Gloria Saucedo ya está en el cielo de los inmortales
Muchos logros que contribuyen a un mejor diario vivir de la comunidad latina en los Estados Unidos se lo debemos a su activismo y su lucha
Gloria Saucedo, al centro de bufanda roja. Crédito: Juan José Gutiérrez | Cortesía
Ha muerto Gloria Saucedo, símbolo del liderazgo del pueblo latino de California. Y, como ocurre con los grandes personajes, no la entierran: la siembran, porque sus frutos y sus enseñanzas traspasarán la barrera de los ciclos.
Oriunda de Jalisco e inmigrante en Los Ángeles desde su juventud, falleció en la madrugada del 31 de diciembre. Fue ejemplo de lucha social y pilar de la organización Hermandad Mexicana Nacional, Inc. (HMN), fundada por el legendario Alberto “Bert” Corona, hace 74 años.
Nació en una fecha patria: un 5 de mayo de 1950, en la comunidad de Michoacanejo, Jalisco. Al momento de su inesperado deceso, Gloria contaba con 75 años y 8 meses. Sus primeros 35 años los vivió en diversos lugares de México y los últimos 40 en el condado de Los Ángeles.
Durante los primeros cinco años creció en el pueblo que la vio nacer en el estado de Jalisco. Después, sus padres se la llevaron a El Paso, Texas, donde transcurrieron los siguientes dos años hasta que a la edad de siete regresó a su sitio natal para estar con su abuelita con quien convivio dos años.
Cuando tenía nueva años emigró a Tijuana, Baja California, donde estudió la primaria y la secundaria, y se graduó de la preparatoria en 1968. Ese mismo año retornó a Guadalajara, Jalisco, donde se tituló en la carrera de Medicina en 1974. Al año siguiente realizó su servicio social en Ciudad Obregón, Sonora.
Con cinco lustros de experiencia, trabajó en su ramo de la medicina en la Cruz Roja de Tijuana e impartió clases de anatomía y farmacología en la Universidad Autónoma de Baja California (UABC). Más tarde estableció un consultorio médico, labor a la que se dedicó durante doce años.

A menudo Gloria Saucedo compartía con personas de su confianza cómo en aquel entonces devengaba un salario de 22 dólares la hora, pero luego de la devaluación del peso le empezaron a pagar en pesos y en consecuencia, en 1987 se marchó con sus padres al Valle de San Fernando, en el condado de Los Ángeles.
A finales de 1988, en una de las escuelas a la que asistían sus hijos, conoció al líder pro inmigrante, Bert Corona, quien de inmediato la invitó a colaborar con su organización: la Hermandad Mexicana Nacional.
Gloria Saucedo aceptó la oferta y de inmediato se incorporó al trabajo. Al año siguiente, organizó y estructuró clases de inglés y de civismo estadounidense, que eran obligatorias conocer para obtener la residencia permanente.
Bajo este programa, los trabajadores inmigrantes tenían la obligación de asistir a clases de inglés, historia, civismo y como mínimo acreditar un curso de 40 horas. Todo este trabajo lo realizó Gloria Saucedo en la ciudad de Pacoima, California.
Para 1996, tras siete 7 años de trabajo, con experiencia comunitaria y óptimos resultados, Bert Corona la designó como directora del Centro Comunitario para Jóvenes y Familias Hank Lacayo—Hermandad Mexicana Nacional, Inc. Dicho centro comunitario está ubicado en la Ciudad de Van Nuys, California.
En el 2005, Gloria fundó y se convirtió en la directora ejecutiva de Hermandad Mexicana Transnacional. Ejerció este cargo hasta el 2019, cuando asumió la dirección ejecutiva de la organización Grupo México.
En el 2003 fundó y organizó grupos de la Hermandad Mexicana Trasnacional en las ciudades de Oxnard, CA y Las Vegas, Nevada. En el 2005 abrió otro centro comunitario en la Ciudad de San Diego, California.
Por los últimos 30 años, fue organizadora y movilizó trabajadores para contener las propuestas racistas y fascistas como la Prop. 187 del gobernador republicano de California, Pete Wilson; y contra el proyecto legislativo federal HR 4437, conocida como la Ley Sessenbrenner.
Trabajó para que se aprobara una legislación a favor de la Unidad Familiar y para que a los soldados veteranos inmigrantes se les otorgara la ciudadanía después de haber fallecido.
Además, se involucró y fue esencial en el trabajo que permitió que el Congreso Federal aprobara la Ley contra la Violencia hacia la Mujer, conocida como VAWA (Violence Against Women Act, en inglés). Gracias a este ordenamiento, miles de mujeres que han sufrido abuso y violencia doméstica pueden solicitar y obtener la residencia legal migratoria.
Gloria Saucedo hizo posible, además, que los bancos permitieran abrir cuentas a los trabajadores inmigrantes sin documentos; enfrentó a los dueños de viviendas inescrupulosos para que estos ya no pudieran echar a la calle a personas de bajos recursos, muchos de los cuales eran inmigrantes.
Sus décadas de trabajo a favor de la comunidad, dejaron un legado de activismo basado en una entrega total a favor de la justicia para todos y muy en especial para las personas sin documentos.
Fueron esenciales sus esfuerzos para convencer a las autoridades federales que les otorgara la Amnistía Tardía a trabajadores indocumentados, quienes de forma ilegal fueron excluidos de poderse legalizar durante el periodo en que estuvo vigente la ley de la amnistía migratoria.
Gracias a su empeño, miles de estos trabajadores tuvieron permisos temporales de trabajo y después la legalización permanente.
La activista y líder comunitaria combatió la privatización de la educación pública y apoyó a candidatos demócratas, especialmente a los de origen latino, quienes triunfaron en las urnas y hoy ocupan cargos importantes como servidores públicos. Siempre respaldó las campañas de organizaciones de trabajadores para que contaran con la protección de un sindicato y con los respectivos contratos colectivos de trabajo. También se destacó por su lucha en favor de los trabajadores del campo, de hoteles y de muchas otras industrias.
Gloria Saucedo se enfrentó y siempre combatió a los racistas supremacistas blancos de organizaciones nazis como los Minutemen, John Birch Society y todo tipo de organizaciones paramilitares de la ultraderecha que, en los últimos 30 años, han proliferado por la nación e intentaron llevar de nuevo a Trump a la Casa Blanca a través de un golpe de Estado en el Capitolio de la Nación el 6 de enero del 2021
Saucedo sacrificó su tiempo y a su familia, ya que los fines de semana viajaba con sacerdotes y activista al desierto de California para dejar garrafones de agua y auxiliar a inmigrantes indocumentados que, por necesidad, se veían forzados a cruzar por lugares peligrosos y a arriesgar su vida en busca de un mejor futuro para sus familias.
La líder latina cabildeó a favor de la amnistía general incondicional para los trabajadores indocumentados en Washington, DC; para hacer posible la ley que otorgo licencias de conducir a las personas sin documentos en Sacramento; Encabezó incontables marchas y pronunció discursos a favor de los inmigrantes. Necesitaríamos redactar un libro para exponer su amplio trabajo y significado histórico.
Muchos de los logros que contribuyen a un mejor diario vivir de la comunidad latina en los Estados Unidos se los debemos a la activista y líder latina. Gracias, Gloria Saucedo.
En estos momentos, se encuentra al lado de los grandes líderes que ofrendaron su vida por el bienestar del pueblo hispanohablante en Estados Unidos. Su energía y ejemplo nos inspiran a continuar la lucha por la justicia y los derechos de nuestra comunidad. Con su guía y la de otros líderes históricos latinos, seguiremos trabajando para fortalecer nuestra voz y alcanzar la equidad que todos merecemos.
Gloria Saucedo, la luchadora imprescindible… ¡presente!
Alicia Flores es directora ejecutiva de la organización The Hank Lacayo Youth and Family Center. Juan José Gutiérrez, es director ejecutivo de la Coalición Derechos Plenos Para Los Inmigrantes.