Las ‘ciudades santuario’ no son tan populares en California como podrías pensar

Un reporte encontró que el 74 por ciento de los encuestados se oponen a que las ciudades y condados locales no acaten las peticiones federales para retener a inmigrantes indocumentados

Las ‘ciudades santuario’ no son tan populares en California como podrías pensar
Ante los ataques de Donald Trump contra las ciudades santuario, en San Francisco hay movilización social en defensa de los inmigrantes y los indocumentados.
Foto: Fernando A. Torres/La Opinión

Los votantes de California no apoyan – abrumadoramente – el que las comunidades se declaren “ciudades santuario”, según una sondeo estatal revelado el martes.

La Encuesta Berkeley IGS encontró que el 56 por ciento de los encuestados respaldan el que las ciudades y condados se declaren como tal y que no entreguen a migración a indocumentados que vivan en dichas jurisdicciones.

Sin embargo, las divisiones sobre el tema se afianzan en cuanto a la preferencia política del encuestado. Mientras que el 74 por ciento de los demócratas apoyan esto, solo el 20 por ciento de los republicanos lo respaldan. Entre aquellos que dicen ser independientes, el apoyo es del 60 por ciento.

Además, la postura cambia en cuanto a indocumentados convictos de crímenes. El 53 por ciento de los que respondieron el sondeo dicen estar en contra de que las autoridades no acaten las petiticiones federales para retener a inmigrantes indocumentados que están a punto de salir de las cárceles.

La encuesta define el término “ciudad santuario”, que puede variar dependiendo de la jurisdicción, como una decisión en la que se le pide a los funcionarios no entregar automáticamente a indocumentados a las autoridades federales para su posible deportación.

Mark DiCamillo, director de la encuesta, dijo que los resultados muestran que los votantes tienen menos simpatía por los inmigrantes no autorizados que han sido detenidos.

“Algunos votantes hacen una distinción entre los inmigrantes que las autoridades locales encuentran por casualidad y aquellos que han sido arrestados”, dijo.

Amenazas federales

El estudio de Berkeley, realizado por el Instituto de Estudios Gubernamentales, llega la misma semana en que el fiscal general de la Nación, Jeff Sessions, advirtió que las “ciudades Santuario” perderían fondos del Departamento de Justicia para las autoridades locales si se niegan a cumplir con las leyes federales de inmigración.

Sessions, en sus declaraciones a los periodistas en la Casa Blanca, exhortó a las localidades a “examinar cuidadosamente el daño que están haciendo a sus ciudadanos… y repensar estas políticas”.

Líderes de California han permanecido desafiantes, con los demócratas argumentando que los inmigrantes no deberían ser deportados únicamente por estar ilegalmente en el país.

Kevin de León, presidente provisional del Senado estatal y un demócrata de Los Angeles es el autor del proyecto de ley SB 54 que esencialmente convertiría a California en un “estado santuario”, condenó las amenazas de Sessions, tachándolas de “casi un chantaje”.

El gobernador Jerry Brown, al preguntarle acerca de las políticas “santuario” la semana pasada en Washington, reconoció en el programa de NBC “Meet the Press” que esto supone caminar una “línea fina”.

“Quiero trabajar con (Trump) donde hay algo bueno,” dijo Brown. “Pero no voy a entregar a nuestro departamento de policía para convertirse en agentes del gobierno federal mientras deportan a mujeres y niños y personas que están contribuyendo al bienestar económico de nuestro estado”.

El fiscal general de California, Xavier Becerra, quien la semana pasada presentó un desafío en apoyo al condado de Santa Clara contra la orden ejecutiva de Trump dirigida a “jurisdicciones santuario”, criticó las declaraciones de su homólogo federal como “un golpe bajo a nuestros valientes hombres y mujeres en uniforme”.

A pesar de cambios a la medida SB 54, más en particular a requerir que las prisiones estatales y cárceles de condado notifiquen al FBI 60 días antes de dejar en libertad a un inmigrante indocumentado con una convicción de delito violento, la propuesta de De León sigue siendo polémica.

Tanto el Sheriff del condado de Los Ángeles, como el condado de Orange se han pronunciado en contra de la medida, argumentando que generará más crimen y no hará sus jurisdicciones más seguras. Además, dicen que al no colaborar con las autoridades migratorias, éstas simplemente realizarán redadas como las efectuadas en febrero.

Los inmigrantes

La encuesta del martes encontró que las opiniones de los votantes sobre las ciudades santuario se dividen más que todo de acuerdo a las líneas partidistas, con amplia mayoría de apoyo de los demócratas, pero aún más importantes mayorías de republicanos expresando su oposición.

Además, demostró que aproximadamente 1 de cada 5 encuestados inicialmente partidarios de las “ciudades santuarios” indican que estarían menos dispuestos a apoyar si el gobierno federal reduce significativamente los fondos federales a las comunidades locales, como planea el fiscal general Sessions.

Una considerable mayoría, 59 por ciento contra 41 por ciento, se opone al muro en la frontera propuesto por Trump, reveló la encuesta de Berkeley. En 2007, la encuesta de Field Poll preguntó acerca de un plan federal para colocar una barda a lo largo de 700 millas adicionales en la frontera, y encontró que sólo el 37 por ciento favoreció ese plan, contra 47 por ciento en abril de 2006.

Ahora, con Trump que trata de cumplir con ese tema de campaña, su muro tiene el respaldado del 86 por ciento de los republicanos, incluyendo 63 por ciento que la apoyan fuertemente, mientras que el 81 por ciento de los demócratas la rechazan, 73 por ciento de ellos de manera enérgica. Los californianos sin un partido político se oponen a la estructura, 63 por ciento a 37 por ciento. Casi la mitad de esos votantes no alineados (46 por ciento) se oponen fuertemente a la pared en la frontera.

Los votantes siguen siendo considerablemente menos partidista sobre la creación de un programa que permita a inmigrantes indocumentados permanecer en Estados Unidos y solicitar ciudadanía bajo ciertas condiciones, como tener un empleo, no comerter un crimen grave, pagar impuestos que deban y aprender inglés.

El 82 por ciento de los encuestados apoyan que se extienda dicho programa a inmigrantes, mientras que el 18 por ciento se oponen al mismo.