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¿Debes pagar la deuda si tu prestamista la vende a un cobrador?

Si tu deuda fue vendida a un cobrador, aún podrías deberla. Conoce tus derechos, cuándo debes pagar y qué opciones tienes para evitar errores costosos

Pagar una deuda en colección

Cuando la deuda llega a un colector, hay leyes que te protegen y determinan si todavía debes pagarla o no. Crédito: Shutterstock

Los niveles de morosidad continúan en constante aumento en los Estados Unidos y muchos acreedores optan por vender cuentas atrasadas a compañías dedicadas al cobro. Para quienes enfrentan esto por primera vez, el proceso puede ser confuso y abrumador. Por eso, te decimos si debes pagar la deuda cuando esto ocurre. Los detalles hacen la diferencia. Debes conocer tus derechos, porque podrías librarte si la transferencia de la deuda no se hace de manera adecuada.

Cuando una deuda se vende, los estados de cuenta dejan de venir del prestamista original. En su lugar, aparece una empresa nueva que afirma ser la dueña del saldo pendiente. Este cambio ocurre tras meses de falta de pago. Los prestamistas deciden recuperar algo del dinero vendiendo la deuda con descuento, y el comprador adquiere el derecho legal de cobrar.

Sin embargo, esta transición no siempre se comunica de manera clara. Por eso, muchos consumidores dudan sobre si la deuda sigue siendo válida, si deben pagarla o si el cobrador es legítimo.

¿Sigue siendo obligatorio pagar una deuda vendida?

En la mayoría de los casos, sí. Una deuda continúa siendo cobrable aun después de que sea vendida. El nuevo dueño adquiere el derecho legal a reclamar el monto, aunque la deuda siga siendo la misma. Lo que cambia es únicamente a quién debes pagar.

Aun así, no tienes que creerle ciegamente al cobrador. La Ley de Prácticas Justas de Cobro de Deudas (FDCPA) exige que, después del primer contacto, el cobrador te envíe un aviso escrito. Ese documento debe detallar lo que debes, el nombre del acreedor original y tus derechos como consumidor.

Si algo no coincide o simplemente quieres confirmarlo, puedes solicitar validación de la deuda dentro de 30 días. Durante ese periodo, las gestiones de cobro deben detenerse hasta que te entreguen la documentación adecuada.

También es fundamental verificar si la deuda está dentro del plazo de prescripción. Si ese tiempo ya venció, la deuda se considera “time-barred” (fuera del plazo de prescripción). Eso significa que la deuda ya no puede ser demandada legalmente porque venció el tiempo permitido por la ley para cobrarla en los tribunales.

En otras palabras, el cobrador no puede demandarte. Puede intentar cobrar, pero no puede iniciar acciones legales.

No obstante, incluso un pago pequeño podría reactivar el plazo. Por eso, antes de comprometerte a pagar, debes saber exactamente en qué etapa se encuentra la deuda según tu estado.

Si la deuda es legítima y está vigente, la obligación permanece. Ya no le debes al prestamista original. Le debes al nuevo propietario. Y si la deuda lleva mucho tiempo sin pagarse, es probable que tu crédito ya esté afectado.

¿Qué hacer si no puedes pagar la deuda vendida?

Los cobradores suelen adquirir cuentas por una fracción del valor total. Por eso, en muchos casos están abiertos a negociar. Puedes pedir un descuento, solicitar un plan de pagos o negociar que retiren o actualicen la información negativa de tu historial crediticio a cambio de liquidar.

Antes de pagar, revisa si la deuda es tuya. Si es vieja, ya pagada o no te pertenece, puedes disputarla. Mientras se investiga, el cobrador no puede seguir contactándote. Esta herramienta es útil para detener intentos de cobro indebidos.

Si el monto es muy grande o tienes varias deudas en colección, es válido buscar ayuda profesional. Algunas compañías de alivio de deuda negocian reducciones significativas. Estas estrategias suelen requerir que dejes de pagar mientras reúnes fondos, lo que podría afectar tu crédito temporalmente. Aun así, muchas personas encuentran alivio al final del proceso.

Otra alternativa es trabajar con una agencia de consejería crediticia que te ayude a crear un plan estructurado. Con este método haces un solo pago mensual, se reducen intereses y tarifas, y recuperas control sobre tus finanzas.

Para quienes ya enfrentan demandas o embargos, la bancarrota podría ofrecer un nuevo comienzo.

Cada opción tiene implicaciones distintas y lo ideal es consultar a un profesional antes de decidir.

Cuando una deuda cambia de manos, tu responsabilidad no desaparece, pero tampoco lo hacen tus derechos. Entender el proceso, solicitar verificación y negociar desde una posición apoyada con profesionales puede evitar errores costosos.

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