¿Podrá México con el robo de combustible?

El presidente de México anuncia un plan "urgente" contra robos en Pemex
¿Podrá México con el robo de combustible?
El robo de combustible trae una secuela de delitos y violencia.
Foto: EFE

MÉXICO  El presidente Andrés Manuel López Obrador sacó cuentas en las últimas horas sobre uno de los delitos que juró combatir durante su campaña: el robo de combustible popularmente conocido como “huachicoleo”. Concluyó que roban al año alrededor de 600 pipas (un estimado de estimado en 58 mil 200 barriles diarios) y que esto no puede ocurrir sin ayuda de funcionarios de la paraestatal Petróleos Mexicanos (Pemex).

“El huachicol es una pantalla y la mayor parte tiene que ver con un plan que se opera con la complicidad de las autoridades”, expresó el presidente para dar un giro novedoso al objetivo de las persecuciones: durante el sexenio de Enrique Peña Nieto se culpó más al narcotráfico y el combate se centró más en la persecución de las bandas encargadas de extraer la gasolina.

“Que el combate a los huachicoles empiece con medidas extraordinarias dentro de Pemex es una excelente noticia”, advirtió Luis Miguel González, analista financiero y director del diario capitalino El Economista.

“Lo que falta es saber ¿cuál es la estrategia de AMLO para combatirlo, fuera de Pemex? Apenas se refirió a los gasolineros, a los lavadores de dinero y a las comunidades huachicoleras. Lástima. Es bueno que empiecen por Pemex, porque ahí está la “mera mata”, pero cuidado con dejar los cabos sueltos”.

Lo cierto es que, según cálculos del gobierno federal, el robo de combustible de Pemex creció de 2012 a la fecha alrededor del 700% hasta que en 2018 alcanzó la cifra de alrededor de $3,000 millones de dólares, a la par de que la empresa seguía endeudándose.

¿Por qué no se erradicó a fondo el problema dentro de Pemex en el sexenio pasado?

Algunos testimonios de funcionarios de Pemex revelados a la prensa mexicana explican que muchos de ellos fueron obligados con intimidaciones de las bandas del narcotráfico, que mudaron sus actividades; otros, se volvieron cómplices con métodos cada vez más sofisticados.

Jesús Martín Mirón, El Kalimba, un líder de ladrones de gasolina, se volvió famoso cuando sus rivales supieron que buscaba borrarse las huellas dactilares y modificarse el rostro con cirugía estética para desaparecer del rastro de las autoridades.

Los rastros del robo de combustible siempre fueron evidentes: ““Donde hay robo de hidrocarburo se dispararon los homicidios, la estadística es clara, pero no sólo eso, crecieron también los secuestros, extorsiones, robos, desapariciones”, observó Francisco Rivas, del Observatorio Nacional Ciudadano.

Además, de enero de 2013 al 30 de septiembre de 2018, fueron detectadas 39, 407 tomas clandestinas y el delito se extendió por varios estados del centro del país, principalmente Puebla, Hidalgo, Guanajuato y Michoacán.