Iniciativa electoral propone alza a tarifa del alumbrado a propietarios en L.A.
Tiene como objetivo eliminar el retraso en las reparaciones y combatir el robo desenfrenado de cables de cobre
Diversos tipos de lámparas de alumbrado público en Los Ángeles. Crédito: Araceli Martinez Ortega | Impremedia
A partir del 17 de abril, aproximadamente 500,000 propietarios en la ciudad de Los Ángeles recibirán una boleta única de la Oficina de Alumbrado Público (BSL) en la que se les consultará si aprueban un aumento en la tarifa, destinado a financiar la reparación y el mantenimiento de unas 220,000 luminarias públicas y de una vasta red subterránea de conductos que alberga 27,000 millas de cableado de cobre.
Las boletas deberán ser devueltas a más tardar el 2 de junio de 2026; y para ser aprobada requiere de los votos de la mayoría de los electores. La tarifa a los propietarios de inmuebles no ha aumentado en 30 años.
Durante una conferencia de prensa, celebrada en Patio de Operaciones de Campo de la Oficina de Alumbrado Público en Los Ángeles, directivos de esta oficina desmenuzaron cómo opera el sistema del alumbrado público de la ciudad, y por qué es importante que los electores aprueben esta medida electoral.
Cada boleta indicará el monto propuesto para la tasa actualizada de reparación y mantenimiento del alumbrado público correspondiente a la propiedad del titular.
La mayoría de las tasas individuales de evaluación de propiedades para el alumbrado público no han experimentado aumentos desde el año 1996.
Para las viviendas unifamiliares, las cuotas anuales oscilan actualmente entre unos $53 y $83, o aproximadamente $5 al mes. De aprobarse, el costo promedio aumentaría a unos $117 anuales, o cerca de $12 al mes.

Una boleta muy extensa
Miguel Sangalang, director ejecutivo y gerente general de la Oficina de Alumbrado Público de la Ciudad de Los Ángeles, dijo en la reunión convocada por American Community Media (ACoM) que se avecina una boleta electoral sumamente extensa, y quieren garantizar que la ciudadanía esté bien informada.
“En el servicio de alumbrado urbano, nos encargamos de gestionar las lámparas y el alumbrado de las calles en la ciudad de Los Ángeles”.
Observó que el año pasado celebraron su centenario, ya que nacieron en 1925.
Fue entonces, dijo, cuando decidieron combinar el elemento más peligroso de la época —la electricidad— con la innovación más puntera del momento —la bombilla—, instalándolos precisamente en aquellos lugares donde la gente solía congregarse.
Así pues, junto con el emblemático “Red Car” (el tranvía rojo), el sistema de alumbrado se convirtió en uno de los principales atractivos y argumentos de venta de la ciudad de Los Ángeles en sus etapas iniciales de desarrollo.
“Gran parte de nuestros sistemas originales —y muchos de los que se construyeron, por ejemplo, si observan el centro de Koreatown, al sureste de Los Ángeles— son, de hecho, instalaciones históricas que evolucionaron a la par del desarrollo urbanístico en toda la ciudad”.
Mencionó que “conformamos un entramado compuesto por aproximadamente un cuarto de millón de lámparas, interconectadas por cerca de 9,000 millas de conductos subterráneos y 27,000 millas de cableado de cobre que, en última instancia, suministran energía a todo el sistema”.
Puntualizó que es una infraestructura de gran envergadura que abarca dos tercios de la superficie de la ciudad, la cual se extiende a lo largo de 470 millas cuadradas.
Entre las tareas que realizan como parte del servicio esencial ,se encuentra la sustitución de postes; se encargan de las luminarias —las propias luces LED— y de los conductos.
“Contamos con una plantilla de aproximadamente 185 técnicos de campo y una flota de alrededor de 150 vehículos, lo que nos permite desplegar cerca de 35 cuadrillas de electricistas dedicadas a la reparación y el mantenimiento del sistema de alumbrado público”.
Reveló que gracias a la habilitación de una especie de área de soldadura y fabricación propia, han logrado reducir el costo de algunos de los materiales que adquirieron de proveedores externos.

Aumento en las solicitudes
Entre las situaciones que han observado, destacan, evidentemente, el aumento en las solicitudes de servicios.
“En este momento, nuestros tiempos oficiales de reparación se sitúan en un año. Esto significa que, si el Buró de Alumbrado Público recibe una solicitud de servicio a través del 311 o por cualquier otro medio, nos toma aproximadamente un año completar la reparación de dicha incidencia”.
Reveló que las causas se deben parcialmente al mantenimiento diferido y a otros problemas como el aumento en los robos y actos de vandalismo que prevalecen en la actualidad.
“Hoy en día el plan de alumbrado público registra cerca de 32,000 solicitudes pendientes. Las bombillas y los propios postes— son elementos que, lamentablemente, también estamos tratando de reemplazar. Debido simplemente al envejecimiento de nuestro sistema, la mitad de nuestras bombillas LED han superado ya su vida útil; esto equivale a aproximadamente 18,000 postes, más o menos”.
En este contexto y con miras al corto plazo, señaló que el Concejo Municipal los ha autorizado a impulsar una medida electoral destinada a ajustar las tarifas para el alumbrado público.
“Esta boleta de votación se enviará, en última instancia, a todos los propietarios de bienes inmuebles de la ciudad. El sistema de alumbrado público está vinculado directamente a las propiedades y a sus propietarios; por consiguiente, esta consulta se dirigirá directamente a ellos”.
Indicó que se enviarán por correo aproximadamente medio millón de boletas de votación a partir del 17 de abril.
“Dicha fecha, el 17 de abril, marcará el inicio del periodo de votación, el cual tendrá una duración de 45 días. Esperamos que todas las boletas hayan sido devueltas a más tardar el 2 de junio”.

‘Somos innovadores’
Fabian E. Cheng, director adjunto de la Oficina de Alumbrado Público de la Ciudad de Los Ángeles, dijo que en 2008 fueron la primera ciudad o una de las primeras en cambiar todo el alumbrado público a tecnología LED.
“El resultado de esto no fue solo aumentar la vida útil de las propias luminarias, sino también reducir nuestros costos energéticos en 10 millones de dólares al año”.
Sostuvo que esto les permite es disponer de una mayor capacidad eléctrica, y muy recientemente lograron instalar cerca de 1000 estaciones de carga para vehículos eléctricos (VE) acopladas a los postes del alumbrado público, las cuales están a disposición del público para su uso en la vía pública.
“Gracias a las nuevas tecnologías, se nos presentan nuevas oportunidades como permitir que el alumbrado público sirva como plataforma para diversos fines como sensores, infraestructura de ciudades inteligentes, estaciones de carga, distintos tipos de cámaras, detectores, contadores de peatones”.
En definitiva, dijo que han crecido hasta ofrecer un abanico de servicios mucho más amplio.
“Más allá de la tecnología y de la cantidad de luminarias que gestionamos, nos enorgullece saber que nuestro sistema cuenta con más de 400 estilos diferentes de farolas. Algo así no tiene parangón en ninguna otra parte del mundo”
Dijo que en su gran mayoría, cada comunidad posee un diseño de farola distintivo que sirve para identificar y caracterizar a su vecindario.
Desafíos
Dijo que si bien su programa de iluminación LED ha sido un rotundo éxito durante la última década, también han llegado a un punto en el que la mayoría de estas luminarias han alcanzado ya el final de su vida útil.
“Así pues, las luminarias que tienen más de 10 años —algunas incluso 15 años— necesitan ser reemplazadas. Como saben, esto es algo para lo que actualmente no disponemos de fondos; y alrededor de 100,000 de esas luminarias requieren ser reemplazadas”.
Dijo que según las normas de ingeniería estándar, la vida útil establecida para el reemplazo de estos postes de iluminación es de aproximadamente 75 años.
“En el pasado contábamos con un programa integral destinado a este fin, pero fue eliminado a consecuencia de la recesión, y desde entonces no hemos logrado obtener fondos adicionales para retomarlo”.
Mencionó que cuentan con sistema de conductos eléctricos —una red de tuberías— que abarca 9.000 millas, y que se corroen con el paso del tiempo, el agua y la exposición a los elementos; por lo tanto, es un componente que también requiere ser reemplazado.
“En consecuencia, parte de la estrategia de la Oficina consistirá en sustituir una parte de esos conductos obsoletos que tenemos distribuidos por la ciudad. Dadas estas dificultades, nos enfrentamos al desafío de tratar de equilibrar lo que podemos lograr con los recursos económicos de los que disponemos”.

¿Cuánto tiempo se tarda en cambiar una lámpara?
Manuel Reyes Hago, superintendente de construcción y mantenimiento de la Oficina de Alumbrado Público de la Ciudad de Los Ángeles, explicó que un sistema de alumbrado público, no se trata simplemente de un poste y una bombilla.
“En realidad, hay muchos más componentes involucrados. Para empezar, contamos con un punto de servicio compartido que es suministrado por la compañía de agua y energía (Water and Power). A partir de ese punto de alimentación, todo lo demás nos pertenece a nosotros: los conductos subterráneos, el cableado bajo tierra, las cimentaciones, el poste en sí y la luminaria”.
Por otro lado, dijo que existen luces que se encuentran instaladas en postes de servicios públicos que pertenecen a la compañía de agua y energía.
“Gran parte de nuestra infraestructura se encuentra enterrada bajo tierra: nuestros conductos subterráneos y lo que llamamos cajas de registro (pull boxes) que funciona como una caja de conexiones”.
Indicó que otros trabajos que llevan a cabo para mantener el sistema en buen estado, es el mantenimiento rutinario, que puede implicar el reemplazo de una luminaria fundida, una fotocélula defectuosa o, tal vez, un cableado que ha hecho tierra.
“También nos enfrentamos a fallas del sistema, como cortes en los circuitos, los cuales pueden deberse a cualquier causa: desde un cortocircuito o un circuito abierto, hasta situaciones en las que alguien que trabaja en la zona corta accidentalmente nuestros conductos al confundirlos —por ejemplo— con una vieja línea de riego o una tubería abandonada”.
Además de todo esto, dijo que también realizan reparaciones mayores como cuando un vehículo choca y derriba un poste; o cuando ocurren daños en las canalizaciones como cuando se construye un rascacielos.
“Cabe recordar que este sistema funciona, en cierto modo, como las luces de un árbol de Navidad: si se daña una parte del circuito, el resto se apaga”.
Robo de cables
Otro problema, reveló, es el robo de cables y el hurto de energía eléctrica; una tendencia que ha aumentado considerablemente y constituye un gran problema que están intentando controlar.
Y a medida que el sistema envejece, las reparaciones se vuelven más prolongadas, y requieren una mayor cantidad de recursos para llevarse a cabo, lo cual nos exige un gran esfuerzo para mantener la operatividad.
“Debemos ser sumamente estratégicos a la hora de desplegar a nuestras cuadrillas, y hemos ideado diversas estrategias para reducir los costos de reparación, realizando gran parte del trabajo internamente, con nuestros propios medios”.

Limitados por falta de presupuesto
Sylvia Torres, superintendente de operaciones de campo de la Oficina de Alumbrado Público de la Ciudad de Los Ángeles, quien se encarga de mantener los vecindarios iluminados, dijo que en un buen día, despleguegan unos 35 equipos para realizar trabajos de sostenibilidad, mantenimiento y oficios eléctricos, trabajando en conjunto con soldadores calificados, acabadores de cemento y ayudantes de mantenimiento y construcción.
“A pesar de la dedicación de nuestros equipos, actualmente nos vemos severamente limitados por nuestros niveles actuales de personal”.
Dijo que han perdido aproximadamente el 22% de si plantilla debido a recortes presupuestarios y a la pérdida de personal que se ha transferido a otros departamentos.
“Esta reducción se produce en un momento en que nuestra carga de trabajo está aumentando debido al envejecimiento de la infraestructura y al incremento de problemas relacionados con el vandalismo”.
En esencia, dijo que se les pide que cubran un área de trabajo significativamente mayor, que se extiende desde San Pedro, al sur, hasta el Valle, y desde la costa del Pacífico hasta Alhambra y los límites de la ciudad.
“Debido a la gran superficie que debemos cubrir, nuestros tiempos de respuesta se han visto gravemente afectados. Constantemente luchamos por equilibrar las solicitudes de mantenimiento rutinario con las reparaciones urgentes de emergencia”.
Por lo tanto, mencionó que tardan más tiempo en lograr que las luces vuelvan a encenderse en esta situación actual.
A pesar de estos desafíos, dijo que confían en poder salvar la brecha existente entre sus limitaciones actuales y los objetivos de nuestra misión.
“Por ello, esperamos que la iniciativa prospere y aguardamos con ilusión el día en que podamos anunciar que el servicio se restablecerá en el plazo de una semana o un mes”.
El sistema opera con alrededor de $45 millones al año, mientras que las necesidades reales se estiman en $125 millones.
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