DHS ordena a miles de empleados que regresen al trabajo a pesar del cierre en curso
El DHS ha sido claro en su advertencia al personal: quienes no se presenten a trabajar podrían enfrentar medidas disciplinarias
Markwayne Mullin confirmó que la mayoría de los empleados comenzaron a recibir cheques de pago atrasados el pasado viernes, tras un memorándum presidencial. Crédito: Alex Brandon | AP
El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) ordenó el regreso inmediato de miles de empleados que habían sido suspendidos temporalmente por el cierre parcial del gobierno federal, en una medida que redefine el manejo tradicional de estas crisis presupuestarias y genera incertidumbre sobre su legalidad y sostenibilidad.
De acuerdo con comunicaciones internas enviadas al personal, la instrucción aplica tanto para empleados considerados “exentos” como para aquellos que normalmente no estarían autorizados a trabajar durante una interrupción en la financiación. La directiva marca un giro significativo frente a cierres anteriores, donde solo el personal esencial continuaba en funciones, generalmente sin recibir salario.
“Todos los empleados del DHS… están volviendo a su situación laboral y remunerada”, indicó la jefa de Recursos Humanos del departamento en un aviso fechado el 10 de abril, en el que se instruye a los trabajadores a reincorporarse en su siguiente turno programado.
Agencias clave como la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA) y la Agencia de Seguridad de Infraestructura y Ciberseguridad (CISA) también notificaron a sus plantillas que debían regresar a sus puestos de trabajo de forma presencial.
Cambio en las reglas durante el cierre
Históricamente, durante los cierres del gobierno federal, las agencias distinguen entre empleados “exentos”, necesarios para la protección de vidas y bienes, y aquellos que son suspendidos sin goce de sueldo. Sin embargo, el DHS ha ampliado la interpretación de qué funciones son esenciales, permitiendo que más trabajadores retomen sus actividades habituales.
El departamento justificó la decisión señalando que las labores de estos empleados “contribuyen al cumplimiento del propósito de las asignaciones disponibles”, lo que permitiría su reactivación incluso sin una aprobación presupuestaria completa por parte del Congreso.
La medida surge tras una orden presidencial emitida a inicios de abril que instruyó al DHS a utilizar fondos disponibles para pagar salarios atrasados. Más de 35,000 empleados comenzaron a recibir pagos recientemente, tras semanas sin ingresos desde el inicio del cierre el 14 de febrero.
No obstante, el secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin, advirtió que los pagos futuros no están garantizados y dependerán de que el Congreso logre un acuerdo para financiar la agencia. “De ahora en adelante, tenemos que esperar la decisión del Congreso”, señaló.
Incertidumbre legal y operativa
El retorno masivo de empleados plantea cuestionamientos legales, particularmente en relación con la Ley de Antideficiencia, que prohíbe a las agencias federales comprometer recursos no asignados. Expertos consideran que la administración podría estar invocando facultades de emergencia o reinterpretando el concepto de trabajo esencial para justificar la medida.
Mientras tanto, el estancamiento político en el Capitolio continúa. Aunque el Senado alcanzó un acuerdo parcial para financiar al DHS, persisten divisiones en la Cámara de Representantes, especialmente sobre los recursos destinados a políticas migratorias y control fronterizo.
Para los empleados, la orden implica tanto alivio como preocupación. Si bien el regreso al trabajo representa una reanudación de ingresos, el propio DHS advirtió que los fondos disponibles son limitados y podrían agotarse. En ese caso, los trabajadores recibirían nuevas instrucciones sobre su estatus laboral.
Además, el incumplimiento de la orden de reincorporación podría derivar en sanciones disciplinarias, según los comunicados internos.
Impacto en la respuesta ante desastres
En el caso de FEMA, el retorno del personal podría fortalecer la preparación ante la próxima temporada de huracanes y eventos climáticos extremos. La reincorporación permite retomar tareas de planificación, capacitación y coordinación que suelen detenerse durante los cierres.
Sin embargo, las restricciones persisten. Los empleados no pueden realizar horas extra y deben limitarse a funciones específicas, lo que podría afectar la capacidad de respuesta en emergencias.
A esto se suma la presión sobre el Fondo de Ayuda para Desastres, cuyos recursos disminuyen conforme se prolonga el cierre. El proyecto de financiamiento actualmente bloqueado en el Congreso contempla más de 26,000 millones de dólares para reforzar ese fondo.
En este contexto, la decisión del DHS representa una solución temporal que busca mantener operativas funciones críticas, pero que deja abiertas interrogantes sobre su viabilidad a largo plazo en medio de la parálisis legislativa.
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