¿Te duelen las piernas al caminar? Entérate si no sufres de enfermedad arterial periférica

La primera modalidad de tratamiento que recomendamos son los cambios en el estilo de vida

¿Te duelen las piernas al caminar? Entérate si no sufres de enfermedad arterial periférica
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La enfermedad arterial periférica ocurre cuando nuestras extremidades no reciben sangre suficiente para que estén en óptimas condiciones. Sucede cuando los vasos sanguíneos se estrechan. Aquí te hablaremos un poco sobre esta condición.

¿Qué es la enfermedad arterial periférica?

Según la Clínica Mayo, es un problema circulatorio frecuente donde las arterias estrechadas reducen o impiden la circulación de la sangre hacia las extremidades. El flujo sanguíneo insuficiente puede provocar síntomas como el dolor de la pierna al caminar (claudicación).

Puede que la enfermedad arterial periférica sea signo también de acumulación generalizada de depósitos de grasa.

Causas

La enfermedad arterial periférica ocurre a menudo a raíz de la ateroesclerosis. Esta enfermedad produce que los depósitos de grasa se acumulen en las arterias e impidan la circulación sanguínea correcta.

Con una frecuencia menor, la causa de la enfermedad arterial periférica es la inflamación de los vasos sanguíneos, lesiones en las extremidades, una anatomía inusual de los ligamentos de los músculos o la exposición a la radiación.

Síntomas

Muchas personas con enfermedad arterial periférica pueden tener síntomas leves o ningún síntoma, no obstante, los casos más graves están vinculados con dolores en las piernas al momento de caminar (claudicación).

Los síntomas de la claudicación comprenden el dolor muscular o calambres en las piernas o los brazos que empiezan por la actividad, como caminar, y que desaparecen después de un cierto tiempo de descanso. La ubicación del dolor depende de la posición de la arteria estrechada.

Tratamiento

El tratamiento de la enfermedad arterial periférica tiene dos objetivos fundamentales:

  • Control de los síntomas para retomar la actividad física.
  • Detener el progreso de la ateroesclerosis para así reduce la probabilidad de accidente cerebrovascular y el ataque cardíaco.

Puedes lograr estos objetivos con cambio en tu estilo de vida, empezando por el abandono a los cigarros. Si los cambios no son suficientes, necesitarás tratamiento adicional.