Bloqueo de Ormuz amenaza con inflación, catástrofe alimentaria y sumir en la pobreza a 32 millones de personas
Muchos países pobres ya iniciaron sus labores de campo, pero se enfrentan a una escasez de fertilizantes que amenaza con arruinar las cosechas de 2026 y 2027
La libertad de navegación se debe respetar antes de que el hambre se convierta en la próxima gran pandemia global, advierte la ONU. Crédito: Jehad Alshrafi/ Archivo | AP
La escalada del conflicto en Oriente Medio y el doble bloqueo del estrecho de Ormuz amenazan con desencadenar una crisis alimentaria global de gran magnitud y empujar a millones de personas a la pobreza, advirtieron agencias de Naciones Unidas y organismos financieros internacionales.
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) alertó que la interrupción del tránsito marítimo en esta ruta estratégica está afectando el suministro de fertilizantes y otros insumos clave para la producción agrícola mundial. Entre el 20% y el 45% de estas exportaciones dependen de ese paso, actualmente restringido por acciones militares y decisiones políticas enfrentadas.
“El reloj no se detiene”, advirtió el economista jefe de la FAO, Máximo Torero, al subrayar que los calendarios de siembra siguen avanzando, especialmente en países de bajos ingresos que ya iniciaron sus ciclos agrícolas.
Riesgo inmediato para la producción y los precios
El bloqueo ocurre en un momento crítico. Muchos países requieren fertilizantes para sus cultivos, pero la escasez y el encarecimiento de estos insumos podrían traducirse en menores rendimientos agrícolas y, posteriormente, en un aumento sostenido de los precios de los alimentos.
Aunque el índice global de precios se mantuvo relativamente estable en marzo gracias a la abundancia de cereales, expertos advierten que la presión comenzará a sentirse con mayor intensidad en abril y mayo, cuando los agricultores definan sus decisiones de siembra.
La FAO también advirtió sobre un posible desvío de tierras agrícolas hacia la producción de biocombustibles, incentivado por el alza en los precios del petróleo, lo que reduciría aún más la oferta de alimentos.
“Estamos en una crisis de insumos; no queremos convertirla en una catástrofe”, señaló David Laborde, director de economía agroalimentaria del organismo, quien pidió evitar restricciones a las exportaciones y reconsiderar políticas energéticas que agraven el problema.
El organismo instó a facilitar financiamiento urgente a países vulnerables mediante instrumentos como los del Fondo Monetario Internacional, con el fin de garantizar el acceso inmediato a fertilizantes y evitar una competencia de subsidios que distorsione el mercado.
Impacto global y aumento de la pobreza
El impacto de la guerra, iniciada a finales de febrero tras ataques entre fuerzas lideradas por Estados Unidos e Israel contra Irán, ha trascendido el ámbito regional. Según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), hasta 32 millones de personas podrían caer en la pobreza si la crisis se prolonga.
El análisis indica que los países más afectados serán aquellos con menor margen fiscal y alta dependencia de importaciones energéticas y alimentarias. En estos casos, el aumento de los precios del combustible y los alimentos limita la capacidad de los gobiernos para proteger a sus poblaciones.
El secretario general de la ONU, António Guterres, hizo un llamado a respetar la libertad de navegación en el estrecho de Ormuz conforme al derecho internacional, subrayando la urgencia de estabilizar la situación.
Por su parte, el Grupo Banco Mundial, el FMI y el Programa Mundial de Alimentos coincidieron en que la guerra ya ha provocado una de las mayores disrupciones en los mercados energéticos modernos, con efectos directos en la seguridad alimentaria global.
En regiones como África subsahariana, Asia y los Estados árabes, el encarecimiento de fertilizantes, energía y transporte ya está afectando a economías y hogares. Además, la depreciación de monedas en varios países incrementa el costo de importar alimentos y pagar deuda externa.
Expertos advierten que, a diferencia de fenómenos naturales como El Niño, esta crisis responde a decisiones políticas que podrían resolverse con acuerdos internacionales. Sin embargo, si el bloqueo persiste, podría configurarse una “tormenta perfecta” que combine inflación alimentaria, menor producción agrícola y un aumento acelerado de la pobreza en los próximos años.
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