de California.
Dolores Huerta fue madre de 11 hijos, a quienes amamantaba durante los eventos de protesta y quienes con el paso de los años se convirtieron también en activistas y profesionales, desde un abogado a un médico; un terapeuta o administradores de empresas.
De su primer matrimonio con Ralph Head tuvo a Celeste y Lori; de su segundo matrimonio con Ventura Huerta tuvo a Teresa, Juan, Emilio, Dolores Jr. y Rita; con Richard Chávez —hermano de César Chávez— procreó a Fernando, Camila, Ramón y Ricardo.
Arnulfo de la Cruz, presidente del Sindicato Internacional de Empleados de Servicios (SEIU) en California y de la sección local SEIU 2015, manifestó a nombre de miles de trabajadores sindicalizados que el fallecimiento de Dolores Huerta representa una pérdida profunda para todo el movimiento laboral y, en lo personal, le resultaba “desgarrador”.

“Dolores fue una matriarca de nuestro movimiento; alguien a quien considero parte de mi familia”, enfatizó. “Ya fuera organizando en los campos, desafiando a los grandes productores agrícolas en la mesa de negociación, o alzando la voz frente al poder en Sacramento y Washington D.C., Dolores encarnó el valor, la resiliencia y una dedicación de toda la vida a fortalecer a los trabajadores”.
De la Cruz reconoció que el icónico lema “¡Sí se puede!” impulsó un movimiento por la justicia para los trabajadores agrícolas y abrió el camino a una nueva generación de líderes latinos y latinas que han hecho que el movimiento sindical sea más fuerte e inclusivo, al comprender que “los derechos de las personas con discapacidad, los derechos reproductivos, los derechos LGBTQ+ y los derechos de los inmigrantes son inseparables de los derechos de los trabajadores”.