Caballerangos mexicanos cuidan con dedicación a corceles evacuados por el incendio Woolsey

El incendio Woolsey requirió también voluntarios para cuidar de los caballos

Roberto Flores le brinda una muestra de afecto a “Emperador”.
Roberto Flores le brinda una muestra de afecto a “Emperador”.
Foto: Jorge Luis Macías / La Opinion

Miguel Zepeda, de 60 años y Roberto Flores, de 26 son apenas dos caballerangos mexicanos de muchos más que se dedican a alimentar, cuidar y proteger a decenas de caballos desplazados por el devastador incendio Woolsey.

Zepeda, originario de Jalisco y Flores, nacido en Puebla han estado laborando jornadas de 12 a 13 horas diarias desde que se produjo el incendio y los caballos fueron evacuados de la zona de Agoura Hills, en el condado de Ventura.

“Yo soy caballerango, limpio los establos y hago de todo”, dijo Miguel. “Por ahora, los caballos ya están más calmados”

Aunque en principio fueron unos 400 equinos los que fueron albergados en las caballerizas del Parque Ecuestre Hansen Dam de Lake View Terrace, ayer solamente quedaban unos 32, que en los próximos días podrían ser reclamados por sus dueños, muchos de los cuales han recibido autorización de regresar a sus hogares.

El incendio Woolsey movilizó también a las comunidades protectoras de animales y quienes les brindan cuidado profesional como Lisa Del Mundo quien transportó en camiones a todos dos los caballos desde Agoura Hills a Sylmar.

Jornadas de más de 12 horas han dedicado para cuidar a estos animales. / Fotos: Jorge Luis Macías
Jornadas de más de 12 horas han dedicado para cuidar a estos animales. / Fotos: Jorge Luis Macías

“Mi trabajo fue evacuar a los caballos que están bajo mi cuidado; yo los amos desde que cabalgaba en el vientre de mi madre [Pam]” dijo Lisa Del Mundo, cuidadora profesional de equinos. “Eran las 11:40 de la noche [del viernes pasado] cuando el fuego estaba a unas ocho millas de distancia; le envié e-mail a los dueños; ellos confían en mí  y pudimos evacuar temprano a los caballos”.

Del Mundo  dijo a La Opinión que los caballos resguardados en el Parque Ecuestre Hoover Dam son profesionales.

“Generalmente sus propietarios los llevan a exhibiciones en todo el país”, dijo.

El incendio Woolsey ha quemado más de 83,000 acres de maleza, cobró la vida de tres personas, redujo a cenizas 616 estructuras, destruyó al menos 177 casas, dañó otras 183 propiedades y forzó la evacuación de más de 265,000 personas en los condados de Los Ángeles y Ventura.

Entre el olor a paja y los relinchos, era obvio notar que los caballos siguen estresados por haber sido sometidos a situaciones de alarma durante la evacuación.

“Los caballos, después de los perros, están entre los animales más inteligentes en el mundo”, comentó Roberto Flores, mientras utilizaba un dielgo para limpiar la paja esparcida en el piso de la caballeriza. “Yo aprendí su lenguaje por mí mismo y los consejos de otras personas”.

“Los caballos pueden identificar tu estado de ánimo”, dijo. “Si estás nervioso frente a ellos, tú los contagias; es como un desplazamiento del sentimiento humano; o si estás enojado, te huelen y echan las orejas hacia atrás”.

El incendio Woolsey también movilizó a la comunidad defensora de animales y centenares de voluntarios se apresuraron a buscarles refugio y proporcionarles cuidado.

Miguel Zepeda, de 60 años y originario de Jalisco carga un recipiente con paja para alimentar a los caballos./ foto: Jorge Luis Macías

“Yo amo los caballos”, dijo Melanie “N”., una voluntaria que acudió desde Littlerock, en el Valle de San Gabriel para cuidar a estos animales en Hoover Dam Equestrian Center, de Lake View Terrace. “Disfruto mucho cuando me toca moverlos y sacarlos a caminar”.

Aparte de este sitio, las autoridades del Departamento de Servicios para Animales del condado de Los Ángeles dieron a conocer que seguían abiertos los centros de evacuación en Pierce College de Woodland Hills. Otro recinto disponible para caballos se encuentra en Lancaster y el Industry Hills Expo Center.

Y, en Hoover Dam, fue gratificante para Melanie y Dan Snyder, residentes de Agoura Hills haber podido reencontrarse con “Sierra” , una hermosa yegua de 23 años de edad de la raza Appendix, descendiente de los caballos de carruaje ingleses de Yorkshire que existían a inicios del siglo XIX.

“Es mi niña”, dijo  Melanie, emocionada y al borde del llanto porque tenía casi una semana sin ver a “Sierra”. “Hace tres años y medio se enfermó y estuvo grave, pero su veterinario le dio la medicina correcta y aquí está, espléndida y lista para regresar a casa porque su espíritu es muy fuerte”.

A unos pasos de la pareja de esposos, el mexicano Miguel Flores solamente observaba.

“El bufido del animal es de emoción por haber vuelto a ver a sus amos”, explicó.

Y, antes de regresar a su rancho en Agoura Hills, Dan Snyder tomó el cordel y llevó a “Sierra” pasear por unos minutos.

Todos volvían a la calma porque lo peor del peligro del incendio ya había pasado.