Alcalde de Los Ángeles “asume responsabilidad” para responder a la crisis de desamparados

Cada vez más familias simplemente no logran vivir con lo que ganan en el estado que se enorgullece de ser la quinta economía del mundo. ¿Qué está pasando?
Alcalde de Los Ángeles “asume responsabilidad” para responder a la crisis de desamparados
El número de personas desamparadas en el condado de Los Ángeles aumentó un 12% durante el año pasado llegando a un estimado de 58,936 personas.
Foto: Aurelia Ventura / La Opinion

Después de la dramática noticia del aumento de la población indigente en Los Ángeles, el alcalde de la ciudad, Eric Garcetti, envió un mensaje en el cual dice que “asume la responsabilidad por la respuesta a la crisis”.

Según datos publicados por la Autoridad de Servicios a Desamparados en Los Ángeles (LAHSA por sus siglas en inglés), el número de personas desamparadas en el condado de Los Ángeles aumentó un 12% durante el año pasado llegando a un estimado de 58,936 personas. Sin embargo, la ciudad de Los Ángeles tuvo un aumento aún mayor, del 16%, llegando a 36,300 desamparados en el conteo del 2019. Los números excluyen las ciudades de Glendale, Pasadena y Long Beach.

Garcetti comparó la crisis de indigencia que se está viviendo en California, con cerca de 130 mil personas desamparadas, con el histórico terremoto de San Francisco que dejó a 200 mil personas sin un lugar donde vivir en 1906. Según Garcetti, la crisis habitacional es el “segundo desastre más grande que jamás se ha visto en el Estado Dorado”.

De acuerdo con LASHA el aumento de la población indigente habría sido mayor sin no se hubieran hecho las inversiones sociales puestas en marcha en Los Ángeles el año pasado. Garcetti dijo que el trabajo hecho hizo que el aumento de personas desamparadas fuera de aproximadamente la mitad con respecto al “promedio observado en las ciudades de California”.

En realidad, el aumento de la población desamparada es una crisis con múltiples raíces. El alto costo de vida, la precariedad de muchos trabajos y la falta de soporte social para cubrir las necesidades básicas de familias enteras, ha dejado a muchos literalmente en la calle.

La crisis de indigencia y falta de vivienda asequible es una tendencia presente en todo el estado de California. El gobernador, Gavin Newsom, ha lanzado varias propuestas para contrarrestar la falta de vivienda digna y económica para familias que simplemente no logran vivir con lo que ganan en el estado que, si fuera un país, sería la quinta economía del mundo.

Entre las iniciativas para contrarrestar la crisis está la construcción de más vivienda. El año pasado más de 21 mil personas recibieron un alojo o residencia en Los Ángeles comparado con las más de nueve mil personas que recibieron la misma ayuda en el 2014.

Garcetti enumeró en su mensaje los avances que se han hecho con medidas como la JJJ, y la Proposición HHH, que han permitido crear más incentivos para la construcción de vivienda asequible y crear espacios habitacionales para personas desamparadas. Sin embargo, el alcalde dijo que “no era suficiente”.

“Por lo tanto, en las próximas semanas, meses y años, seremos audaces y seguiremos acelerando nuestro trabajo. Agregaremos más duchas, baños, unidades de almacenamiento y equipos de saneamiento en toda la ciudad. Cortaremos la burocracia que retrasa las nuevas viviendas; de hecho, esta semana, estamos agregando un equipo en mi oficina para acelerar las aprobaciones de construcción para viviendas financiadas por la Proposición HHH. No rehuiremos las decisiones difíciles pero necesarias para agregar nuevas viviendas en nuestros vecindarios”, aseguró el mandatario.

Sin embargo, el aumento de la pobreza en California, y específicamente en Los Ángeles representa una crisis que va más allá de la necesidad de recibir asistencia para adquirir una casa, o acceder a un baño. Este puede ser solo la punta de un témpano de hielo, que tiene mucho más hielo por debajo del agua del que se ve a simple vista.

Por ejemplo, el crecimiento poblacional de America Latina de finales del siglo XX debido a crisis internas y la industrialización de las ciudades, llevaron a un aumento de poblaciones en situaciones de pobreza, y por ende al aumento de la desigualdad y la violencia. La falta de vivienda y de una estructura social que permitiera el libre desarrollo de la sociedad se convirtieron en llagas sociales que aún perturban las grandes ciudades de los países del sur. Dicha tendencia no había estado presente de manera tan prominente en las ciudades de Estados Unidos, donde la clase media era prevalente.

Las transiciones demográficas van más allá de la capacidad de supervivencia, estas deben son vistas como fenómenos culturales con grandes consecuencias económicas y sociales. Por lo tanto, aunque aún es necesario construir más vivienda asequible, el aumento incontrolado de personas en situaciones de pobreza en Los Ángeles al parecer da muestra de que se está tratando de apagar el incendio, pero aún no se ha encontrado aún la chispa que genera el fuego.