Fabián Núñez, uno de los líderes detrás de la megamarcha contra la Proposición 187

Muy pocos conocen quiénes son que impulsaron que los latinos salieran a las calles a protestar aún contra la oposición de otros líderes

Foto de 2003, cuando Fabián Nuñez visitó la junta editorial de La Opinion. / foto: Archivo.

Foto de 2003, cuando Fabián Nuñez visitó la junta editorial de La Opinion. / foto: Archivo.  Crédito: La Opinión


Muy pocos saben que Fabián Núñez, Kevin De León, Gil Cedillo y Juan José Gutiérrez fueron los líderes detrás de la megamarcha contra la Proposición 187 en 1994. Su participación contra la iniciativa que pretendía negar servicios sociales y educación a los indocumentados, marcó sus vidas para siempre y la de miles de latinos en California.

Esa lucha llevó a Fabián Núñez a ser asambleísta de Los Ángeles y líder de la Asamblea Estatal.

“Para mí fue el año más importante de mi formación política. Ya era un organizador comunitario. Nunca me había conformado con la realidad y los intereses del poder detrás de las instituciones políticas. Pero cuando empezamos la movilización popular y el activismo, nunca tuvimos en mente influenciar el proceso electoral. La Proposición 187 cambió todo al saber que iba a empeorar las condiciones de vida de los indocumentados de manera dramática. La 187 pretendía que maestros y proveedores de servicios médicos se convirtieran en agentes del Servicio de Migración (INS). Era una propuesta que quería crear una clase de ser humano que no era un ser humano. En esos tiempos  no todos los políticos aún siendo demócratas apoyaban a los inmigrantes’, cuenta Fabián.

“ Nos rechazaban. No querían nada que ver con eso. El concejal Richard Alatorre era el único que nos apoyaba. Gente del partido como Dianne Feinstein no estaba con nosotros inicialmente. Empezamos a buscar aliados con poder como los sindicatos. Ahi encontramos el apoyo de Gil Cedillo,  María Elena Durazo y Mike García”, dice.

Rememora que llevaron a cabo  la primera movilización contra la 187, el 28 de mayo de 1994.

“Para la gran marcha del 16 de octubre de 1994, se movilizaron más de 100,000 personas”, precisa.

Entre los que se oponían a que marcharan estaban Gloria Molina, quien consideraba, dice Fabián,  que era mejor esconder a los latinos, y sembrar mejor el miedo entre los anglosajones en relación a que si no se les daban atención médica a los indocumentados, iban a propagar enfermedades.

“Muchos como ella no querían que los inmigrantes dieran la cara. Nosotros insistimos en que había que movilizarlos. Eran contribuyentes a la economía, no venían a robar, o a tomar ventaja de los servicios públicos”.

En esa etapa de su vida, Fabián no tenía ningún deseo político de ser electo a un puesto. 

Sin embargo, la lucha contra la 187, lo hizo poner más atención al proceso electoral.

“Me integré al sindicato de electricistas. De ahí me fui al condado como director político de la Federación de Sindicatos. Fue donde comencé a encabezar campaña electorales. Así que definitivamente la 187 fue mi escuela política y me impulso para eventualmente lanzarme a buscar un cargo. Aunque teníamos políticos latinos en puestos a nivel local y estatal, no muchos apoyaban para mejorar las condiciones de las comunidades desprotegidas.  Cuando nos dimos cuenta que Luis Caldera para quedar bien con los republicanos del Congreso Estatal, le quería quitar a los indocumentados el derecho de una licencia de manejo, apoyaos a Gil Cedillo para que fuera a la Asamblea en 1997”.

¿Qué nos aportó la Proposición 187?

“Yo le doy mucho crédito a los mismos inmigrantes que fueron y marcharon, y lo hicieron con mucha dignidad. Cuando terminó la marcha, la gente limpió toda la calle, no había nada de basura. Conseguimos revolucionar en pocos años la opinión popular sobre los indocumentados en California; y la concientización del pueblo inmigrante.  

“La otra cosa que logramos fue que las universidades nos ayudaran hacer estudios objetivos sobre el papel y las contribuciones de los inmigrantes para contrarrestar los reportes falsos de los grupos antiinmigrantes”.

¿Cuáles son las lecciones detrás de la 187?

La principal enseñanza es nunca bajar la guardia.  California se hizo un estado progresista a base de lucha y mucho esfuerzo. No podemos menospreciar a ninguna comunidad ni a abandonar a nadie. Tenemos que mantener viva la promesa de que California es un estado de oportunidades. No podemos permitir que ese sueño se apague. Qué la gente sepa que si vienen a California, no los vamos a menospreciar.

¿Qué podemos tomar de la lucha de esos días en 1994 para la pelea contra Trump?

Nosotros ya vivimos este tipo de ataque, ahora lo tenemos a nivel nacional y corremos más peligro. Nos atacan al nivel más alto de las instituciones. Desde la Casa Blanca, se pronuncia que ciertos grupos no tiene lugar en esta sociedad. No debemos aceptar esos ataques, ese racismo, el desprecio a ciertos grupos ya sean religiosos o étnicos, el afán de desmantelar la integración de un país que depende de inmigrantes. Tenemos que seguir luchando todos los días.  

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