GM se desploma en ganancias y replantea su estrategia global
La automotriz estadounidense cerró 2025 con una caída del 55% en sus beneficios netos, afectada por el menor ritmo del mercado eléctrico y los aranceles
Fábrica de General Motors. Crédito: General Motors. Crédito: Cortesía
Las luces de advertencia se encendieron temprano en los reportes internos de General Motors. Los márgenes comenzaron a estrecharse, los costos a crecer y el entusiasmo por ciertos mercados se enfrió con rapidez.
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Cuando finalmente se consolidaron los resultados anuales, la cifra confirmó lo que muchos analistas ya sospechaban: 2025 no fue un buen año para el gigante automotriz estadounidense.
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La empresa cerró el ejercicio con una reducción del 55% en sus ganancias frente a 2024, un retroceso considerable incluso para una industria acostumbrada a los ciclos económicos. Aunque la compañía evitó números rojos en el balance anual, el impacto financiero marcó un punto de inflexión en su estrategia global y en su apuesta por la electrificación acelerada.
De acuerdo con el informe financiero, General Motors obtuvo un beneficio neto anual de $2,700 millones de dólares, muy por debajo de lo registrado el año anterior. En términos operativos, el EBIT ajustado alcanzó los $12,700 millones de dólares, una cifra sólida en apariencia, pero insuficiente para compensar los gastos extraordinarios y la desaceleración en varios mercados clave.
El costo oculto de una expansión demasiado rápida
Uno de los factores que más peso tuvo en el deterioro de los resultados fue la revisión forzada de la estrategia de vehículos eléctricos. La eliminación de incentivos fiscales en Estados Unidos redujo de manera considerable el atractivo de estos modelos para los consumidores, justo cuando GM había incrementado su inversión y capacidad productiva en este segmento.
La menor demanda provocó ajustes de emergencia que se reflejaron directamente en el balance. La compañía registró salidas por aproximadamente $7,000 millones de dólares en cargos especiales, asociados principalmente a la reestructuración de operaciones en China y a cambios en la producción en plantas de Norteamérica.

A este escenario se sumaron los aranceles impuestos por la administración de Donald Trump a la importación de piezas y vehículos. General Motors depende en gran medida de componentes fabricados en China, México y Canadá, lo que encareció su estructura de costos y obligó a modificar cadenas de suministro en plena operación.
El impacto se hizo especialmente visible en el último tramo del año. Durante el cuarto trimestre de 2025, la empresa reportó una pérdida neta de $3,300 millones de dólares, una señal clara de que los ajustes ya no podían posponerse.
Mudanzas industriales y nuevas inversiones
Como parte de su plan de contención, General Motors decidió trasladar parte de su producción a territorio estadounidense. Uno de los movimientos más relevantes será la fabricación local del Buick Envision de nueva generación, que actualmente se produce en China. El cambio está previsto para comenzar en 2028 y busca reducir costos logísticos y arancelarios a mediano plazo.
Este rediseño industrial no es gratuito. La compañía destinó alrededor de $4,000 millones de dólares a modernizar tres plantas enfocadas en la producción de vehículos con motores de combustión interna, una señal de que GM está moderando su transición total hacia la electrificación.

En paralelo, la empresa también revisó su portafolio de productos eléctricos. El regreso del Chevrolet Bolt sorprendió al mercado, pero su producción será limitada y el modelo desaparecerá nuevamente en 2027, cuando la marca concentre esfuerzos en una nueva generación del Equinox eléctrico. El futuro de los vehículos completamente eléctricos en Estados Unidos, al menos dentro del grupo, sigue siendo objeto de evaluación.
Norteamérica, la tabla de salvación
A pesar del panorama complejo, la dirección de General Motors mantiene un discurso optimista para 2026. El foco estará puesto en su mercado más rentable: América del Norte, especialmente en el segmento de camionetas pick-up y SUV de gran tamaño bajo las marcas Chevrolet y GMC.
La empresa proyecta alcanzar un margen de beneficio de entre 8% y 10% en la región el próximo año, apoyada en el lanzamiento de nuevos modelos y actualizaciones tanto con motores tradicionales como con sistemas híbridos.
Si el plan se cumple, GM espera cerrar 2026 con ingresos netos situados entre $10,300 y $11,700 millones de dólares, además de ganancias ajustadas que podrían oscilar entre $13,000 y $15,000 millones de dólares.
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