Viernes 20 de Enero 2017

Como los rivales en la cancha, la justicia le entra más fuerte a Messi que a Cristiano Ronaldo

La noticia del desvío de 150 millones de euros por derechos de imagen del portugués desató la indignación en Barcelona: dicen que Leo y Mascherano fueron tratados con mayor severidad por sus serios problemas con el fisco; entretelones del gran escándalo

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Como los rivales en la cancha, la justicia le entra más fuerte a Messi que a Cristiano Ronaldo
Cristiano Ronaldo y Lionel Messi, en el último superclásico español.
Foto: EFE

Si a Lionel Messi lo condenó la Justicia española a 21 meses de prisión por ocultar al fisco 10 millones de euros de ingresos publicitarios, ¿qué castigo podría caerle a Cristiano Ronaldo por haber desviado 150 millones a paraísos fiscales desde que juega en el Real Madrid?

En Cataluña temen que la respuesta sea muy simple: ninguno.

La revelación periodística de los manejos impositivos opacos del astro portugués desató una ola de indignación en Barcelona, donde los medios, la dirigencia deportiva y parte de la clase política denuncian que existe un doble estándar para medir la conducta de los futbolistas según en el club en que jueguen.

Las teorías conspirativas florecen sin mucho esfuerzo en la relación entre Barcelona y Madrid, pero el caso Ronaldo se convirtió en un problema incómodo para el gobierno del conservador Mariano Rajoy, hincha fanático del Real Madrid.

A Rajoy le preguntaron el lunes por los impuestos de Ronaldo y se lo vio molesto: “No, no. Sobre eso que hable la Agencia Tributaria. Yo procuro no opinar de lo que no sé“.

El ministro de Justicia, Rafael Catalá, también exigió cautela: “No nos anticipemos a sacar conclusiones”. En cambio, cuando en mayo pasado al argentino lo juzgaban por evasión, había criticado una campaña en redes sociales de apoyo al argentino que se bautizó “Todos somos Messi”. Dijo: “Yo no soy Messi. Yo no he defraudado a Hacienda”.

Incluso, el habitualmente intransigente ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, comentó el lunes que Ronaldo podía sentir “cierta indefensión” al ser señalado en la prensa antes de que exista una acusación contra él.

El diario La Vanguardia, el de mayor difusión en Barcelona, concluyó en su tapa un día después: “Cristiano Ronaldo recibe un trato de favor de la Agencia Tributaria“.

Destaca que al portugués se le abrió un expediente en diciembre de 2015 sin que hasta ahora se conozcan avances. Para ese entonces, el culé Javier Mascherano -que llegó a España un año después que Ronaldo- ya había sido acusado, juzgado y condenado a un año de prisión por evadir 1,5 millón de euros.

“Nos gustaría que Hacienda aplicara la misma implacabilidad que mostró con Messi o Mascherano. Pero está visto que la vara no siempre es la misma”, se quejó el vicepresidente del Barça, Carles Vilarrubí.

En el gobierno de Cataluña, de corte independentista, ven en el caso Ronaldo una prueba de que el firme avance contra Messi fue un arma para atacar al Barça, una institución que simpatiza con el proyecto nacionalista.

Es inevitable la tentación de comparar el caso de Ronaldo con el de Messi. La forma en que manejaron sus impuestos tiene puntos en común, como las empresas en paraísos fiscales para ocultar ingresos, y diferencias importantes, como los montos en juego y la legislación que se le aplicaba a cada uno.

Las revelaciones publicadas por una red de medios europeos, sobre la base de documentos obtenidos por Football Leaks, muestran que Ronaldo gestionó a través de una sociedad registrada en las Islas Vírgenes Británicas -un paraíso fiscal en el Caribe- sus ingresos por derecho de imagen desde que llegó al Real Madrid, en 2009, hasta fines de 2014.

Cobró 74.9 millones de euros sin pagar impuestos por ello en España. Al portugués lo beneficiaba una ley ya derogada que autorizaba a los extranjeros de altos ingresos a tributar como no residentes durante seis años. Se la bautizó “Ley Beckham“, porque el primero en hacer uso de ella fue el futbolista inglés al ser traspasado al Real Madrid.

Gracias a esa norma, Cristiano Ronaldo pagaba 24% de impuesto a las ganancias de su sueldo (la mitad que el resto de los futbolistas de elite) y tenía derecho a no tributar por contratos firmados en otros países.

La ventaja se le terminaba a Ronaldo el 1º de enero de 2015. Pero días antes hizo una operación llamativa: la empresa de Islas Vírgenes vendió a otras dos sociedades los derechos de imagen por el período 2015-2020. Así, el jugador intentó extender en el tiempo los beneficios de la ley Beckham e ingresó otros 74,9 millones de euros casi libres de impuestos. Al declarar ese movimiento, fue cuando la Agencia Tributaria decidió abrirle un expediente.

Messi es ciudadano español desde 2005 y nunca pudo acogerse a la ley Beckham. Pagó siempre cerca del 50% de ganancias por su sueldo y en teoría debía hacer lo mismo con todos sus ingresos publicitarios.

La investigación en su contra reveló que en 2007, 2008 y 2009 ocultó al fisco español el cobro de 10 millones de euros por derechos de imagen. Cuando estalló el escándalo, regularizó el pago en los ejercicios posteriores, depositó con intereses la cifra defraudada y, después de la condena, asumió una multa de 2 millones de euros.

Ronaldo por ahora no enfrenta cargos. Se sabe que pagó 4 millones de euros en 2015 para emprolijar el traspaso de sus derechos de imagen. Se desconoce si más adelante negoció otros desembolsos para evitar sanciones. Pero la avalancha de datos que en España publica el diario El Mundo sobre sus empresas offshore representa una amenaza seria.

En el Real Madrid hay señales de nerviosismo. El club tardó cuatro días en expresar su apoyo formal a Cristiano Ronaldo y teme no sólo por su destino judicial, sino por el deterioro en su imagen. Un daño que acaso ni la esperada concesión del Balón de Oro 2016 pueda revertir.

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