El waterpolo le da a joven latina la posibilidad de soñar con una universidad de élite

Carissa Pérez, goleadora estrella de su equipo en La Serna High School en Whittier, fue reclutada por Brown University
El waterpolo le da a joven latina la posibilidad de soñar con una universidad de élite
Carissa Pérez, de Los Ángeles, es una promesa del waterpolo que fue reclutada por la prestigiada Universidad de Brown.
Foto: Abraham Nudelstejer

Con el balón controlado entre ambos brazos, Carissa Pérez se desplaza 25 metros en la piscina sin que nadie pueda detenerla.

Al llegar frente a la portería contraria, la estudiante de La Serna High School en Whittier, California, impulsa su torso hacia arriba y con un potente disparo de mano derecha perfora la portería  rival.

“Amo estar en alberca y anotar goles para mi equipo”, dice Carissa, quien es una impresionante anotadora con su equipo escolar de waterpolo y también una promesa deportiva a nivel nacional.

Por sus grandes habilidades atléticas y su solidez académica, Carissa ha sido reclutada por Brown University, localizada en Providence, Rhode Island y una de las mejores del país.

“Estoy muy emocionada, el waterpolo es parte muy importante de mi vida, pero mi prioridad más importante es el estudio”, reconoce con inteligencia la joven de 17 años que cursará la carrera de ingeniería biomédica.

La devoción de Carissa por combinar el deporte con los estudios la lleva a enfrentar largas jornadas de trabajo que muchas veces rebasan las 14 horas diarias de actividad.

Desde las siete de la mañana, la joven de origen mexicano está en constante movimiento al dedicarle todo su tiempo al waterpolo y a los estudios.

“Entre tareas, prácticas y juegos, muchos días terminó por acostarme cerca de la media noche”, dice Carissa después de haber concluido una práctica de dos horas en la piscina de su escuela.

“Mi rutina puede llegar a ser extenuante”, afirma la joven que durante la temporada colegial de waterpolo puede llegar a tener hasta cinco partidos en una semana.

Líder natural en la piscina

Carissa no solamente es una goleadora consumada, sino que también es la líder indiscutible de su equipo dentro de la piscina.

“¡Vamos!, tienes que desmarcarte, tienes que moverte más para poder quedar libre, ¿entiendes lo que es eso?”, le gritaba Carissa, con firmeza pero respeto, a una de sus compañeras durante la práctica.

“Carissa tiene una pasión muy grande por el waterpolo, ella vibra en cada jugada, tiene una intensidad que la hace ser una jugadora diferente”, explica la entrenadora del equipo de waterpolo de La Serna High School, Erin Verstegen.

La estratega comenta que su equipo juega cerca de 30 partidos por temporada y que Carissa se encarga de anotar un promedio de 100 goles cada campaña.

“Carissa tiene un disparo muy potente, tiene una gran movilidad y además juega muy bien a la defensiva”, explica Verstegen.

Sus padres la inspiran

A pesar de ser una goleadora natural, Carissa afirma que poner la pelota en las redes no es lo más importante para ella.

Crear oportunidades de anotar, jugar en equipo, estar todas al mismo nivel de competencia, es lo más importante para mí porque sólo así se pueden ganar los partidos”, analiza la joven de Whittier, ciudad que se encuentra a unas 20 millas al sureste de Los Ángeles.

Cuando la temporada colegial concluye, Carissa juega para el Commerce Waterpolo Club, equipo de donde han salido muchas buenas jugadoras latinas, incluso varias que forman parte de la selección nacional de México.

“Llegué a tener una oportunidad de jugar para México”, revela Carissa, quien nació en Los Ángeles. Sus abuelos son mexicanos. “Tuve que rechazar esa invitación porque de alguna manera podía perjudicar mi elegibilidad para recibir la ayuda financiera que necesito para ir a la universidad”.

El éxito que ha obtenido en la alberca ha sido grande, pero Carissa Pérez tiene metas más importantes que ganar partidos de waterpolo, y poder llegar a una de las universidades de la prestigiada Ivy League es una excelente oportunidad para hacerlo.

“Quiero que mis papás se sientan orgullosos de mí por mis estudios, por lo que logre ser como ser humano, como profesionista”, dice la joven que muestra una madurez avanzada.

Mis papás son mi ejemplo a seguir en la vida, ellos están haciendo un esfuerzo muy grande para que yo vaya a una de las mejores universidades del país y no los voy a defraudar”, asegura.