¡Toc, toc!, el camión de la belleza llega a las casas de los enfermos en L.A.

Una organización ofrece servicios de belleza y peluquería gratis para quienes por enfermedad no pueden ir a un salón
¡Toc, toc!, el camión de la belleza llega a las casas de los enfermos en L.A.
Las personas con familiares eenfermos en casa pueden llamar para obtener información. / Aurelia Ventura.
Foto: Aurelia Ventura / Impremedia/La Opinion

Maribel Horton, una angelina hija de padres mexicanos, quien sufre de esclerosis múltiple, cuenta los días para que el camioncito con las cosmetólogas de la Fundación Beauty Bus llegue a su casa y la pongan guapa.

Horton de 37 años sufre de esclerosis desde 2005. No puede trabajar y se le dificulta salir a la calle e ir a un salón de belleza a arreglarse.

Por eso espera con ansias cuando el camioncito de la Beauty Bus Foundation llega a su casa en Paramount cada dos meses o antes.

Durante la visita de esta semana, además de la manicura, le hicieron un pedicure y un facial. 

“Es muy bueno que puedan venir a mi casa. Me siento muy bien. Cuando se van, ya estoy pensando en cuándo van a regresar de nuevo”, dice contenta mientras le arreglan las uñas.

La cosmetóloga Elena Vazquez y Sybrena Miles, una voluntaria visitan la casa de Maribel Horton quien sufre de esclerosis múltiple.(Aurelia Ventura/La Opinion)

Maribel Horton supo de la Fundación Beauty Bus cuando navegaba por Internet en su computadora. “Les llamé por teléfono. Apenas habían comenzado”, recuerda.

Beauty Bus fue creada en 2009 por Wendy Levine como una organización no lucrativa en memoria de Melissa Marantz Nealy para llevar servicios de belleza y peluquería a mujeres, hombres y niños seriamente enfermos que no pueden salir de sus casas, o tienen limitaciones para hacerlo.

“En 2005, Melissa Marantz Nealy, una joven de 28 años, sufría de una enfermedad neuromuscular degenerativa. Le encantaba que le arreglaran el cabello y hacerse tratamientos de belleza, pero era muy difícil encontrar estilistas que quisieran proveer estos servicios en la casa a una persona enferma y joven”, dice Amy Strauss, portavoz de Beauty Bus.

Cuando consiguieron quien le diera pedicure y manicura, se sintió humana de nuevo”, comenta.

Al morir Melissa, su hermana Wendy buscó organizaciones no lucrativas que ofrecieran este tipo de servicios en sus hogares a los enfermos, al no encontrar ninguna, decidió dejar su trabajo de abogada para crear y administrar la Fundación Beauty Bus. “Realmente estamos tratando de dar dignidad a la que gente que está enferma”, dice Marantz Levine.

Strauss agrega que los servicios de belleza, le da un levantón al espíritu de quienes sufren enfermedades serias. “También pensamos que llevamos un beneficio secundario ya que les damos compañía, al platicar con ellos como si fuéramos amigos”, comenta.

Elena Vazquez hace la manicura a Maribel Horton quien sufre de esclerosis múltiple. (Aurelia Ventura/La Opinion)

Los servicios de belleza y peluquería no son solo para los enfermos sino para sus cuidadores. “Ellos también están bajo un inmenso estrés”, dice.

Los servicios se ofrecen en tres formas: en el hogar a personas que tienen cáncer, esclerosis, distrofia muscular, Parkinson, Lou Gehring, enfermedades neuromusculares o a quienes han sufrido derrames cerebrales.

“Normalmente les damos un facial, pedicure y manicura. Tienen la opción del corte de pelo. Además les entregamos gratis una bolsa con productos de belleza que cuestan alrededor de 150 dólares y que son donados por compañías de belleza”, dice Strauss.

Comenta que se siente muy bien dejar a los enfermos con el espíritu en alto después del servicio de belleza y peluquería. A los niños les ponen tatuajes de brillos.

La Fundación Beauty Bus también monta salones de belleza en hospitales y agencias de servicios sociales para los enfermos y sus familias que los cuidan. “A veces atendemos a madres que no han podido darse un corte de pelo porque están todo el tiempo en el hospital al pendiente de algún hijo enfermo”, observa.

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La tercera forma como trabajan es con lo que llaman “series de belleza” que consiste en ir cuarto por cuarto a hospitales como Providence St. John en Santa Mónica y Disney Family Cancer Center en Burbank a llevar los servicios de peluquería a los pacientes  y sus familias. 

“Apoyamos también a los que van a recibir sus quimioterapias o radiaciones a estos hospitales”, explica.

El trabajo es hecho con cientos de voluntarios entre ellos cosmetólogas con licencia.

“En 9 años, hemos atendido a más de 11,000 pacientes con entre 20 a 50 visitas por mes”, precisa Strauss.

Observa que los servicios de arreglo personal tienen un gran impacto en los pacientes porque pueden tener un contacto humano más allá de alguien que va a hacerles una toma de sangre o la presión arterial. “Recibir un masaje en la cara durante un facial, o en las manos o pies es muy reconfortante para un enfermo”, considera.

Los enfermos reciben al término del servicio de belleza, una bolsa con productos de belleza. (Aurelia Ventura/La Opinion)

Las cosmetólogas suelen estar acompañadas de voluntarios a quienes en inglés les llama “beauty buddies”, colegas de la belleza. Son una especie de asistentes que además les echan porras a los enfermos mientras reciben sus servicios de belleza.

“La idea es llevarles un poco del mundo de afuera. Hay pacientes que tienen enfermedades muy serias que les impide salir y viven muy aislados”, platica Strauss.

Elena Vásquez, la cosmetóloga que embelleció a Maribel Horton, dice que le gusta prestar estos servicios a los enfermos porque los ayuda a sentirse mejor.

“¡Les cambia el día!”, exclama. Dice que le encanta darles consejos de cómo cuidarse la piel, el cabello y las uñas, y qué productos usar.

Sybrena Miles tiene menos de un año como una voluntaria beauty buddy en los eventos que se hacen en hospitales. Es la primera vez que va a una casa y le tocó acompañar a la cosmetóloga Elena Vásquez para atender a Maribel Horton.

Elena Vázquez visita a Maribel Horton quien sufre de esclerosis múltiple para ponerla guapa con un pedicure, manicura y facial. (Aurelia Ventura/La Opinion)

“Es muy satisfactorio asistir a la cosmetóloga en su trabajo, y ayudar a que Maribel se sienta mejor con un buen arreglo de manos, pies y cara. A todos nos gusta vernos bien”, dice Sybrena Miles.

La comestóloga añade que los productos de belleza que se utiliza como los esmaltes de uña se estrenan con cada enfermo y se los dejan a ellos cuando terminan.  “Para darles estos servicios, tenemos que contar con la aprobación de sus doctores”, precisa.

La Beauty Bus Foundation tiene su sede en Santa Mónica. Si quieres ser voluntario, seas o no un profesional de la belleza, puedes unirte a esta causa. Si tiene una enfermedad seria que te impida salir de casa, y te gustaría recibir los servicios en tu hogar sin ningún costo, llama al 310-392-0900 o visita el portal www.beautybus.org