Los Ángeles y Nueva York te pueden achicar el cerebro

Un nuevo estudio médico advierte que la exposición a la contaminación ambiental a largo plazo en ciudades como éstas se ha relacionado con el encogimiento cerebral y otros males

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Los Angeles se encuentra entre la lista de las ciudades más contaminadas de Estados Unidos.  Crédito: Shutterstock

Más allá de lo glamoroso y fascinante que resulten Nueva York y Los Ángeles, vivir por largo tiempo en estas ciudades puede resultar peligroso para tu salud debido a la mala calidad del aire que en ellas se respira. Y no nos referimos sólo a los ya conocidos efectos dañinos de la contaminación ambiental en nuestros pulmones y sistema respiratorio. Ahora, un nuevo estudio médico encontró que la exposición a la mala calidad del aire puede causar daños en el cerebro a largo plazo, incluyendo el encogimiento de este órgano.

La investigación, publicada en el diario Stroke de la Asociación Americana del Corazón (AHA), revela que la exposición a las partículas finas de la contaminación ambiental puede causar a largo plazo cambios estructurales imperceptibles en el cerebro, lo que podría anteceder a discapacidad cognitiva y daño cerebral oculto.

Las partículas finas de la contaminación atmosférica, menores a 2.5 micrómetros de diámetro (PM2.5), pueden ser el tipo más común y peligroso de contaminación atmosférica, la cual se origina de la quema de madera o carbón, de los escapes de los vehículos y de otras fuentes.

“En este estudio, la exposición a la contaminación ambiental a largo plazo mostró efectos dañinos en el cerebro, incluso a niveles bajos, particularmente en gente mayor e incluso en aquéllos que están relativamente sanos”, dijo la doctora Elissa H. Wilker, autora principal del estudio e investigadora en la Unidad de Investigación de Epidemiología Cardiovascular en el Centro Médico Diaconisa Beth Israel.

“Descubrimos que las personas que viven en áreas donde hay mayores niveles de contaminación ambiental tenían un volumen cerebral total menor y eran más propensas a tener evidencia de infartos cerebrales ocultos”, dijo Wilker, quien además enseña medicina en la Facultad de Medicina y Salud Pública de Harvard.

El informe especifica que se ha relacionado estos pequeños infartos, típicamente ubicados en las regiones profundas del cerebro, con anomalías neurológicas, funciones cognitivas pobres, demencia y se piensa que reflejan enfermedades de vasos sanguíneos pequeños.

Las partículas finas de la contaminación atmosférica afectan a más gente que cualquier otro contaminante y su exposición crónica causa el mayor número de muertes por enfermedades graves, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS). Las PM2.5 podrían desencadenar enfermedades debido a que penetran en los alveolos pulmonares; también pueden contribuir a que las arterias que le suministran sangre al cerebro se vuelvan más estrechas.

Estos descubrimientos son consistentes con estudios previos que han mostrado que la exposición a la contaminación a largo plazo y vivir cerca de calles principales se relaciona con ataques cerebrales por primera vez y funciones cognitivas pobres en adultos mayores.

La investigación

Para este estudio, llamado Framingham Offspring Study, los investigadores evaluaron a 943 adultos quienes estaban relativamente sanos y libres de demencia o ataques cerebrales. Los participantes residen en el área de Gran Boston, de Nueva Inglaterra y Nueva York, regiones donde la contaminación ambiental es baja en comparación con otras partes del país y del mundo.

Durante 1995-2005, los investigadores utilizaron imágenes de resonancia magnética (MRI) para determinar el efecto de la exposición a la contaminación ambiental a largo plazo en marcadores de estructura cerebral. Descubrieron un incremento de 2 microgramos por metro cúbico de aire (g/m3) en PM2.5, rango comúnmente observado en regiones metropolitanas, el cual fue asociado con un volumen cerebral total 0.32% más pequeño y con 46% más riesgo de infartos cerebrales ocultos, un tipo de ataque cerebral silencioso.

El estudio fue financiado por los Institutos Nacionales de la Salud y la Agencia de Protección Ambiental de EEUU.

No pasan la prueba

En su reporte ‘State of the Air 2014’ (Informe sobre el Aire 2014), la Asociación Americana del Pulmón (ALA) identificó las ciudades con la peor calidad de aire en el país el año pasado. El estudio tomó en cuenta tres factores para determinar la calidad de aire de las principales áreas metropolitanas de EEUU: los niveles de ozono (smog), niveles de partículas contaminantes anualmente y los niveles de partículas contaminantes en promedio por día.

El reporte concluyó que el ozono, que se presenta mayormente como el smog que vemos en las ciudades, ha aumentado en los últimos años debido principalmente a veranos más calientes durante el 2011 y 2012. Debido al cambio climático, el reporte de la ALA señala que se espera que siga aumentado el problema del ozono y smog en varias ciudades, ya que el calor y la luz solar contribuyen a su creación.

Se estima que casi 5 de cada 10 personas viven en un lugar en donde el aire que respiran reprobó los niveles aceptables considerados como adecuados para la salud. Y, de nuevo, California tiene varias de las ciudades más contaminadas por smog en el país (Los Ángeles, Visalia-Porterfield-Hanford, Bakersfield, Fresno-Madera y Modesto-Merced). También destacan las ciudades de Nueva York y Chicago.

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