Una víctima más a la lista de la Policía de Los Ángeles
Desde el 2015, 19 angelinos han perdido la vida a manos de la policía en Boyle Heigths; la familia de Jeremy Flores pide justicia
Isabella Rivera, madre de Jeremy Flores, pide justicia por la muerte de su hijo. Crédito: Jorge Macías | Impremedia
Desde el 14 de julio de 2025 comenzó el calvario de un dolor interminable para Isabella Rivera, madre de Jeremy Flores, un joven latino de 26 años que murió a causa de múltiples disparos en Boyle Heights, a manos de los policías Fernando Godínez, Michael Ruiz y la agente Livier Jiménez del Departamento de Policía de Los Ángeles (LAPD).
“Lo que pido es que esos policías dejen de trabajar. No son aptos para andar en la calle”, dijo Isabella, entre sollozos. “Son un peligro para las demás personas “.
Un hombre que llevaba a su hija a la escuela reportó en una llamada al 911 haber visto a una persona hispana sin camisa y aseguró a la operadora que estaba “armado con un rifle de asalto”.
“Ellos fueron siguiendo a Jeremy por donde caminaba”, dijo Isabella. “Le dijeron a la policía dónde estaba”.
Jeremy se encontraba sentado en el asiento del chofer de una furgoneta blanca. Eran las 8:30 a.m.
La camioneta estaba estacionada entre las calles Spence y Octava, en Boyle Heights.
Minutos antes, Jeremy se había despedido de unos amigos con quienes estuvo en una fiesta hasta el día anterior.
“Se quedó a dormir en la casa de sus amigos y regresaba a casa”, informó Isabella.
El “arma” que Jeremy traía consigo aquella mañana era un rifle de aire comprimido, el cual los oficiales del LAPD creyeron que era un arma de salto real.
“¡Deja la maldita pistola, amigo!”, ordenó un agente, según se escucha en un video. ¡Sal del auto! ¡Sal del auto o disparo!”.
A la distancia, se escucha que el mismo policia grita: “¡Veo que estas intentando alcanzar el arma! ¡Sal del carro! ¡Arriba las manos!”.
Luego de menos de tres minutos de comandos verbales, ráfagas de balas impactan a Jeremy Flores.
De inmediato, la policía pidió más refuerzos, incluyendo a elementos del equipo de tácticas especiales (Swat Team), quienes sacaron de la furgoneta el cuerpo inerte y sangrando del joven hispano.

¿Por qué su hijo traía ese rifle de aire comprimido? ¿Cómo lo consiguió? ¿Para qué lo quería?, se le preguntó a Isabella.
“Eso mismo me he preguntado mil veces”, respondió la señora Isabella, a La Opinión. “Le he preguntado a quienes lo conocían y nadie me da respuesta…Sólo él y Dios saben porque andaba [traía} eso [el rifle de aire comprimido]”.
¿Usted nunca vio si Jeremy tenía ese rifle en algún cuarto de su casa?
“No. Él no tenía nada”.
¿Sabe entonces cómo llegó el rifle a sus manos?
“No. Yo pude hablar con unos cuantos amigos con los que él estuvo. Eso era reciente [la posesión del rifle]. Ellos [los amigos] cruzaron la calle antes…lo dejaron solo. No sé cuál era su intención. No sé la verdad…La réplica estaba quebrada…traía los cables de fuera”.
“No representaba ninguna amenaza”
“Una pistola de aire comprimido dispara balines de plástico, pero [Jeremy Flores} no estaba armado con un arma de fuego ni con ninguna otra arma mortal”, indica la demanda legal que presentaron los abogados John C. Taylor, Neil K. Gehlawat y Peter A. Reagan.
“Poco después de que varios agentes del Departamento de Policía de Los Ángeles llegaran al lugar, mientras el Sr. Flores aún estaba sentado en la camioneta estacionada con las ventanillas cerradas, varios agentes, incluidos los demandados Livier Jiménez, Fernando Godínez y Michael Ruiz, dispararon varias veces, causándole la muerte”, añade el documento legal.

“Flores sobrevivió durante un tiempo después de recibir los disparos antes de finalmente sucumbir a sus heridas.
La demanda establece que, en el momento en que fue baleado y asesinado, Flores no representaba una amenaza inminente de muerte o lesiones corporales graves para nadie, incluidos los policías demandados y, afirma que el uso de fuerza letal por parte de los agentes involucrados no era necesario.
“Comenzaron a dispararle muy pronto”, dijo Carlos Montes, director del Centro CSO de Boyle Heights. “Le gritaron que enseñara sus manos por la ventanilla, pero ya era tarde. Después, ya no era necesario que lanzaran gas lacrimógeno. Fue ridículo lo que hicieron. Ya estaba muerto”.
De acuerdo con Carlos Montes, el cuerpo de Jeremy Flores lo dejaron expuesto al sol durante seis o siete horas. Todo sucedió frente a la familia de Jeremy.
Piden justicia a través de la internet
Isabella Rivera y el Centro CSO lanzaron una campaña titulada “Justicia para Jeremy” en la que afirman que, después de matarlo, “en lugar de intentar calmar la situación, el SWAT lanzó gas lacrimógeno contra el cuerpo sin vida de la víctima. Luego, sacaron su cuerpo de la camioneta en la que se encontraba y lo dejaron expuesto al sol durante horas, todo esto frente a la familia de Jeremy. Ni el SWAT ni el LAPD respondieron a ninguna pregunta, a pesar de que la familia de Jeremy suplicaba información sobre su estado, ni tampoco solicitaron asistencia médica”.
Afirmaron en dicha petición que, desde el 2015, agentes del LAPD ha disparado contra al menos 19 residentes chicanos en Boyle Heights.
“¡Exigimos que el LAPD deje de disparar contra nuestra gente!”, reclamaron lo manifestantes quienes tenían como meta recabar 200 firmas que entregarían al jefe del LAPD, Jim McDonnell, al capitán de la División Hollenbeck, Christopher Mayberry, y a la Junta de Comisionados del LAPD.
La muerte de Jeremy Flores está siendo analizada por la oficina del fiscal estatal, Rob Bonta, en virtud de la ley AB1506.
Esta ley exige que el Departamento de Justicia de California (DOJ) investigue todos los incidentes de disparos por parte de agentes de policía que resulten en la muerte de un civil desarmado.
Tenemos previsto entregar personalmente todas las firmas de la petición al jefe del LAPD, al Capitán de la División Hollenbeck del LAPD y a la Junta de Comisionados del LAPD.
“Era como un padre”
En el pasado, Jeremy había sido encarcelado por robar una cerveza en una tienda. Había recibido cargos de usar como “arma mortal” la patineta en que se movilizaba. Un juez lo sentenció a un año y medio de cárcel, debido a que no se presentó a comparecer.
Sin embargo, Isabella Rivera, originaria de Armenia, Departamento de Sonsonate, ElSalvador, recuerda su hijo como una persona llena de energía.
“Jeremy era una persona alegre, a pesar de todos los problemas. Nadie le quitaba la sonrisa. Siempre trataba de ayudar a quien pudiera. Dejaba de comer para darle comida a alguien más. Cuando sus amigos que tenían una necesidad, él estaba allí para ayudarles. Tenía un corazón muy grande”.
Lindsay, hermana menor de Jeremy, recuerda que su hermano quería rehacer su vida y alejarse de errores del pasado.
“Para mí, era como un padre. Siempre me daba consejos y me trataba como si fuera su hija”, dijo. “Tenía una lista de las cosas que iba a hacer: ir a la iglesia y casarse con su novia”.
Para Katherine, su hermano mayor le dejó como recuerdo en el corazón el gusto por la música.
“Siempre me pedía que le pusiera canciones que él quería escuchar”, dijo.
Entre tanto, Sergio, el hermano menor de Jeremy, dijo que conservará en su memoria todos los buenos recuerdos que tuvieron en la infancia, desde la primaria a la preparatoria.
“Todo eso fue muy bonito”, describió Sergio.
Finalmente, la señora Isabella añadió: “Es duro hablar de mi hijo, pero es bonito…, aun cuando ganara la demanda, nada ni nadie me va a devolver a mi hijo. Pero no me quiero quedar de manos cruzadas. Yo sé que va a seguir pasando que los policías maten a más personas”.
La oficina de la abogada de la ciudad de Los Ángeles, Hydee Feldstein Soto no respondió a La Opinión sobre este caso y la demanda interpuesta por la familia de Jeremy Flores.
Mientras que el oficial Rosario Cervantes, portavoz del LAPD, dio a conocer que el caso que involucra a los oficiales Fernando R Godínez, Livier Jiménez y Michael R Ruiz “aún no ha sido juzgado ni finalizado”.
Y agregó. “Por lo tanto, en este momento el departamento no puede proporcionar más información sobre este incidente crítico”, respondió en relación a la pregunta sobre si los agentes involucrados en el caso han sido suspendidos o continúan trabajando en las calles.