El WRC vuelve a Estados Unidos tras cuatro décadas
La FIA ya definió un evento en 2026 como paso previo para validar la sede y consolidar su expansión en uno de los mercados más influyentes del automovilismo
El rally mundialista prepara su retorno al mercado estadounidense. Crédito: ARA. Crédito: Cortesía
La geografía del automovilismo internacional sumará nuevamente a Estados Unidos como escenario del máximo nivel del rally. El Campeonato Mundial de Rallyes (WRC) confirmó oficialmente que el país norteamericano albergará una fecha puntuable a partir de la temporada 2027, marcando el final de una ausencia que se extendió desde finales de los años ochenta.
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La decisión no responde únicamente a una cuestión nostálgica. Detrás del anuncio hay varios años de estudios de mercado, negociaciones con promotores locales y un análisis profundo del potencial deportivo y comercial que ofrece el territorio estadounidense.
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Para la FIA y los responsables del campeonato, se trata de una apuesta estratégica destinada a reforzar la proyección global del WRC en un contexto de creciente competencia entre categorías internacionales.
La última vez que el certamen visitó Estados Unidos fue en 1988, cuando el Olympus Rally formó parte del calendario oficial. Desde entonces, el campeonato concentró su expansión en Europa, Asia y Oceanía, dejando pendiente el regreso a una región clave tanto por su industria automotriz como por su enorme base de aficionados al deporte motor.
Un evento candidato como examen decisivo
Antes de que el regreso se concrete formalmente, el WRC organizará una prueba evaluatoria en 2026. Este evento, conocido como “rally candidato”, será determinante para confirmar que Estados Unidos cumple con los requisitos técnicos, logísticos y deportivos exigidos por la FIA.
La competencia se desarrollará entre el 11 y el 17 de junio en tramos ubicados en los estados de Tennessee y Kentucky. Allí se pondrán a prueba aspectos fundamentales como la seguridad en los recorridos, la calidad de los caminos, la infraestructura para los equipos, el parque de asistencia, los sistemas de cronometraje y la capacidad de respuesta ante emergencias.
La organización local estará a cargo del Automobile Competition Committee for the United States (ACCUS) junto con la empresa Podium Event Partners, que actuarán como interlocutores directos con los delegados internacionales. Estos últimos deberán elaborar un informe técnico exhaustivo que definirá si el proyecto recibe la homologación definitiva para ingresar al calendario oficial en 2027.
Más allá del resultado deportivo, el evento servirá también como termómetro para medir el interés del público local y el atractivo comercial del rally en un país acostumbrado a grandes espectáculos como la NASCAR, la IndyCar o la Fórmula 1.
Un mercado que el WRC no quiere volver a perder
Para la FIA, Estados Unidos representa uno de los territorios con mayor potencial de crecimiento para el campeonato. No solo por su tamaño económico, sino por la influencia que ejerce en tendencias de consumo, patrocinio y desarrollo tecnológico dentro del sector automotor.
El regreso del WRC permitirá a los fabricantes mostrar sus vehículos y soluciones técnicas frente a millones de posibles clientes, en un entorno muy distinto al de los circuitos tradicionales.
Los tramos de tierra y asfalto, los paisajes naturales y la exigencia mecánica del rally ofrecen una narrativa atractiva para marcas interesadas en asociar su imagen con resistencia, innovación y rendimiento extremo.
Además, la presencia del campeonato podría impulsar acuerdos comerciales con nuevos patrocinadores regionales, cadenas de televisión y plataformas digitales interesadas en ampliar su oferta de deportes internacionales.

Fabricantes, promotores y una nueva etapa comercial
La confirmación del proyecto estadounidense coincide con un período de reestructuración interna dentro del propio WRC. La FIA se encuentra revisando el modelo de promoción del campeonato, con el objetivo de asegurar una gestión más estable y atractiva para equipos y marcas.
En este contexto, fabricantes como Ford aparecen como actores clave. La marca estadounidense, ligada históricamente al rally a través de M-Sport, vería con buenos ojos competir en casa en una prueba puntuable del Mundial, reforzando su visibilidad local y su vínculo con el público norteamericano.
Para otras compañías, el nuevo evento también podría convertirse en una plataforma ideal para lanzar productos, tecnologías híbridas o soluciones de movilidad que posteriormente se trasladen a los modelos de calle.
El crecimiento del rally en suelo estadounidense
El regreso del WRC no ocurre en el vacío. En los últimos años, el rally ha ganado terreno en Estados Unidos gracias al fortalecimiento del American Rally Association (ARA), el campeonato nacional que logró atraer a fabricantes como Toyota Gazoo Racing y consolidar una estructura deportiva cada vez más profesional.
Este desarrollo ha permitido formar pilotos, equipos técnicos y organizadores con experiencia suficiente para colaborar con una competencia de nivel mundial. A ello se suma el interés creciente del público joven por categorías internacionales, impulsado por la exposición mediática que ha tenido la Fórmula 1 con varias carreras en territorio estadounidense.
El WRC busca aprovechar este escenario favorable para posicionarse como una alternativa diferente dentro del abanico del automovilismo: una disciplina más cercana al terreno natural, con recorridos abiertos y un formato que combina velocidad, navegación y resistencia mecánica.
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