Con las posadas llega un poco de esperanza a negocios del sur de California
Luego de meses de bajas ventas por las redadas, dueños de empresas esperan que la venta de piñatas sea el inicio de un mejor año
El distrito de piñatas es uno de los más visitados esta temporada en el centro de LA. Crédito: Janette Villafana | Impremedia
Al caminar por el famoso distrito de las piñatas en el centro de Los Ángeles, se puede sentir el espíritu navideño: los sonidos de la música sale de las bocinas de los negocios, mientras las banquetas están decoradas con un colorido arroyo de piñatas brillantes que cuelgan a lo largo de la calle.
Por un momento, entre las sonrisas amables, las familias disfrutando de un fin de semana previo a la gran cena navideña y las decoraciones festivas, las cosas se sienten normales. Pero no se puede olvidar cómo estos negocios han sufrido tras el aumento de las redadas de inmigración de este año. Al intentar hablar con la gente te das cuenta de que muchas personas son amables, pero cautas.
Unos prefieren no hablar con los medios de comunicación; otros cuentan que, por las redadas, no tienen suficientes empleados y disponen de poco tiempo para hablar, especialmente ahora que la temporada de posadas es de las más ocupadas.
“Para empezar, nuestros productos son, en su mayoría, para nuestra gente hispana y son los que ahorita están más afectados. Debido a las redadas, nuestra clientela se asustó y bajó bastante la venta”, dijo Lino, de Carrusel Party Supplies. “Este es uno de los meses más esperados para nosotros y es cuando estamos con ganas de lograr más ventas”.
Lino y su familia han estado manejando su tienda de dulces, artesanías mexicanas, artículos religiosos y piñatas desde hace 25 años, de los cuales, 13 han vendido en el área del distrito de las piñatas. Subraya que, aunque siempre ha visto malos días e incluso meses, en todos los años en que ha operado su local nunca ha visto algo como lo que está sucediendo ahora.

Su negocio, al igual que otros en el área, se vio afectado desde el inicio de las redadas en junio. La primera redada documentada ocurrió el 6 de junio, a menos de una milla de la tienda de Lino. El operativo tuvo lugar en Ambiance Apparel y, desde entonces, se han registrado varias más, según trabajadores con quienes hablamos.
“Hay infinidad de negocios que han permanecido cerrados por meses porque simplemente la gente no salía a comprar”, comentó Lino mientras acomodaba dulces en una caja de cartón.
Este último fin de semana, el señor se encontraba con su equipo atendiendo a la gente que venía en busca de sus piñatas para las famosas posadas mexicanas. Una tradición en la que se acostumbra salir por la noche con familiares, amigos y vecinos a pedir posada, en representación del viaje de María y José a Belén antes del nacimiento de Jesús. La tradición anual, que se celebra del 16 al 24 de diciembre, se nutre de música, cantos, comida y piñatas.

“Es una tradición muy bonita que se puede conectar con lo que está pasando en estos momentos en la ciudad”, dijo una señora, quien compró una piñata de colores verdes y rojos para llevarla a la posada de su vecindario. “Muchos están buscando refugio en estos momentos, y en cuanto a la piñata y la posada, aparte de lo que representan, también son un poco de diversión”.
En la tienda de Lino se puede encontrar de todo: piñatas de El Grinch, que se robó la Navidad, y las famosas piñatas de siete picos. La tradición dice que cada cono puntiagudo representa uno de los siete pecados capitales: soberbia, envidia, lujuria, gula, ira, avaricia y pereza. Todas vienen en diferentes colores; la mayoría se hacen en el mismo local, mientras que otras vienen de México.
En lo que Lino despacha a la gente, su hijo se encarga de bajar las piñatas para los clientes. Tienen de todos los tamaños de piñata y casi cada quien que entraba a la tienda, salía con una piñata en la mano.
“No puedo decir que la situación se haya calmado, pero gracias a Dios, por ahorita, por lo de las posadas, sí hemos visto a más gente salir”, subraya Lino. “Solo le pedimos a la gente que siga saliendo a comprar, si es que puede”.
Otros negocios con quienes hablamos en el distrito de las piñatas prefirieron no revelar sus nombres, pero comentaron que las ventas para locales como los de ellos han bajado más de un 50% en ventas desde junio.
“Este mes ha sido uno de los primeros en los que hemos podido ver un poco más el aumento de las ventas”, dijo una trabajadora de una dulcería que bajaba una piñata navideña. “Desgraciadamente no ha sido suficiente para compensar la pérdida de ventas de los últimos meses, pero sí nos da esperanza de que pronto mejorarán las cosas”.
El golpe de las redadas no solo se siente en la ciudad de Los Ángeles, pero en otras zonas urbanas, como Santa Ana, donde hay locales que suelen vender dulces y productos de temporada para las fiestas, pero han visto las ventas reducirse. Aunque prefirió conservar su anonimato, uno de los dueños de La Central Dulcería dijo que las redadas impactaron bastante en su negocio.

Tan solo en el último mes, grupos de respuesta rápida en el condado de Orange y el noticiero L.A. TACO registraron más de 20 personas detenidas en Santa Ana, de las cuales 18 fueron verificadas en un solo día.
“Nosotros no solo vendemos dulces y piñatas navideñas, también las tradicionales para las posadas; además, les vendemos productos a varios vendedores ambulantes”, expresa. “Desde junio hay varios clientes que no han regresado a comprar, o vienen poco porque a lo mejor ya no salen tan seguido como antes”.
Su tienda ha estado operando en la comunidad de Santa Ana por más de una década y, como Lino, este año esperan que las celebraciones de fin de año les generen más negocio.
“Tú sabes que nosotros los latinos vamos a buscar la forma de celebrar nuestras tradiciones, y se nota porque la gente si ha venido a comprar sus piñatas”, dijo uno de los dueños que tampoco quiso revelar su nombre, mientras nos mostraba el tipo de piñatas que vende en su tienda.
De repente, el dueño se despide porque no quiere perder a los pocos clientes que llegan a su tienda. Y como dijo su Lino, el otro dueño de piñatas en Los Ángeles, a unas 30 millas de Santa Ana.
“Uno aquí seguirá dispuesto a atenderlos y formar parte de sus celebraciones”.