Hondureñas: “Con o sin tolerancia de Trump vamos a llegar a EEUU”

El drama de las madres centroamericanas supera cualquier política migratoria
Hondureñas: “Con o sin tolerancia de Trump vamos a llegar a EEUU”
Migración de centroamericanos.
Foto: EFE

MEXICO – La hondureña Helen Fernandez, de 25 años, prepara su mochila con un poco de agua y uno o dos juguetes pequeños para entretener en el camino hacia Estados Unidos a sus hijos de siete y nuevo años de edad. “Con o sin tolerancia (cero) de Trump vamos a llegar con la ayuda de Dios y un poco de fe“.

Helen se encuentra en este momento en el albergue Nuestros Hermanos en el Camino de Ixtepec, Oaxaca.  Dejó su provincia natal, La Ceiba, hace un mes para viajar junto con su esposo y los niños a pesar de que su cuñada y una de sus mejores amigas se encuentran en centros de detención migratoria separadas de sus críos, según cuenta en entrevista telefónica.

“Eso de que te separen es terrible, no quiero ni imaginarlo, pero yo, en el fondo de mi corazón, siempre pensé  que en algún momento se iban a compadecer en EEUU; los que no se apiadan son los pandilleros en mi país‘‘.

Helen rezó durante días y noches desde que dejó Honduras para que el presidente Donald Trump se le “ablandara el corazón‘‘ hasta que Trump reculó.

El presidente estadounidense, presionado,  firmó en las ultimas horas una orden ejecutiva para evitar que las familias de migrantes sean separadas en la frontera con México, aunque dijo que continuará la política de “cero tolerancia” para las personas que ingresen ilegalmente al país.

De cualquier forma,  la familia de Helen seguirá adelante. Sólo espera un permiso de estancia que solicitó ante el Instituto Nacional de Migración después de que su familia fue víctima de robo, pero,  en caso de que no se lo den, la decisión es la misma: ir hacia el norte.

“Es por el bien de los niños“, dijo ya lejos de los malandrines que robaron el negocio de ropa que tenía junto con su madre y después la violaron‘‘.

“El flujo de migrantes centroamericanos  no se va a detener y si no van a Estados Unidos se quedan en México y si ninguno de los dos países les da ayuda, les da asilo, ni refugio, ni papeles, pues vamos a tener aquí o allá gente cada vez más marginada, vulnerable y que atraerá más abusos‘‘, dijo Yessica Contreras, directora del albergue en Ixtepec, donde se hospedan ahora tres familias con menores de edad.

“El problema es que no hay respuestas positivas: aquí nosotros acompañamos a 40 casos que solicitaron refugio y sólo se lo dieron a una persona y hasta después de un año, cuando el plazo máximo por ley es de mes y medio‘‘.

En Ixtepec, July Meza, 31 años, no piensa por ahora en México. Tiene la mira en Estados Unidos lo más lejos posible de la inseguridad. “Mi hija tiene nueve años, está creciendo, y dentro de poco cualquiera la va a mirar con malos ojos‘‘, responde a este diario. “Es desgarrador que te quiten a tus hijos por la mala, sea quien sea, los maras o Trump, pero Dios está conmigo y nada me va a pasar‘‘.