Cocina de inducción o eléctrica: cuál es más eficiente y segura
Aunque ambas cocinan con electricidad, pero funcionan de forma distinta: comparamos velocidad, consumo, seguridad y facilidad de limpieza
La cocina de inducción posee unas bobinas ubicadas debajo del vidrio que producen un campo magnético para calentar ollas y sartenes. Crédito: RYosha | Shutterstock
La elección de una cocina nueva va más allá de lo estético. Además de las convencionales, en el mercado de línea blanca consigues cocina de inducción y eléctrica, y aunque son parecidas en diseño, generan calor de manera diferente.
Esa distinción influye en la decisión de adquirir una u otra, debido a que sus sistemas ofrecen diferentes ventajas y desventajas que vale la pena tomar en cuenta.
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¿Cómo funciona una cocina de inducción?
Emplea energía electromagnética para calentar directamente el recipiente. Según explica el portal Rewiring America, la cocina de inducción posee unas bobinas que se ubican debajo de la superficie del vidrio que producen un campo magnético que interactúa con ollas y sartenes directamente.
Uno de los beneficios más destacados de este sistema es que permite altas temperaturas en poco tiempo y responde con mayor velocidad cuando se aumenta o reduce la potencia.
Además, este tipo de cocina es más fácil de limpiar porque al acumular menos calor residual en la superficie, los alimentos derramados tienen menos posibilidades de quemarse y quedar adheridos al vidrio.
Sin embargo, un punto negativo es que no es compatible con todos los recipientes tales como ollas o sartenes. Se necesitan materiales magnéticos, como hierro fundido o determinados tipos de acero inoxidable. También vale la pena considerar que su precio excede al de una cocina eléctrica.
¿Y la cocina eléctrica?
A diferencia de las de inducción, la cocina eléctrica opera con elementos calefactores que primero alcanzan una temperatura elevada y después transmiten el calor a la olla o sartén.
Su funcionamiento es compatible con cualquier tipo de recipientes de cocina y tiene un costo menor. Si tu presupuesto es ajustado, es la mejor opción frente a la de inducción.
La desventaja es que necesitan más tiempo para alcanzar la temperatura deseada y conservan calor después de reducir o apagar la potencia, por lo que el control de temperatura es más lento.

¿Cuál conviene elegir?
En términos de velocidad y aprovechamiento de la energía, la inducción tiene ventaja. Al generar calor directamente en el recipiente, puede cocinar más rápido y reducir las pérdidas de energía durante el proceso.
No obstante, esto no significa necesariamente que la factura eléctrica vaya a disminuir drásticamente ni en todas las casas. El consumo depende también del tiempo de cocción, la frecuencia de uso y las tarifas eléctricas.
La inducción también ofrece ventajas de seguridad. Su superficie no se calienta de la misma manera que una hornilla eléctrica convencional y el sistema está diseñado para funcionar con recipientes compatibles.
En cambio, los elementos eléctricos tradicionales pueden permanecer calientes durante un periodo después de apagarse. Esto aumenta la necesidad de tener precaución para evitar quemaduras.
Sin embargo, la cocina eléctrica convencional puede ser más conveniente para quienes buscan un precio inicial menor y quieren continuar utilizando los recipientes que ya tienen.
Pero en cualquier caso, recuerda que siempre es importante no dejar una cocina encendida, mucho menos sin supervisión, y mantener a los niños alejados de las superficies calientes.
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