¿Cuándo las “moscas volantes” pueden significar una señal de alerta?

En la mayoría de los casos, estos filamentos o especie de telarañas forman parte del envejecimiento natural del ojo y no representan ningún peligro

¿Cuándo las "moscas volantes" pueden significar una señal de alerta?

Hombre luchando con problemas de visión. Crédito: 9nong | Shutterstock

Esas manchas, hilos o telarañas que parecen flotar en el campo visual suelen ser inofensivas, pero en ciertos casos anuncian una urgencia oftalmológica que puede comprometer la visión de forma permanente si no se atiende a tiempo.

Casi todo el mundo las ha visto alguna vez: pequeños puntos oscuros, filamentos o formas parecidas a telarañas que se desplazan por el campo visual, especialmente al mirar hacia una pared blanca o un cielo despejado. Se llaman miodesopsias, aunque son popularmente conocidas como “moscas volantes”.

En la mayoría de los casos forman parte del envejecimiento natural del ojo y no representan ningún peligro. El problema es que, en un porcentaje menor pero significativo, esconden el inicio de un desgarro o un desprendimiento de retina, una urgencia médica capaz de dejar secuelas irreversibles si se pierde tiempo.

Envejecimiento del ojo

El interior del globo ocular está ocupado por el humor vítreo, un gel transparente que, con el paso de los años, pierde consistencia. Algunas de sus fibras de colágeno se agrupan y forman pequeñas condensaciones que proyectan sombras sobre la retina, el tejido sensible a la luz situado en el fondo del ojo. Esas sombras son las que el cerebro interpreta como manchas móviles, hilos o puntos que “escapan” cuando se intenta enfocarlos directamente.

Este fenómeno, conocido como desprendimiento del vítreo posterior, suele producirse con mayor frecuencia entre los 50 y los 75 años, aunque también puede aparecer antes en personas con miopía elevada, tras una cirugía de cataratas o después de un traumatismo ocular. Se trata de un proceso muy común a partir de los 50 o 60 años y, en la gran mayoría de los casos, resulta benigno.

Por qué a veces se convierte en una urgencia

El riesgo aparece cuando, al separarse, el gel vítreo tira de la retina en algún punto y llega a desgarrarla. Ese tirón mecánico estimula la retina, que envía una señal interpretada por el cerebro como un destello de luz, y si el líquido se filtra por detrás del desgarro, la retina puede terminar desprendiéndose. Según estimaciones citadas por especialistas, hasta un 5% de las personas que presentan miodesopsias podrían llegar a desarrollar un desgarro retiniano, y de esos casos, alrededor de la mitad evoluciona hacia un desprendimiento completo de retina.

Un desprendimiento de retina es, en palabras de los oftalmólogos, una de las urgencias más graves de la especialidad: interrumpe la irrigación sanguínea del tejido retiniano y, sin tratamiento rápido, puede provocar pérdida de visión permanente.

Señales que no deben ignorarse

Los especialistas coinciden en un mismo mensaje: no todas las moscas volantes son iguales, y el error más común es asumir que siempre son inofensivas y postergar la consulta. Conviene acudir de inmediato al oftalmólogo o a un servicio de urgencias ante:

  • Una aparición súbita de numerosas moscas volantes nuevas, como una “lluvia” repentina de puntos.
  • Destellos de luz (fotopsias), sobre todo si se perciben en condiciones de poca luz o al mover los ojos.
  • Una sombra o cortina oscura que avanza sobre parte del campo visual.
  • Disminución brusca de la agudeza visual o distorsión de las imágenes.

Estos síntomas pueden presentarse sin dolor, lo que lleva a muchas personas a restarles importancia. Sin embargo, los oftalmólogos insisten en que la ausencia de molestias no descarta gravedad: la revisión debe ser inmediata precisamente porque el desgarro retiniano puede tratarse con láser de forma preventiva antes de que evolucione a un desprendimiento completo.

Quienes tienen más riesgo

Aunque cualquier persona puede experimentar este fenómeno con la edad, hay grupos con mayor probabilidad de complicaciones: personas con miopía alta, quienes han sido operados de cataratas, quienes tienen antecedentes familiares de desprendimiento de retina, pacientes con degeneraciones periféricas de la retina y personas con retinopatía diabética avanzada u obstrucciones vasculares oculares. Para estos grupos, las revisiones oftalmológicas periódicas cobran especial importancia, incluso en ausencia de síntomas.

Diagnóstico y tratamiento

Ante la sospecha de un desgarro o desprendimiento, el oftalmólogo realiza un examen de fondo de ojo, en ocasiones acompañado de pruebas de agudeza visual y estudios como la tomografía de coherencia óptica. Si se detecta un desgarro en fase temprana, el láser suele bastar para sellarlo y evitar que progrese.

Cuando ya existe un desprendimiento, el tratamiento habitual es quirúrgico ?la vitrectomía es uno de los procedimientos más utilizados? y su éxito depende en gran medida de la rapidez con la que se actúe desde la aparición de los síntomas.

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